Se riza el universo y se desriza
bajo los grandes cielos.
Los astros giran en eterna danza
y las constelaciones entrelazan
geométricas formas
llenando de suspiros blanquecinos
la quietud del eterno.
¡Contempla como se aman las estrellas...
la dama de la noche y el lucero
tras la cortina blanca
rompiendo la negrura
con sus hondos destellos!
¡Ven, abraza mi cuerpo tembloroso,
cúbreme de calor
y besa mis mejillas,
porque yo quiero derramar un llanto
que me limpie la pena...
porque quiero dormir en tu regazo
aunque sea un minuto
y soñar que te sueño y en mi sueño
somos luna y lucero!
¡Porque quiero vivir con el recuerdo
del calor de tus labios...
antes de que mi corazón silencie
el cantar de mis versos...
antes de que retorne al polvo y quede...
el eco del vacío!
Luis