Rosa Escarlata
Poeta recién llegado
Irónica fue la manera en que nos conocimos.
Pero aún más irónica, fue la manera en que te ibas metiendo cada vez más dentro de mí.
Cada mensaje, era cual mañana soleada y tranquila de verano.
Cada ocurrencia, era un flechazo impregnando de alegría, que iba directo a mi palpitante corazón.
Cada tristeza, un escalón más hacia la felicidad eterna.
Sin embargo, el monstruo oscuro de la duda, del egoísmo y del egocentrismo.
Se hizo presente ante tanta perfección. Consumiéndonos cómo brazas ardientes.
Las pláticas, se volvieron fúnebres y frías.
Las risas, se convirtieron en llantos y desolación.
Y cada paso hacia el paraíso, parecía hundirnos al abismo.
Después de todo, aún conservo la esperanza,
aún conservo viva esta llama dentro de mí corazón.
No es un adiós, es un hasta pronto, vida mía.
Pero aún más irónica, fue la manera en que te ibas metiendo cada vez más dentro de mí.
Cada mensaje, era cual mañana soleada y tranquila de verano.
Cada ocurrencia, era un flechazo impregnando de alegría, que iba directo a mi palpitante corazón.
Cada tristeza, un escalón más hacia la felicidad eterna.
Sin embargo, el monstruo oscuro de la duda, del egoísmo y del egocentrismo.
Se hizo presente ante tanta perfección. Consumiéndonos cómo brazas ardientes.
Las pláticas, se volvieron fúnebres y frías.
Las risas, se convirtieron en llantos y desolación.
Y cada paso hacia el paraíso, parecía hundirnos al abismo.
Después de todo, aún conservo la esperanza,
aún conservo viva esta llama dentro de mí corazón.
No es un adiós, es un hasta pronto, vida mía.