Una constelación tu nombre pide.
Cada rincón de tu palabra duerme.
Pequeño es el lugar en que reside.
Gigante es cuando quiere complacerme.
La galaxia en tus ojos ya despide
un sideral reflejo en donde verme.
Ningún impulso mío ya se mide
al universo tuyo por leerme.
Escribo así infinitos en papel.
De viajes hacia todos los confines
y regresos untados con tu miel.
Descalzas van mis letras por jardines
hacia la tierra fértil de tu piel
con la esperanza de que me ilumines.