Soneto Blanco
Jubilosa, irrumpiendo con sus risas,
espanta los fantasmas del silencio,
desnuda de tristezas , solo es duende,
colma el alma, de penas la libera.
Cascabel en la risa del infante
que persigue gaviotas en el mar,
y en el viejo marino que descubre,
de nuevo un horizonte en el ocaso.
Antaño, jubilosa sinfonía,
vibraba su canción dentro de mí
deshaciendo tinieblas con su luz.
¡Ven y anida en mi alma, ave canora!
que ayer todo en mi vida era dolor;
¡ven, convierte mi pena en alborozo!.
espanta los fantasmas del silencio,
desnuda de tristezas , solo es duende,
colma el alma, de penas la libera.
Cascabel en la risa del infante
que persigue gaviotas en el mar,
y en el viejo marino que descubre,
de nuevo un horizonte en el ocaso.
Antaño, jubilosa sinfonía,
vibraba su canción dentro de mí
deshaciendo tinieblas con su luz.
¡Ven y anida en mi alma, ave canora!
que ayer todo en mi vida era dolor;
¡ven, convierte mi pena en alborozo!.
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