Sigo leyéndole Jorge.
Extraordinaria epístola. Ay! El sentimiento de culpa.
Una historia que tantas parejas viven y que seguro no saben explicar; cuantas palabras para expresarse pudieran extraer de esta carta.
Mientras lees te provoca una oscilación de sentimientos, quizás puesto en la piel de quien recibiera esta carta. Desde la compasión y comprensión hacia quien la escribe, (desearías oír de fondo, como habla el amor y dice: Vuela, se feliz aunque a mi me hundas), hasta decirle cuatro cosas como: “Farsante, si tanto dolor sientes, ¿porque entonces me abandonas?”.
Y con la imagen del hijo común flotando a cada instante,… Desgarrador.
El amor es traidor, o debería de decir el enamoramiento. Que difícil es llegar a sentarse junto a la lumbre, con el pelo blanco y una sonrisa de complicidad de toda una vida.