Noche cerrada sobre el mar durmiente,
sobrevuela el silencio.
Las huellas solitarias
a lo lejos se pierden.
¡ Qué triste soledad sobre la arena
y quietud en mi alma!
Sentado frente a ti,
solos tú y yo, solos,
tus besos van y vienen
desde el fondo, hondamente, largamente
al rumor de las olas
que hace eterno el momento.
Solo tú, mar, y yo
contemplándonos en la oscuridad
inmensa que navega ahora en calma.
Luis
Última edición: