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Brumas que se ciernen sobre las noches,
asoman figuras de formas transparentes,
Gracias por pasar a comentarMuy interesante comienzo!!
Gracias, Daniel, por su agradable comentarioPoéticos, evocativos y conmovedores versos los del jardín dormido Antonio.
Un gusto pasar por su melancólica creacion.Reciba mi saludo y abrazo fraterno poeta.
Gracias, Iván, querido amigo, por pasarte por el dosel de mis versosToda una historia de vida, en un poema hecho con amor y maestría...
llenándonos con esa intensa luctuosaida por quienes tanto amó... y
aún ama el poeta. Intensos versos estimado Antonio.
Me encantó.
Gracias, Anamer... mi jardín de versos se engalana por tu presenciaMuy hermosa esta semblanza que nos haces de tu vida, letras dolientes
que se aferran al sentimiento profundo de los que nos anteceden en la
partida, imposible no sentir la triste nostalgia de tus versos. Me encantó
leerte Antonio, me gustaría que hicieras un repaso de la ortografía hay
algunas cositas que corregir. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
Vuelven los recuerdos
Gracias, Gustavo, mi ventanal de versos se engalana con tu ilustre visitaendechas es la vida y... después de la muerte qué?
Tan solo cerrar los parpados, abatidos por el polvo.
Seremos una lápida... sin nombre, en una eternidad de olvido
Gracias, Guadalupe, tu visita siempre será apreciada por aquíHay días ESTIMADO poeta que esos recuerdos llegan con muchas maletas a quedarse unos días con nostros,
me paseo en sus versos y dejo mi aprecio en un abrazo de colores,
Brumas que se ciernen sobre las noches,
asoman figuras de formas transparentes,
luces etéreas que atraviesan el incienso azul
y se expanden hasta llegar la madrugada
Goce de delirios de tiempos que se han ido,
traen recuerdos de estaciones del olvido;
rostros queridos, roces de dedos famélicos
que entre sueños prodigan las caricias
Son las manos de una madre que no alcanza
a despedirse, cuando la vida no alcanza
Son los gritos incoherentes de voces viejas,
de árboles milenarios que ocultan sus raíces
bajo la sombra invisible de las cosas tristes
Vuelven los recuerdos de las casas blancas,
de escondrijos de alabastros y de ruecas,
corazón palpitante en la tarde que no alcanza
Anclada está la barca en el puerto de salitre,
esperando el vuelo de las gaviotas grises,
que planean sobre las auroras de horas felices
La penumbra avanza, los fantasmas vuelven a casa,
horadando los pétalos de las rosas marchitas,
que se niegan a esparcir el estertor perfumado,
de la fragancia dormida, de la flor de la vida
Otra vez los dedos famélicos, dando vuelta a la rueca
de los recuerdos, trayendo el polvo de raíces muertas,
diseminadas sobre el jardín de la flor herida
El viento arrecia... los abedules golpean las ventanas,
la hermosa vaporosidad de una efigie entrañable,
se asoma a mis sueños buscando robar una sonrisa;
me besa quizá, para que el sueño siga en mi adherido,
sublime. Afuera, alguien espera paciente, comprensivo,
siempre fuiste así, padre querido... intangible, lejano
Ya no hay tiempo, la alborada asoma en los cristales,
se van marchando las sombras y con ellas las imágenes
de las siluetas queridas... de la esencia de la vida
¿Dónde estás, Elisa... dónde se quedó mi querida Lía?
¡Madre! ¿Dónde vas? Vuelve aquí, todavía llueven
lagrimas... todavía no ha secado el dolor de las heridas
¡Vuelve, padre amado!... ¡No te vayas aún, madre querida!
Bello y triste poema, en el camino de la vida nos toca perder muchos seres queridos y entrañables, pero también vamos reviviendo seres que en su momento también nos extrañaran. Por desgracia el ciclo de la vida es implacable. Felicitaciones por su magnífica y profunda poesía, saludos DanielBrumas que se ciernen sobre las noches,
asoman figuras de formas transparentes,
luces etéreas que atraviesan el incienso azul
y se expanden hasta llegar la madrugada
Goce de delirios de tiempos que se han ido,
traen recuerdos de estaciones del olvido;
rostros queridos, roces de dedos famélicos
que entre sueños prodigan las caricias
Son las manos de una madre que no alcanza
a despedirse, cuando la vida no alcanza
Son los gritos incoherentes de voces viejas,
de árboles milenarios que ocultan sus raíces
bajo la sombra invisible de las cosas tristes
Vuelven los recuerdos de las casas blancas,
de escondrijos de alabastros y de ruecas,
corazón palpitante en la tarde que no alcanza
Anclada está la barca en el puerto de salitre,
esperando el vuelo de las gaviotas grises,
que planean sobre las auroras de horas felices
La penumbra avanza, los fantasmas vuelven a casa,
horadando los pétalos de las rosas marchitas,
que se niegan a esparcir el estertor perfumado,
de la fragancia dormida, de la flor de la vida
Otra vez los dedos famélicos, dando vuelta a la rueca
de los recuerdos, trayendo el polvo de raíces muertas,
diseminadas sobre el jardín de la flor herida
El viento arrecia... los abedules golpean las ventanas,
la hermosa vaporosidad de una efigie entrañable,
se asoma a mis sueños buscando robar una sonrisa;
me besa quizá, para que el sueño siga en mi adherido,
sublime. Afuera, alguien espera paciente, comprensivo,
siempre fuiste así, padre querido... intangible, lejano
Ya no hay tiempo, la alborada asoma en los cristales,
se van marchando las sombras y con ellas las imágenes
de las siluetas queridas... de la esencia de la vida
¿Dónde estás, Elisa... dónde se quedó mi querida Lía?
¡Madre! ¿Dónde vas? Vuelve aquí, todavía llueven
lagrimas... todavía no ha secado el dolor de las heridas
¡Vuelve, padre amado!... ¡No te vayas aún, madre querida!
Buenas tardesBrumas que se ciernen sobre las noches,
asoman figuras de formas transparentes,
luces etéreas que atraviesan el incienso azul
y se expanden hasta llegar la madrugada
Goce de delirios de tiempos que se han ido,
traen recuerdos de estaciones del olvido;
rostros queridos, roces de dedos famélicos
que entre sueños prodigan las caricias
Son las manos de una madre que no alcanza
a despedirse, cuando la vida no alcanza
Son los gritos incoherentes de voces viejas,
de árboles milenarios que ocultan sus raíces
bajo la sombra invisible de las cosas tristes
Vuelven los recuerdos de las casas blancas,
de escondrijos de alabastros y de ruecas,
corazón palpitante en la tarde que no alcanza
Anclada está la barca en el puerto de salitre,
esperando el vuelo de las gaviotas grises,
que planean sobre las auroras de horas felices
La penumbra avanza, los fantasmas vuelven a casa,
horadando los pétalos de las rosas marchitas,
que se niegan a esparcir el estertor perfumado,
de la fragancia dormida, de la flor de la vida
Otra vez los dedos famélicos, dando vuelta a la rueca
de los recuerdos, trayendo el polvo de raíces muertas,
diseminadas sobre el jardín de la flor herida
El viento arrecia... los abedules golpean las ventanas,
la hermosa vaporosidad de una efigie entrañable,
se asoma a mis sueños buscando robar una sonrisa;
me besa quizá, para que el sueño siga en mi adherido,
sublime. Afuera, alguien espera paciente, comprensivo,
siempre fuiste así, padre querido... intangible, lejano
Ya no hay tiempo, la alborada asoma en los cristales,
se van marchando las sombras y con ellas las imágenes
de las siluetas queridas... de la esencia de la vida
¿Dónde estás, Elisa... dónde se quedó mi querida Lía?
¡Madre! ¿Dónde vas? Vuelve aquí, todavía llueven
lagrimas... todavía no ha secado el dolor de las heridas
¡Vuelve, padre amado!... ¡No te vayas aún, madre querida!
Gracias, mi querida Cecilya, por tus bellas palabras... solo me resta guardar silencio con la belleza que encierra tu lindo y profundo mensaje.Es poema, es historia, tiene una secuencia de imágenes que se van haciendo más y más emotivas hacia el epílogo.
Es imposible no identificarse con esas escenas, porque todos, absolutamente todos tenemos nuestros amados fantasmas que solo podrían irse si nos olvidáramos de ellos, hecho que jamás sucederá. Y seguirán deambulando por los espacios que un día los tuvieron en presencias materiales y nuestros poemas los seguirán evocando.
Tocaste el corazón de varios lectores con estas líneas y eso revela tu sensibilidad álmica para escribir.
Siempre me llevo momentos conmovedores después de leerte.
Un abrazo y que tengas un bello inicio de semana, Antonio.
Gracias, mi estimado Daniel, por estar siempre presente en mis letras y dejar tu agradable comentario.Bello y triste poema, en el camino de la vida nos toca perder muchos seres queridos y entrañables, pero también vamos reviviendo seres que en su momento también nos extrañaran. Por desgracia el ciclo de la vida es implacable. Felicitaciones por su magnífica y profunda poesía, saludos Daniel
Gracias, Fabiolaselene, por siempre estarBuenas tardes
Unas hermosas letras pones a mi alcance
Gracías
Un saludo
Igualmente te digoGracias, Fabiolaselene, por siempre estar
Te abrazo con todo mi cariño y amistad... te mando una rosa en el viento
Gracias, mi querida Mary, me alegra que te hayas gozado leyendo mis letras... tu visita engalana mi ventana de versosPrecioso y triste boceto de tu vida, que me ha dejado gotitas de tristeza en el alma. Ha sido una gozada leerlo. Un gran abrazo con rosas para ti
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