Juego de bolas

Dr Jose Roberto Hernandez

Poeta asiduo al portal
Lango, o al menos así lo llamábamos, era un personaje de esos que le dicen locos en las barriadas de la Habana. Era un hombre negro, largo y flaco, siempre con la misma ropa harapienta. Pasaba cada tarde bordeando la acera y a cada rato se agachaba y recogía un pedacito de algo lo besaba y lo guardaba. La gente creía que recogía palitos y se los comía, por eso le decían "Lango palito".
No podía ver a los muchachos jugando a las bolas de cristal porque les iba encima y todos nos echábamos a correr.
En unas vacaciones, algo aburridas por cierto, me puse a observarlo y noté varias cosas que siempre e invariablemente hacía.
La primera vez que se agachaba a recoger algo le daba un beso y se lo guardaba en el bolsillo derecho del pantalón, la segunda vez hacía lo mismo pero le daba 2 besos y lo guardaba en el otro bolsillo y la tercera y siempre última vez, daba muchos besos al tercer objeto, se mantenía besándolo hasta llegar a la esquina donde lo guardaba en el bolsillo de la camisa ( a la izquierda) y entonces se sentaba en su pila de viejos periódicos, no sin antes tomar uno y cubrirse la cabeza con él.
Casi al final de las vacaciones tuve un sueño interesantísimo.
Soñé que me llené de valor y me le acerqué a preguntarle porqué hacia eso....Exactamente la misma rutina diaria solo interrumpida por la intervención ocasional en un juego de bolas de los muchachos, por cierto, solo lo hacía cuando jugábamos a las bolas y no a otra cosa.
Me senté junto a él en el contén de la acera...allá en la esquina donde moraba y su respuesta fue esta:
- Lango tiene familia, Lango ama a su familia.
-¿Quién es tu familia?-pregunté. - ¿Por qué no estás con ellos?
Me miró incauto y cubriéndose con el periódico (acto que hacía para que no le vieran llorar) y me dijo:
-Mi familia son bolas de cristal, son limpias y perfectas, la primera que recojo del suelo es ésta...mostrándome un palito. -Esta bola azul es mi esposa, por eso la beso al irme a trabajar una vez en la mejilla y la guardo. Siguió diciéndome:
- La segunda es mi madre, ¿No ves que roja es?...entonces me mostró otro palito de madera recogido en su andar.
-¿Y el tercero, al que le caes a besos hasta llegar aquí?..Le pregunté.
-Esa es mi hija, no vez lo blanco de la bola. Es la más hermosa del mundo, por eso la beso tanto y la guardo aquí en el bolsillo delante de mi corazón...
Lango siguió hablando de su familia entre lágrimas... ¡Era un cuento que parecía muy, pero que muy real!!!
Siguió diciéndome:
- No sé porqué hablan conmigo siempre que camino; por eso me vez a diario conversando con ellas; pero al llegar aquí se me hace confuso el instante y se me van... No sé ¿A dónde???
Lango miró a ambos lados de la calle. -Por eso camino día a día para tener el espacio de la cuadra para conversar con ellas.
La siguiente mañana, al despertar, sentí un dolor en mi pecho infantil. Corrí y con los ahorros de mi merienda, compré una caja de bolas, le saqué todas las que no eran rojas, azules o blancas y le esperé en su esquina.
El llegó con los ojos aguados como siempre, yo le abrí la caja de bolas y su semblante amaneció; entonces me dijo abriendo los ojos y secándose las lagrimas:
- Ves, ya no se irán más de mi lado. Abrazó la caja incompleta de bolas y se cubrió con el periódico sentado en su contén. Parecía que desde algún lugar había contemplado mi sueño.
Esta vez, mientras me alejaba, les juro que pude escuchar a mis espaldas una conversación agradable tatuada de agudas sonrisas...entre ellas y no muy de vez en cuando me pareció sentir la voz y la carcajada retozona de una niña.


Vampi
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba