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Juan Boscán

Tema en 'Biblioteca de Poética Clásica (Poetas famosos)' comenzado por musador, 26 de Mayo de 2017. Respuestas: 2 | Visitas: 433

  1. musador

    musador Poeta que considera el portal su segunda casa

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    17 de Enero de 2014
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    Noticia biográfica.

    Juan Boscán nació en Barcelona, probablemente en la última década del siglo XV. En su juventud fue cortesano, adquiriendo en la corte su formación humanística de su preceptor Lucio Marineo Sículo, humanista italiano. Estuvo en la corte del duque de Alba, donde fue ayo de Fernando (n. en 1507), el que luego fuera el llamado gran duque de Alba. Allí conoció, cerca de 1520, a Garcilaso, con quien lo unió desde entonces una entrañable amistad. Ya en estas épocas juveniles era aficionado Boscán a escribir poesía (Marineo Sículo lo menciona, en 1522, entre los autores españoles), según la tradición castellana de ese tiempo, en octosílabos fundamentalmente (no se le conocen versos del tipo de Juan de Mena, el otro metro importante en el siglo XV) y con rima consonante.

    España a principios del siglo XVI, aún bajo el reinado de los reyes católicos, vivía las consecuencias de algunos grandes eventos. El descubrimiento y la conquista de América, la conquista de Granada, la difusión de la imprenta (inventada a mediados del siglo XV). En 1492 se publica en la imprenta de Salamanca la primera gramática de nuestra lengua, compuesta por Antonio de Nebrija. Se imprimen también diversos «cancioneros», compilaciones de la obra poética de los escritores del siglo XV: Juan de Mena, Jorge Manrique, Iñigo de Mendoza (Marqués de Santillana), etcétera; en 1511 se imprime el «Cancionero general», compilado por Hernando de Castillo. En la última década del siglo XV se imprime en Salamanca un primer cancionero de autor, de Juan del Encina (que por entonces estaba en la corte del duque de Alba, en la que después estaría Boscán).

    La difusión de la imprenta a principios del siglo XVI hizo accesibles a los intelectuales españoles las obras de los clásicos latinos y griegos, y también las obras de grandes autores italianos prerrenacentistas como Dante, Petrarca y Boccaccio. A este factor técnico se sumó el factor político para generar en España un notable grado de internacionalización cultural: me refiero al imperio de Carlos V (que antes de ser coronado emperador en 1520, era rey de España (estrictamente hablando de Castilla, Aragón y Navarra) desde 1516), que llevó a muchos españoles como militares o políticos a distintos puntos de Europa, en especial a Italia.

    En febrero de 1526, Boscán asiste en Sevilla al casamiento de Carlos V con Isabel de Portugal. De allí, la corte se desplaza a Granada. Boscán entabla amistad con el embajador de Venecia ante Carlos V, Andrés Navagero, hombre de gran cultura (es muy interesante de leer su hermosa descripción de los jardines del Generalife (ver [2])). Tiene lugar allí el conocido episodio en el que Navagero persuade a Boscán de intentar escribir endecasílabos, siguiendo a Petrarca y sus continuadores italianos, en castellano. No solo acepta el desafío Boscán, sino que entusiasma a su amigo Garcilaso en el proyecto, dando así vuelo a una trascendente reforma de nuestras letras.

    Lo relata el propio Boscán en carta a la duquesa de Soma:
    «En este modo de invención (si así quieren llamalla) nunca pensé que inventaba ni hacía cosa que hubiese de quedar en el mundo, sino que entré en ello descuidadamente, como en cosa que iba tan poco en hacella que no había para qué dexalla de hacella, habiéndola gana: quanto más, que vino sobre habla. Porque estando un día en Granada con el Navagero (al qual, por haber sido tan celebrado en nuestros días, he querido aquí nombralle a vuestra señoría), tratando con él en cosas de ingenio y de letras, y especialmente en las variedades de muchas lenguas, me dixo por qué no probaba en lengua castellana sonetos y otras artes de trovas usadas por los buenos autores de Italia; y no solamente me lo dixo así livianamente, más aun, me rogó que lo hiciese. Partime pocos días después para mi casa; y con la largueza y soledad del camino, discurriendo por diversas cosas, fuí a dar muchas veces en lo que el Navagero me había dicho; y así comencé a tentar este género de verso. En el qual al principio hallé alguna dificultad, por ser muy artificioso y tener muchas particularidades diferentes del nuestro. Pero después, pareciéndome, quizá con el amor de las cosas propias, que esto comenzaba a sucederme bien, fuí paso a paso metiéndome con calor en ello. Mas esto no bastara a hacerme pasar muy adelante, si Garcilaso con su juicio, el qual no solamente en mi opinión, mas en la de todo el mundo, ha sido tenido por regla cierta, no me confirmara en esta mi demanda. Y así alabándome muchas veces este mi propósito, y acabándomele de aprobar con su exemplo, porque quiso él también llevar este camino, al cabo me hizo ocupar mis ratos ociosos en esto más particularmente.»


    Luego Boscán se casa y se establece en Barcelona, dedicando los diez años siguientes a su obra en estilo italiano. En 1536 muere Garcilaso, lo que afecta enormemente a Boscán, que compone muy poco a partir de entonces. Se dedica a ordenar y pulir su obra y la de Garcilaso, con intención de publicarlas conjuntamente; murió en 1942, sin llegar a ver su obra impresa. Su viuda, Ana Girón, se ocupó de llevar el libro, «Las obras de Juan Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega repartidas en cuatro libros», a la imprenta, apareciendo en 1543 con numerosas ediciones en los años siguientes (veintitantas hasta 1597).

    Convencido por Garcilaso, Boscán tradujo del italiano y publicó en 1534 «El cortesano», de su conocido Baltasar Castiglione (fue nuncio en España del papa Clemente VII). Da muestras en esta traducción de una hermosa prosa en castellano.

    La obra (sigo en esto a [1]).

    Organizó Boscán su obra en tres partes, que él llamó libros; el cuarto libro de las primeras ediciones contenía la obra de Garcilaso.
    El primer libro se titula «Coplas y canciones españolas», el segundo «Sonetos y canciones a manera de los italianos», el tercero no lleva título, pero contiene las últimas obras en endecasílabos.

    Primer libro

    Contiene diversos poemas, muchos de ellos en coplas reales, algunas canciones de tradición medieval, y pocas otras en estrofas menos tradicionales. Todas en octosílabos, a veces con quebrados, todas con rima consonante.

    1. Un poema en coplas reales:

    De Boscán a un caballero haciéndole saber qué cosa es amor.

    Pues no osáis aventuraros
    Al amor sin saber del,
    Soy contento de avisaros
    Que debéis muy bien guardaros
    De jamás veros con él.
    Que éste es uno qué deshace
    A todos , con su tormenta ;
    Cata que no satisface,
    Porque el cuerdo nunca hace
    Cosa de que se arrepienta.

    Y pues yo por mi pecado
    Del amor no soy estranjero,
    Si os guardáis del tal cuidado,
    Yo seré el escarmentado,
    Y vos seréis el artero.
    No os pongáis en tal batalla
    Do el vencer es ser vencido,
    Donde tanto mal se halla
    Que ni gana el que no calla
    Ni tampoco el que es sufrido.

    No penséis que voy errado,
    Cata que en esto soy viejo;
    Ved amor qual me ha parado,
    Que de todo me ha quedado
    Solamente dar consejo.
    Y si queréis ver, señor,
    Al amor aquí pintado,
    Ved do traygo su dolor,
    Su esperanza y su temor,
    Su deseo y su cuidado.

    Abrid, pues, vuestros oidos,
    Y escuchad, veréis qué cosas;
    Despertad vuestros sentidos,
    Y veréis que están metidos
    Los espinos so las rosas ;
    Que este amor es, según siento,
    Un abismo muy profundo,
    Y es un sueño, y es un viento,
    Y es un triste perdimiento,
    Y, á mi ver, es todo el mundo.

    Es una falsa balanza
    Cuyos pesos son engaños;
    Es un mar do no hay bonanza,
    Que al que da más esperanza
    Dásela por dar mas daños ;
    Es juego de falsedad
    En que van nuestras venturas ;
    Es luz que muy de verdad
    Da al principio claridad,
    Y después nos dexa á escuras.

    Es un cierto ballestero
    Que da al blanco todavía ;
    Es un falso caballero
    Que nos hiere y da primero,
    Y después nos desafía.
    Y con unos y con otros
    Sigue y tiene este camino,
    Que nos doma como á potros,
    Juega siempre con nosotros
    Dos á dos, tres al mohíno.

    Es una fuerza con maña
    Que nos derriba en la lucha,
    Saña que nunca se ensaña ,
    Es desengaño que engaña,
    Es vela que siempre escucha ;
    Es un prado con mil flores,
    Pero son más los abrojos ;
    Es celada de dolores
    Que tiene por corredores
    Dar placer á nuestros ojos.

    Es una fuerte porfía
    Que en lo menos hace más ;
    Es una triste alegría ,
    Y es un ciego que pues guia,
    Guay de los que van detrás !
    Es un carro que acarrea
    Nuestros males con gran arte ;
    Es capitán que guerrea,
    Y en la más fuerte pelea
    Se pasa de la otra parte.

    Es una encendida llama,
    Es una víbora que muerde ;
    Es una revuelta trama,
    Y es un juego que se llama,
    Por nosotros, gana-pierde.
    Es tormento quasi eterno
    Que nos daña sin aviso ;
    Es verano y es invierno,
    Y tras esto es un infierno,
    Figurado paraíso.

    Es un mintroso logrero
    Que en ciento gana sesenta ;
    Y es tramposo chocarrero,
    Y es un falso despensero
    Que jamás escribe cuenta.
    Es una trabada guerra,
    Donde guay del que pelea !
    Es aquel que nos en tierra,
    Y es espía sobre sierra
    Que da aviso al que saltea.

    Es una tierra mal sana
    Do todo placer se purga ;
    Y en esta suerte tan vana
    Dan á todos la manzana
    Primero que den la purga ;
    Que al principio de la cuenta
    Tráenos con mil regalos,
    Y tras esto ved qué afrenta :
    Que en sus libros nos asienta,
    Y échanos después á palos.

    Es un señor que procura
    Contra vasallo crueza ;
    Es ufana desventura,
    Y es alcayde que perjura
    Por vender la fortaleza ;
    Es peña de mar cubierta
    Donde damos al través;
    Es una muy ancha puerta :
    Los que entran halla nía abierta ,
    Los que salen al revés.

    Es aquel que más repuna
    Al que va más á su lado ;
    Es llover con clara luna,
    Y es un viento con fortuna
    Que jamás traxo nublado ;
    Es un villano muy yerto
    Con quien se le echa á los pies ;
    Es playa lexos del puerto,
    Y es cosa tan sin concierto
    Que al cabo no sé qué es.


    2. Una canción medieval:

    Es tal y tan verdadera
    Mi pena por conoceros ,
    Que si tanto no os quisiera
    Yo quisiera no quereros.
    Qué nuevo caso de amor
    Ordenáis que en mí comience?
    Combatirme el desamor
    Adonde el amor me vence
    No es mucho, pues tan entera
    Es mi pena en conoceros,
    Que si tanto no os quisiera
    Yo quisiera no quereros.

    Las dos obras más ambiciosas de este primer libro, en coplas reales, se intitulan «Confesión de Boscán» y «Mal de amores». El lector interesado puede leerlas en [1].

    Segundo Libro

    Contiene 92 sonetos. Además, diez canciones italianas, según modelos de Petrarca (como ya lo estableció en su tiempo Rengifo).

    Cito acá las palabras de Marcelino Menéndez Pelayo en [2], que ilustran los sonetos que elijo como muestra:

    «Las amables cualidades de Boscán, su perfecta cortesanía, la moderación filosófica de su ánimo, su ternura conyugal, que no ha solido ser prenda común en los poetas, la afectuosa y leal devoción que profesaba a sus amigos, le hicieron muy bienquisto de sus contemporáneos y no se desmienten en sus escritos, que por ello resultan simpáticos, hasta cuando carecen de verdadera poesía.»

    3. Soneto 88

    El alto monte Olimpo, do, se escribe,
    Que no llega a subir ningún nublado,
    Ni alcanza allí el furor apoderado
    Del viento, por más chozas que derribe,

    Sobre sus altas cumbres me recibe,
    Porque allí esté seguro y sosegado
    Un claro amor que el alma me ha ilustrado,
    Con la clara virtud que en mí concibe.

    Miro de allí do estaban los amores
    Que perdido en el mundo me traían;
    Y miro por quál arte sus errores

    Concibiendo dolor, maldad parían:
    Nacieron de la qual otros dolores
    Que en deshonra medraban y crecían.

    4. Soneto 91

    El hijo de Peleo que celebrado
    Tanto de Homero fué con alta lira ,
    Con su madre su mal llora y sospira,
    La suerte lamentando de su estado.

    Que sobre habelle corta vida dado ,
    Pasó tan adelante la su ira ,
    Que do quier que él revuelva si se mira ,
    Se vea de trabajos rodeado.

    Si la fortuna de un tal hombre es gloria,
    Con gloria quedarás tú Garcilaso,
    Pues con la del tu gloria va medida.

    Tu esfuerzo nunca fué flaco ni laso ,
    Tus trabajos hicieron larga historia,
    Y cúpote tras esto corta vida.

    5. Soneto 92

    Garcilaso, que al bien siempre aspiraste
    Y siempre con tal fuerza le seguiste,
    Que a pocos pasos que tras él corriste
    En todo enteramente le alcanzaste;

    Dime: ¿por qué tras ti no me llevaste
    Quando desta mortal tierra partiste?
    ¿Por qué al subir a lo alto que subiste,
    Acá en esta baxeza me dexaste?

    Bien pienso yo que si poder tuvieras
    De mudar algo lo que está ordenado,
    En tal caso de mí no te olvidaras.

    Que, o quisieras honrarme con tu lado,
    O, a lo menos, de mí te despidieras,
    O si esto no, después por mi tornaras.

    6. Canción italiana 2

    Claros y frescos ríos
    Que mansamente vais
    Siguiendo vuestro natural camino;
    Desiertos montes míos,
    Que en un estado estáis
    De soledad muy triste de contino;
    Aves, en quien hay tino
    De descansar cantando;
    Arboles que vivís,
    Y en fin también morís,
    Y estáis perdiendo á tiempos y ganando ;
    Oidme juntamente
    Mi voz amarga , ronca y tan doliente !

    Pues quiso mi ventura
    Que hubiese de apartarme
    De quien jamás osé pensar partirme ;
    En tanta desventura
    Conviene consolarme,
    Que no es agora tiempo de morirme.
    El alma ha de estar firme :
    Que en un tan baxo estado
    Vergonzosa es la muerte;
    Si acabo en mal tan fuerte,
    Todos dirán que voy desesperado ;
    Y quien tan bien amó
    No es bien que digan que tan mal murió.

    He de querer la vida,
    Fingiéndome esperanza,
    Y engañar mal que tanto desengaña.
    Fortuna tan perdida
    Ha de traer bonanza.
    No durará dolor que tanto daña.
    Un mal que así se ensaña,
    Amansará si espero.
    Adonde voy, iré:
    Y enfin yo volveré
    A ver mi bien, si triste no me muero.
    Pero, quién pasará
    Este tiempo ? que mucho tardará.

    Pasaré imaginando ;
    Si en hombre tan revuelto
    Puede el imaginar hacer su oficio.
    Pensaré cómo y quándo
    Podré verme ya vuelto
    Do hizo amor de mí su sacrificio ;
    Y tomaré por vicio,
    Figurar la que quiero;
    Hablándole en ausencia
    Harto más que en presencia.
    Contarle he desde acá como allá muero
    Y mi voluntad mucha
    Me hará parecer que ella me escucha.

    Agora ya imagino
    Lo que estará haciendo.
    Pensando estoy, quizá si piensa en mí?
    El gesto determino,
    Con que estará riendo
    De qual estuve, quando me partí.
    Aunque según sentí
    Cuitado, la partida,
    No cabe en su valor
    Que no sienta dolor
    De tan amarga y cruda despedida.
    Tan triste partí yo
    Que aunque no quiera, ella lo sintió.

    Las horas estoy viendo
    En ella , y los momentos :
    Y cada cosa pongo en su sazón.
    Conmigo acá la entiendo :
    Pienso sus pensamientos :
    Por mí saco los suyos quáles son.
    Díceme el corazón,
    Y pienso yo que acierta :
    Ya está alegre, ya triste;
    Ya sale, ya se viste;
    Agora duerme, agora está despierta.
    El seso y el amor
    Andan por quién la pintará mejor.

    Viéneme á la memoria ,
    Donde la vi primero,
    Y aquel lugar do comencé de amalla ;
    Y náceme tal gloria
    De ver cómo la quiero,
    Que es ya mejor que el vella el contemplalla.
    En el contemplar halla
    Mi alma un gozo estraño.
    Pienso estalla mirando;
    Después, en mí tornando,
    Pésame que duró poco el engaño.
    No pido otra alegría,
    Sino engañar mi triste fantasía.

    Mas esto no es posible :
    Vuélvome á la verdad,
    Y hallóme muy solo, y no la veo.
    Paréceme imposible
    Que ya mi voluntad
    Traiga más en palabras mi deseo.
    Mil negocios rodeo,
    Por descansar un poco;
    Y en toda cosa pierdo,
    Sino en el desacuerdo.
    labro mucho mejor quando estoy loco.
    Mira qué gentil cura,
    Que es forzado valerme con locura !

    El vano imaginar
    En yéndoseme, cayo
    En cómo para vella no hay remedio.
    Allí empiezo á pensar,
    Y en el pensar desmayo,
    De ver quántos lugares dexo en medio.
    Si entonces me remedio,
    Rasgo más la herida.
    Viénenseme á los ojos
    Los presentes enojos,
    Y los gozos de la pasada vida.
    Cada palmo de tierra
    Para mí triste es ora una gran sierra.

    Tengo en el alma puesto
    Su gesto tan hermoso,
    Y aquel saber estar adonde quiera ;
    El recoger honesto ,
    El alegre reposo ,
    El no sé qué de no sé qué manera ;
    Y con llaneza entera.
    El saber descansado,
    El dulce trato hablando,
    El acudir callando,
    Y aquel grave mirar disimulado.
    Todo esto está ausente,
    Y otro tiempo lo tuve muy presente.

    Contando estoy los dias
    Que paso no sé cómo ;
    Con los pasados no oso entrar en cuenta.
    Acuden fantasías ;
    Allí á llorar me tomo,
    De ver tanta flaqueza en tanta afrenta.
    Allí se me presenta
    La llaga del penar.
    Hácenseme mil años
    Las horas de mis daños ;
    Por otra parte, el siempre imaginar
    Me hace parecer
    Que quanto he pasado fué ayer.

    Algunas cosas miro
    Por ocuparme un rato,
    Y ver si de vivir terne esperanza.
    Entonces más sospiro ;
    Porque en quanto yo trato ,
    Hallo allí de mi bien la semejanza»
    Por do quiera me alcanza
    Amor con su Vitoria.
    Mientra más léxos huyo.
    Más recio me destruyo :
    Que allí me representa la memoria
    Mi bien á cada instante,
    Por su forma contraria ó semejante.

    Quanto veo me carga ;
    Muestro holgar con ello,
    Por pasar y vivir entre la gente.
    Si cayo con la carga,
    Levanto, y no querello;
    Y sabe Dios lo que mi vida siente.
    Mas tan crudo acidente
    Por qué no se resiste ?
    Por qué mi sufrimiento
    No esfuerza al sentimiento?
    Cobra buen corazón, mi alma triste,
    Que yo la veré presto,
    Y miraré aquel cuerpo y aquel gesto.

    Canción : bien sé donde volver querrías,
    Y la que ver deseas;
    Pero no quiero que sin mí la veas.

    Libro tercero

    Contiene:
    la «Historia de Leandro y Hero», siguiendo la original del griego Museo en su argumento, con adiciones tomadas de otros autores. Recomiendo ver [2, p.292 y siguientes] para un erudito comentario acerca de esta fábula. Está escrita en endecasílabos sueltos (toros sueltos en la plaza, según la ácida crítica de Góngora)(hay antecedentes italianos en Trissino y Bernardo Tasso).
    dos «capítulos», de temas amorosos, y dos epístolas, en tercetos encadenados según el modelo del Dante en su Divina Comedia.

    7.Epístola en respuesta a don Diego Hurtado de Mendoza, quien le escribiera en esta misma forma con motivo de la muerte de Garcilaso.

    Holgué, Señor, con vuestra carta tanto,
    Que levanté mi pensamiento luego,
    Para tornar á mi olvidado canto.
    Y así, aunque estaba á escuras como ciego,
    Sin saber atinar por dónde iria,
    Cobré tino en la luz de vuestro fuego.
    La noche se me hizo claro dia ,
    Y al recordar mi soñoliento estilo,
    Vuestra musa- valió luego á la mia.
    Vuestra mano añudó mi roto hilo,
    Y á mi alma regó vuestra corriente
    Con mas fertilidad que riega el Nilo
    Por do si mi escribir ora no siente
    Fértil vena, será la causa desto
    Ser mi ingenio incapaz naturalmente.
    Pero, viniendo a nuestro presupuesto
    Digo también que el no maravillarse
    Es propio de juicio bien compuesto
    Quien sabe y quiere á la virtud llegarse ,
    Pues las cosas verá desde lo alto ,
    Nunca terna de qué pueda alterarse.
    Todo lo alcanzará sin dar gran salto,
    Sin moverse andará por las estrellas,
    Seguro de alborozo y sobresalto.
    Las cosas naturales verá bellas,
    Y bien dirá entre sí que son hermosas;
    Pero no parará por eso en ellas.
    Subirse ha al movedor de todas cosas ,
    Y allí contemplará grandes secretos
    Hasta en las florecillas y en las rosas.
    Allí verá con causas los efetos,
    Y viendo los principios y su fuente ,
    No habrá maravillar en sus concetos.
    Verá el correr del sol resplandeciente ,
    Y la velocidad incomparable
    Con que va de levante hasta poniente.
    Verá la luna y su mover mudable ,
    Acá y allá mostrando desatinos,
    Tanto que á los antiguos fué admirable.
    Verá mil otros cursos y caminos,
    Según que por acá nuevas tenemos'
    De los siete planetas por los sinos.
    Verá, en fin, más que todo quanto vemos,
    Y en maravillas no maravillado,
    Estará sin sentir jamás estremos.
    Como digo, en lo alto irá encumbrado ,
    Y viendo desde allí nuestras baxezas ,
    Llorará y reyrá de nuestro estado.
    Nuestras fuerzas dirá que son flaquezas;
    Terna nuestros deleytes por fatigas ,
    Y nuestras abundancias por pobrezas.
    Los hombres antojarse le han hormigas,
    Los robles pensará que son retamas,
    Y á todo podrá hacer docientas higas.
    Qué gracia para él serán las damas !
    Qué burla terna en ver las diligencias
    Que tienen en soplar ardientes llamas
    Terná el saber nacido de esperiencias,
    Y sobre la mundana sinrazón
    Falso estará, y dará grandes sentencias.
    Decid: si veis baylar, no oyendo el son
    De los que baylan , no estaréis burlando ?
    Y no os parecerá que locos son ?
    Así el sabio que vive descansando,
    Sin nunca oir el son de las pasiones
    Que nos hacen andar como baylando,
    Sabrá burlar de nuestras turbaciones,
    Y reirse há de aquellos movimientos
    Que verá hacer á nuestros corazones.
    Así que dados estos fundamientos,
    Que entiende el sabio de raíz las cosas ,
    Y que desprecia nuestros pensamientos :
    Las cosas para otros espantosas,
    De nuevas ó de grandes, no podrán
    Ser jamás para él maravillosas.
    Cuidados á este tal no le darán
    Ni su propio dolor, ni el bien ajeno :
    Ambos por una cuenta pasarán.
    Dichoso aquel que desto estará lleno,
    Viviendo entre las penas sosegado,
    Y en mitad de los vicios siendo bueno!
    O gran saber del hombre reposado !
    Quánto más vales, aunque estés durmiendo,
    Que el del otro, aunque esté más desvelado
    Pero es, en fin, en esto lo que entiendo,
    Que holgamos de hablar bien quando hablamos
    Magníficas sentencias componiendo;
    Pero quando á las obras nos llegamos,
    Rehuimos, mi fe, de la carrera,
    Y con sólo el hablar nos contentamos.
    Díxome no sé quién una vez, que era
    Placer hablar de Dios y obrar del mundo :
    Esta es la ley de nuestra ruin manera.
    Pero, señor, si á la virtud que fundo
    Llegar bien no podemos, á lo menos
    Escusemos del mal lo más profundo.
    En tierra do los vicios van tan llenos ,
    Aquellos hombres que no son peores,
    Aquellos pasarán luego por buenos.
    Yo no ando ya siguiendo á los mejores ;
    Bástame alguna vez dar fruto alguno;
    En lo demás, contentóme de flores.
    No quiero en la virtud ser importuno ,
    Ni pretendo rigor en mis costumbres;
    Con el glotón no pienso estar ayuno.
    La tierra está con llanos y con cumbres ;
    Lo tolerable al tiempo acomodemos,
    Y á su sazón hagámonos dos lumbres.
    No curemos de andar tras los estremos^
    Pues dellos huye la filosofía
    De los buenos autores que leemos.
    Si en Xenócrates vemos dura vía,
    Sigamos á Platón, su gran maestro,
    Y templemos con él la fantasía.
    Conviene en este mundo andar muy diestro,
    Templando con el miedo el esperanza ,
    Y alargando con tiento el paso nuestro.
    Ande firme y derecha la templanza ,
    Como hombre que pasea por maroma,
    Que no cae porque no se abalanza.
    El que buen modo en sí y buen temple toma,
    Con pasos irá siempre descansados,
    Aunque vaya de Cáliz hasta Roma.
    El estado mejor de los estados
    Es alcanzar la buena medianía ,
    Con la qual se remedian los cuidados.
    Y así yo por seguir aquesta vía ,
    Heme casado con una muger,
    Que es principio y fin del alma mia.
    Ésta me ha dado luego un nuevo ser,
    Con tal felicidad que me sostiene
    Llena la voluntad y el entender.
    Ésta me hace ver que ella conviene
    A mí, y las otras no me convenian;
    A ésta tengo yo y ella me tiene.
    En mí las otras iban y venian,
    Y á poder de mudanzas á montones ,
    De mi puro dolor se mantenían.
    Eran ya para mí sus galardones
    Como tesoros por encantamientos,
    Que luego se volvian en carbones.
    Agora son los bienes que en mí siento,
    Firmes, macizos, con verdad fundados,
    Y sabrosos en todo el sentimiento.
    Solian mis placeres dar cuidados,
    Y al tiempo que venian á gustarse,
    Ya llegaban á mí casi dañados.
    Agora el bien es bien para gozarse ,
    Y el placer es lo que es , que siempre place ,
    Y el mal ya con el bien no ha de juntarse.
    Al satisfecho todo satisface ;
    Y así también á mí , por lo que he hecho ,
    Quanto quiero y deseo se me hace.
    El campo que era de batalla, el lecho,
    Ya es lecho para mí de paz durable :
    Dos almas hay conformes en un pecho.
    La mesa, en otro tiempo abominable,
    Y el triste pan que en ella yo comía ,
    Y el vino que bebía lamentable,
    Infestándome siempre alguna Harpía,
    Que en mitad del deleyte mi vianda
    Con amargos potajes envolvia :
    Agora el casto amor acude, y manda
    Que todo se me haga muy sabroso,
    Andando siempre todo como anda.
    De manera, señor, que aquel reposo
    Que nunca alcancé yo, por mi ventura,
    Con mi filosofar triste y pensoso,
    Una sola muger me le asegura ,
    Y en perfeta sazón me da en las manos
    Vitoria general de mi tristura.
    Y aquellos pensamientos mios tan vanos,
    Ella los va borrando con el dedo,
    Y escribe en lugar dellos otros sanos.
    Así que yo ni quiero ya, ni puedo
    Tratar sino de vida descansada,
    Sin colgar de esperanza ni de miedo.
    Ya estoy pensando, estando en mi posada,
    Cómo podré con mi muger hólgarme,
    Teniéndola en la cama ó levantada.
    Pienso también en cómo he de vengarme
    De la pasada vida con la de ora,
    En cómo he de saber della burlarme.
    Otras veces también pienso algún hora
    Las cosas de mi hacienda sin codicia,
    Aunque esta comunmente es la señora.
    Bien puede el labrador sin avaricia
    Multiplicar cada año sus graneros,
    Guardando la igualdad de la justicia.
    No curo yo de hacer cavar mineros
    De venas de metal ni otras riquezas,
    Para alcanzar gran suma de dineros.
    Sólo quiero escusar tristes pobrezas,
    Por no sufrir soberbias de hombres vanos ,
    Ni de ricos estrechos estrechezas.
    Quiero tener dineros en mis manos,
    Tener para tener contenta vida
    Con los hidalgos y con los villanos.
    Quien quiera se desmande y se desmida ,
    Buscando el oro puro y reluciente,
    Y la concha del mar Indo venida.
    Quien quiera esté cuidoso y diligente,
    Haciendo grangear grandes yugadas
    De tierra do aproveche la simiente.
    Si con esto se envuelven las lanzadas,
    las muertes entre hermanos y parientes,
    Y de reyes las guerras guerreadas:
    Huyan de mí los tales acidentes,
    Huyan de mí riquezas poderosas ,
    Si son causa de mil males presentes.
    Déxenme estar contento entre mis cosas.
    Comiendo en compañía mansamente
    Comidas que no sean sospechosas.
    Conmigo y mi muger sabrosamente
    Esté, y alguna vez me pida zelos,
    Con tal que me los pida blandamente.
    Comamos y bebamos sin rezelos,
    La mesa de muchachos rodeada:
    Muchachos que nos hagan ser agüelos
    Pasaremos así nuestra jornada ,
    Agora en la ciudad, ora en la aldea,
    Porque la vida esté más descansada.
    Quando pesada la ciudad nos sea,
    Iremos al lugar con la compaña,
    Adonde el importuno no nos vea.
    Allí se vivirá con menos maña,
    Y no habrá el hombre tanto de guardarse
    Del malo, ó del grosero que os engaña.
    Allí podrá mejor filosofarse
    Con los bueyes y cabras y ovejas,
    Que con los que del vulgo han de tratarse
    Allí no serán malas las consejas
    Que contarán los simples labradores ,
    Viniendo de arrastrar las duras rejas.
    Será, pues, malo allí tratar de amores,
    Viendo que Apolo con su gentileza
    Anduvo 'namorado entre pastores ?
    Y Venus no se vio en grande estrecheza:
    Por Adonis, vagando entre los prados,
    Según la antigüedad así lo reza ?
    Y Baco no sintió fuertes cuidados
    Por la cuitada que quedó durmiendo
    En mitad de los montes despoblados ?
    Las Ninfas por las aguas pareciendo,
    Y entre las arboledas las Dryadas,
    Se veen con los Faunos rebulliendo.
    Nosotros seguiremos sus pisadas :
    Digo , yo y mi muger nos andaremos
    Tratando allí las cosas 'namoradas.
    A do corra algún rio nos iremos ,
    Y á la sombra de alguna verde haya ,
    A do estemos mejor nos sentaremos.
    Tenderme ha allí la halda de su saya ,
    Y en regalos de amor habrá porfía,
    Quál de entrambos hará más alta raya.
    El rio correrá por do es su vía ,
    Nosotros correremos por la nuestra,
    Sin pensar en la noche ni en el dia.
    El ruyseñor nos cantará á la diestra,
    Y verná sin el cuervo la paloma,
    Haciendo en su venida alegre muestra.
    No tememos envidia al que está en Roma
    Ni á los tesoros de los Asianos,
    Ni á quanto por acá del India asoma
    Tememos nuestros libros en las manos ,
    Y no se cansarán de andar contando
    Los hechos celestiales y mundanos.
    Virgilio á Eneas estará cantando ,
    Y Homero el corazón de Aquíles fiero,
    Y el navegar de Ulíses rodeando.
    Propercio verná allí por compañero,.
    El qual dirá con dulces harmonías
    Del arte que á su Cintia amó primero,
    Catulo acudirá por otras vías,
    Y, llorando de Lesbia los amores,
    Sus trampas llorará y chocarrerías.
    Esto me advertirá de mis dolores ;
    Pero volviendo á mi placer presente ,
    Terne mis escarmientos por mejores.
    Ganancia sacaré del acidente
    Que otro tiempo mi sentir turbaba,
    Trayéndome perdido entre la gente.
    Qué haré de acordarme quál estaba,
    Viéndome qual estoy ? que estoy seguro
    De nunca más pasar lo que pasaba.
    En mi fuerte estaré dentro en mi muro,
    Sin locura de amor, ni fantasía
    Que me pueda vencer con su conjuro.
    Como digo, estaré en mi compañía ,
    En todo me hará el camino llano,
    Su alegría mezclando con la mia.
    Su mano me dará dentro en mi mano,
    Y acudirán deleytes y blanduras
    De un sano corazón en otro sano.
    Los ojos holgarán con las verduras
    De los montes y prados que veremos,
    Y con las sombras de las espesuras.
    El correr de las aguas oiremos,
    Y su blando venir por las montañas ,
    Que á su paso vernán donde estaremos.
    El ayre moverá las verdes cañas,
    Y volverán entonces los ganados ,
    Balando por llegar a sus cabañas.
    En esto ya que el sol por los collados
    Sus largas sombras andará encumbrando,
    Enviando reposo á los cansados,
    Nosotros nos iremos paseando
    Hacia el lugar do está nuestra morada,
    En cosas que veremos platicando.
    La compaña saldrá regocijada
    A tomarnos entonces con gran fiesta,
    Diciendo á mi muger si está cansada.
    Veremos al entrar la mesa puesta,
    Y todo con concierto aparejado,
    Como es uso de casa bien compuesta.
    Después que un poco habremos reposado,
    Sin ver bullir, ni andar yendo y viniendo,
    Y á cenar nos habremos asentado,
    Nuestros mozos vernán allí trayendo
    Viandas naturales y gustosas,
    Que nuestro gusto estén todo moviendo.
    Frutas pornán maduras y sabrosas,
    Por nosotros las más dellas cogidas,
    Envueltas en mil flores olorosas.
    Las natas por los platos estendidas
    Acudirán , y el blanco requesón ,
    Y otras cosas que dan cabras paridas.
    Después de esto verná el tierno lechon
    Y del gordo conejo el gazapito,
    Y aquellos pollos que de pasto son.
    Verná también allí el nuevo cabrito
    Que á su madre jamás habrá seguido
    Por el campo, de tierno y de chiquito.
    Después que todo esto haya venido,
    Y que nosotros descansadamente
    En nuestra cena hayamos bien comido,
    Pasaremos la noche dulcemente ,
    Hasta venir al tiempo que la gana
    De dormir toma al hombre comunmente.
    Lo que desde este tiempo á la mañana
    Pasare, pase agora sin contarse,
    Pues no cura mi pluma de ser vana.
    Basta saber que dos que tanto amarse
    Pudieron, no podrán hallar momento
    En que puedan dexar siempre de holgarse.
    Pero, tornando á proseguir el cuento,
    Nuestro vivir será de vida entera,
    Viviendo en el aldea como cuento.
    Tras esto, ya que el corazón se quiera
    Desenfadar con variar la vida,
    Tomando nuevo gusto en su manera ,
    A la ciudad será nuestra partida , '
    A donde todo nos será placiente
    Con el nuevo placer de la venida.
    Holgaremos entonce con la gente ,
    Y con la novedad de haber llegado
    Trataremos con todos blandamente.
    Y el cumplimiento, que es siempre pesado,
    A lo menos aquel que de ser vano,
    No es menos enojoso que escusado ;
    Alaballe estará muy en la mano,
    Y decir que por solo el cumplimiento,
    Se conserva en el mundo el trato humano.
    Nuestro vivir así estará contento ,
    Y alcanzaremos mil ratos gozosos
    En recompensa de un desabrimiento.
    Y aunque á veces no falten enojosos,
    Todavía entre nuestros conocidos
    Los dulces serán más, y los sabrosos.
    Pues ya con los amigos más queridos,
    Qué será el alborozo y el placer,
    Y el bullicio de ser recien venidos ?
    Qué será el nunca hartarnos de nos ver,
    Y el buscarnos cada hora y cada punto,
    Y el pesar del buscarse sin se ver?
    Mosen Durall allí estará muy junto,
    Haciendo con su trato y su nobleza
    Sobre nuestro placer el contrapunto.
    Y con su buen burlar y su llaneza
    No sufrirá un momento tan ruin
    Que en nuestro gran placer mezcle tristeza.
    No faltará Jerónimo Agustin ,
    Con su saber sabroso y agradable ,
    No menos que en romance en el latin ;
    El qual con gravedad mansa y tratable ,
    Contando cosas bien por él notadas,
    Nuestro buen conversar hará durable.
    Las burlas andarán por él mezcladas
    Con las veras así con tal razón,
    Que unas de otras serán bien ayudadas.
    En esto acudirá el buen Monleon,
    Con quien todos holgar mucho solemos,
    Y nosotros y quantos con él son.
    Él nos dirá, y nosotros gustaremos;
    Él reirá, y hará que nos riamos;
    Y en esto enfadarse há de quanto haremos.
    Otras cosas habrá que las callamos,
    Porque tan buenas son para hacerse ,
    Que pierden el valor si las hablamos.
    Pero tiempo es , en fin , de recogerse ,
    Porque haya más para otro mensagero;
    Que , si mi cuenta no ha de deshacerse ,
    No será , yo os prometo , éste el postrero.

    Termina el libro III de la obra de Boscán con un largo poema de tema amoroso titulado «Octava rima», escrito, como su título lo indica, en octavas reales. Boccaccio usó estas octavas para componer su «Teseida» (comenta Menéndez Pelayo en [2] que no las inventó, había antecedentes), pero según nos dice Menéndez Pelayo en [2] el modelo de Boscán fue una obra de Pietro Bembo, compuesta para el carnaval de 1507.

    Bibliografía.

    Me he basado para escribir este artículo esencialmente en dos obras:

    1. Las obras de Juan Boscán repartidas en tres libros, edición de William Knapp (1875). Accesible en internet en https://archive.org/details/lasobrasdejuanb00boscgoog.

    2.Los capítulos XLII, XLIII y XLIV, dedicados a Boscán, de la Antología de poetas líricos castellanos de Marcelino Menéndez Pelayo. Esta obra está disponible en internet:http://www.larramendi.es/i18n/corpus/unidad.do?idCorpus=1000&idUnidad=100421&posicion=1
     
    #1
    Última modificación: 1 de Junio de 2017
  2. CriMa

    CriMa ----

    Se incorporó:
    4 de Agosto de 2017
    Mensajes:
    1.434
    Me gusta recibidos:
    535
    Muy hermosos poemas !

    Saludos cordiales !
     
    #2
  3. musador

    musador Poeta que considera el portal su segunda casa

    Se incorporó:
    17 de Enero de 2014
    Mensajes:
    4.989
    Me gusta recibidos:
    3.921
    Gracias por comentar, estimado. Me alegro de que los poemas te hayan gustado.

    abrazo
    j.
     
    #3

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