Tú sabes que la memoria escribe sombras.
Me confieso con el corazón intacto,
solo resplandor al pensar tu cuerpo.
Hoy hice del día un santuario donde clamaba tu voz,
mis instantes son horarios imposibles
porque el reloj no escucha la densidad
que la distancia va dibujando en la niebla.
Escogí la pluma o el lápiz
o quizá un bolígrafo agotado de añoranza y desnudez.
Suspira la noche en mi cuarto a solas,
siempre el último pálpito de tus manos,
el roce de tu piel, los hemisferios del rostro
cuando hablar es un sol y no hay preguntas que responder.
Fluye la tinta en la oscura palabra,
calla el presente en tus labios, tan sólitos.
Hoy recuerdo el tiovivo blanco de la feria,
los fuegos artificiales de un San Juan inmortal,
las calles húmedas del primer beso,
los paisajes de agosto en oasis perdidos.
Todo está dentro aunque no lo diga,
qué haces, cuál es la flor indómita del olvido,
en qué mapa muere la cripta de este volcán sin palidez.
Llueve y se posa en los cristales una lágrima vieja.
Llueve sobre el papel la caricia, la verdad
de un corazón que aún se ilumina con tu luz.
Me confieso con el corazón intacto,
solo resplandor al pensar tu cuerpo.
Hoy hice del día un santuario donde clamaba tu voz,
mis instantes son horarios imposibles
porque el reloj no escucha la densidad
que la distancia va dibujando en la niebla.
Escogí la pluma o el lápiz
o quizá un bolígrafo agotado de añoranza y desnudez.
Suspira la noche en mi cuarto a solas,
siempre el último pálpito de tus manos,
el roce de tu piel, los hemisferios del rostro
cuando hablar es un sol y no hay preguntas que responder.
Fluye la tinta en la oscura palabra,
calla el presente en tus labios, tan sólitos.
Hoy recuerdo el tiovivo blanco de la feria,
los fuegos artificiales de un San Juan inmortal,
las calles húmedas del primer beso,
los paisajes de agosto en oasis perdidos.
Todo está dentro aunque no lo diga,
qué haces, cuál es la flor indómita del olvido,
en qué mapa muere la cripta de este volcán sin palidez.
Llueve y se posa en los cristales una lágrima vieja.
Llueve sobre el papel la caricia, la verdad
de un corazón que aún se ilumina con tu luz.
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