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Informe de las piedras

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Las piedras estornudamos cuando sentimos frío,
sudamos crisis convulsivas, pequeños terremotos.
Frialdad que nos sobreviene del magma interior,
chispa de origen no alcanza a tocar su orilla
para manifestarse en nuestro unívoco gesto.

Las piedras corremos hacia dentro bajo el relámpago,
nos hundimos en nosotras hasta habitar el espíritu
de nuestra eterna conversación con las estrellas.
Las piedras reímos instantes minerales bocabajo,
lloramos arena cuando nos duele la garganta
en la punta de la lengua de tanto gritar nuestra prisa.

Cuando estamos a solas, las piedras nos encendemos,
practicamos el brillo de nuestras particulares miradas,
pero todas compartimos el único ojo.
Las piedras somos el comienzo de todos los ríos;
no hay árbol que no se levante de nuestro bostezo.
Un ave no es otra cosa que una piedra herida de aire.

Las piedras no soñamos pues siempre estamos despiertas;
solo los muertos y los dioses pueden soñarnos.
La piedras somos un espejo para los ciegos.
Es mentira que las poetas, los escultores o las arquitectas
pueden observar lo que llevamos por dentro:
se ven a sí mismos porque también están encerrados,
solos con su voz incesante y su esqueleto.

5 de julio de 2021
 
Me imaginé un cavernícola al leer tu estupendo poema, pero entonces se me prendió el foco y me acordé del tu conversación con el árbol y dijeeee aaaahh

Muy bueno, muy bueno y el poema también...ja ja ja ja :rolleyes:

Abrazos regios, prometí que de hoy en adelante me iba a portar bien...veremos...
Es que yo soy una piedra -hasta en el nombre llevo el destino- que luego me sueño árbol, o río o fotógrafo de Playboy. :D

¿Dónde estás publicando, querida Lupita, en qué foro? Tiene varios días que volví y nomás no te veo. o_O Iré a donde tus temas, mejor.

Tú y yo ya no nos componemos con nada, poeta regia. Así quedó el modelo jaspeado, ja ja.

Va mi mega abrazo. Las piedras abrazamos y no soltamos. Somos fósiles de lejanos abrazos. :cool:
 
Última edición:
extraordinaria poesía.
la piedras son valiosísimas. Sus ojos son gigantes, disfrazados de abismos...

Admiro tu poesía.
saludos POETA.
Das justo en el clavo, mi buen amigo. Caer dentro de una piedra por mirarla no es una situación menor: la piedra mira dentro de ti. Puede ser un inconveniente para los asustadizos del serestar, pero luego te das cuenta que las piedras tienen olas y alas y sus horas son el pulso mismo de la eternidad.

Cuando muera, quiero que mi lápida sea una piedra grosera, tosca, sin inscripción alguna. Piedra sobre piedra, y que la muerte sea algo así como hacer el amor hasta la demolición, el polvo, así hasta que nos vuelva a vestir de hojas y ojos.

Poeta Sasha, tú siempre tan amable y sucinto; y yo siempre tan boquirroto. Pero ya sabes que agradezco el favor de tu lectura y tu amable presencia. Te dejo mi saludo fraternal vestido de buenos deseos.
 
Última edición:
Te he leído, estimado Pedro y ciertamente esta analogía que has planteado nos cae a pelo; por su siempre tangible profundidad. Hay seres que nos parecemos a las piedras... porque de tanto sufrir en la vida y de recibir hechos imposibles nos volvemos absolutamente duros (en todo el sentido de la palabra) Y, nos comportamos por consecuencia tal como ellas... transformándonos en seres
realmente estoicos; es decir indolentes hacia todo lo que nos circunda. Pero la verdad mi estimado Pedro... muy en el fondo... sollozamos de vez en cuando; también porque sentimos que esa soledad que siempre nos envuelve... trae un dolor tan agudo y terrible que nos lacera por siempre el alma. Por eso mismo (pienso yo) jamás debemos aceptar el convertirnos en piedra; porque es mejor (aunque no lo parezca) soñar de vez en cuando " despiertos " a morir prácticamente... para siempre en vida.

Felicitaciones compañero por tan bello trabajo poético-
Cordialmente:
 
Última edición:
Te he leído, estimado Pedro y ciertamente esta analogía que has planteado nos cae a pelo; por su siempre tangible profundidad. Hay seres que nos parecemos a las piedras... porque de tanto sufrir en la vida y de recibir hechos imposibles nos volvemos absolutamente duros (en todo el sentido de la palabra) Y, nos comportamos por consecuencia tal como ellas... transformándonos en seres
realmente estoicos; es decir indolentes hacia todo lo que nos circunda. Pero la verdad mi estimado Pedro... muy en el fondo... sollozamos de vez en cuando; también porque sentimos que esa soledad que siempre nos envuelve... trae un dolor tan agudo y terrible que nos lacera por siempre el alma. Por eso mismo (pienso yo) jamás debemos aceptar el convertirnos en piedra; porque es mejor (aunque no lo parezca) soñar de vez en cuando " despiertos " a morir prácticamente... para siempre en vida.

Felicitaciones compañero por tan bello trabajo poético-
Cordialmente:
La estoicidad era una de las virtudes más preciadas de la antigüedad, un atributo propio de los caballeros. Y no tengo duda de que eres un caballero: tu pertrecho es que puedes mirar dentro de ti mismo, conocerte, y hacer de tus vulnerabilidades una fortaleza.

Siempre es un gusto encontrarte entre estos textos peregrinos, amigo Iván, pero es mucha mayor la satisfacción de que encuentren ecos, reflejos y afinidades plenas de humanidad.

Te dejo mis respetos y un cordial saludo. Muchas gracias.
 
Las piedras estornudamos cuando sentimos frío,
sudamos crisis convulsivas, pequeños terremotos.
Frialdad que nos sobreviene del magma interior,
chispa de origen no alcanza a tocar su orilla
para manifestarse en nuestro unívoco gesto.

Las piedras corremos hacia dentro bajo el relámpago,
nos hundimos en nosotras hasta habitar el espíritu
de nuestra eterna conversación con las estrellas.
Las piedras reímos instantes minerales bocabajo,
lloramos arena cuando nos duele la garganta
en la punta de la lengua de tanto gritar nuestra prisa.

Cuando estamos a solas, las piedras nos encendemos,
practicamos el brillo de nuestras particulares miradas,
pero todas compartimos el único ojo.
Las piedras somos el comienzo de todos los ríos;
no hay árbol que no se levante de nuestro bostezo.
Un ave no es otra cosa que una piedra herida de aire.

Las piedras no soñamos pues siempre estamos despiertas;
solo los muertos y los dioses pueden soñarnos.
La piedras somos un espejo para los ciegos.
Es mentira que las poetas, los escultores o las arquitectas
pueden observar lo que llevamos por dentro:
se ven a sí mismos porque también están encerrados,
solos con su voz incesante y su esqueleto.

5 de julio de 2021

Y si es verdad mi Sangre, después de que describes a profundidad lo que significan difícilmente se podrá salir de ahí, ese trozo de universo que completa el todo mi Querido Amigo y Poeta @Pedro Olvera , son fundamento, origen, trayecto y fin -que es preámbulo de otro inicio, donde nos reconocemos. Contadoras de historias, pequeñas porciones de huellas de gigantes, dimensiones descomunales, portales abiertos, sedimentos esculpidos, obras de arte... Su valía no está en su peso ni en su tamaño su textura o su color sino en todo cuanto puede contarte y permitirte que escuches de ese infinito lacónico que contienen. Fascinante escrito. Muchas Gracias por compartir tu Arte del Alma con tu enana una vez más. Por favor acepta mi saludo afectuoso, mi Admiración y mis incansables mejores deseos sinfín Tribu mía, te dejo una canción de mis favoritas para acompañar este informe Petrus :




Saben las piedras a este lado
de por qué las manos lloran.
Saben de cascos de caballos,
de quien vive de deshoras.
.
.
Saben del ruido del caer
del rocío en las pistolas.
Saben que nunca han de volver
las pisadas de la aurora.
.
.
Saben del dormir,
son el lecho del amor
cuando en las bocas no hay nada.
.
.
Saben del triste deambular
de las ruedas de los carros,
de la miseria en el jergón,
de soñar, cuchara y barro.
.
.
Saben devolver, en las fosas del dolor,
las caricias del corazón que rodando va
soñando ser piedra alada.
.
.
Uuhuuh y las lenguas ensuciadas
Uuhuuh de guijarros, de palabras,
Uuhuuh y las uñas empedradas.
.
.
Y la libertad, en los puños quiere ser
el abrazo de la razón, que no entenderá
de revolver el serrín, de desandar,
ni de fin,
de flotar en aceite con sudor,
de mañanas de gris.
.
.
Saben las piedras caminar
sobre la sombra del hambre
cuando no las coge nadie.
 
Y si es verdad mi Sangre, después de que describes a profundidad lo que significan difícilmente se podrá salir de ahí, ese trozo de universo que completa el todo mi Querido Amigo y Poeta @Pedro Olvera , son fundamento, origen, trayecto y fin -que es preámbulo de otro inicio, donde nos reconocemos. Contadoras de historias, pequeñas porciones de huellas de gigantes, dimensiones descomunales, portales abiertos, sedimentos esculpidos, obras de arte... Su valía no está en su peso ni en su tamaño su textura o su color sino en todo cuanto puede contarte y permitirte que escuches de ese infinito lacónico que contienen. Fascinante escrito. Muchas Gracias por compartir tu Arte del Alma con tu enana una vez más. Por favor acepta mi saludo afectuoso, mi Admiración y mis incansables mejores deseos sinfín Tribu mía, te dejo una canción de mis favoritas para acompañar este informe Petrus :




Saben las piedras a este lado
de por qué las manos lloran.
Saben de cascos de caballos,
de quien vive de deshoras.
.
.
Saben del ruido del caer
del rocío en las pistolas.
Saben que nunca han de volver
las pisadas de la aurora.
.
.
Saben del dormir,
son el lecho del amor
cuando en las bocas no hay nada.
.
.
Saben del triste deambular
de las ruedas de los carros,
de la miseria en el jergón,
de soñar, cuchara y barro.
.
.
Saben devolver, en las fosas del dolor,
las caricias del corazón que rodando va
soñando ser piedra alada.
.
.
Uuhuuh y las lenguas ensuciadas
Uuhuuh de guijarros, de palabras,
Uuhuuh y las uñas empedradas.
.
.
Y la libertad, en los puños quiere ser
el abrazo de la razón, que no entenderá
de revolver el serrín, de desandar,
ni de fin,
de flotar en aceite con sudor,
de mañanas de gris.
.
.
Saben las piedras caminar
sobre la sombra del hambre
cuando no las coge nadie.
Quién sabe ya cuántas veces escuché la canción que en esta ocasión has compartido conmigo, sangre mía, y no deja de encantarme cada vez más.

Yo sé que entiendes, Grace querida, esta fascinación que siento por el latir de las piedras en mi pulso, el ánimo de hundirme en su piel mineral y replicar sus gestos, su voz, su clarividencia del espacio y el tiempo.

Mucha gracias, tribucita radiante, por obsequiarme con tu presencia siempre afable. Tu bro te saluda con afecto sobrado y muchos muy buenos deseos para cada instante de tus días.

 

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