musador
esperando...
¡Oh Freunde, nicht diese Töne!
Sondern lasst uns angenhemere
anstimmen, und freudenvollere.
(L. van Beethoven)
Sondern lasst uns angenhemere
anstimmen, und freudenvollere.
(L. van Beethoven)
Tienes razón, amigazo,
¡basta ya con ese tono!,
son los frutos del encono
amargos en demasía:
perdida está la alegría
y la danza en abandono.
Nada de chispas divinas
para encender nuestro fuego,
ni humillación en el ruego
a ese Padre omnipotente,
que nosotros, pobre gente,
llamados somos al juego.
Y si de alegría hablamos
quiero contarte una cosa:
la alegría más hermosa
es del encuentro que nace,
cuando un milagro deshace
esa barrera horrorosa.
¿Milagro?, preguntarás,
milagro, repetiré:
otra palabra no hallé
para hablar de tu pasión,
esa que en mi corazón
desde pequeño encontré.
Los tiempos y las distancias,
las culturas diferentes,
todo se cae cuando sientes
que te transporta un acorde
a ese estado de desborde
donde los llantos son rientes.
Supiste cambiar de tono
tantas veces en tu vida...:
dejando abierta la herida
reírte de tu dolor
abrazando con amor
a tu sublime querida.
Mis amigos me han pedido
que escriba de la alegría.
Tu presencia cada día
ilumina mi presente:
al arte resulta urgente
cantarle en algarabía.
Esta alegría tan íntima
del encuentro de la gente
es la alegría que siente
un artista cuando logra
dar la semilla en su obra
de la flor omnipotente.
Última edición: