Irreverente descuelgo mis sueños,
para tenderlos en la triste realidad
de este destiempo que ha roto
las cadenas de mi voz.
La mañana se levanta con el profundo
silencio de tu ausencia,
he buscado en tus ojos las razones,
pero no estás.
Me llevo de tu vida mi parte,
un amor dividido en pequeñas porciones
que una vez compartimos.
¿Quizás dos de mis caricias por
alguno de tus besos?
¿Una porción de mi piel
por un te amo incompleto?
O un vacío común de sentimientos
que alcanza felizmente para “tú y yo”.
Así emprenderé el viaje,
ligera de equipaje
y con un por qué
quemándome los labios.
Ana Mercedes Villalobos