Introspectivo.
Poeta adicto al portal
Las mañanas en la casita de mi abuela,
Té con leche, pan manteca, mermelada de higo casera
Charlas con mi abuelo
Inocencia y paciencia, vieja y nueva ciencia
Un frasco vacío y otro lleno de experiencia.
Entre los árboles de limones
Entre naranjos, y un maizal
Madera en todos los rincones
Más lejos espinillos Y un tajamar
Dede el arbol mas frondozo
De sogas tablas una hamaca colgaba
un verde pastito alfombraba todo el lugar
Bajo un sol naranja y violeta
Daba gusto despertar.
La trompeta de los gallos
Temprano inauguraban
Ceremonias casi mágicas
Sobre esta verde alfombra
Las migas de pan llamban
Pajaritos se acercaban
Cotorras, horneros y zorzales , tijeretas, palomas, cardenales
Benteveos, chingolos y brasita de fuego.
Cierro los ojos y los veo...
Me encantaba caminar buscando caracoles,
Luego solía trepar hasta el árbol más gigante
Guarda con las Yarará me decía mi abuelo,
"No te metas tan allá, mejor jugá aca nomas, mas cerquita en el maizal"
Mi abuela me llamaba, la comida estaba lista
Puchero, mil verduras coloridas y caracú: menú del día.
A comer para juntar, energías para jugar
Toda la tarde con la pelota , en bicicleta o explorar.
A la hora de la siesta, a jugar nadie salía pues andaba la solapa a la vuelta de la esquina
Luego la tarde se hacia
Rojo se ponia el día,
Las gallinas se escondían,
Pronto oscurecia
Era hora de descansar.
Por la noche de verano
Sentados, impactados, fascinados contemplabamos las estrellas con paciencia
Las historias no faltaban,
Más allá de la memoria.
Al rededor, los bichitos de luz
Giraban enamorados
Y la Luna nos pintaba media cara de plateado.
Las buenas noches al dormir,
todo el amor estaba ahí,
En historias y en cuentos,
En consejos no perecederos
De mi abuela y mi abuelo
Siempre en mi alma ese recuerdo.
Té con leche, pan manteca, mermelada de higo casera
Charlas con mi abuelo
Inocencia y paciencia, vieja y nueva ciencia
Un frasco vacío y otro lleno de experiencia.
Entre los árboles de limones
Entre naranjos, y un maizal
Madera en todos los rincones
Más lejos espinillos Y un tajamar
Dede el arbol mas frondozo
De sogas tablas una hamaca colgaba
un verde pastito alfombraba todo el lugar
Bajo un sol naranja y violeta
Daba gusto despertar.
La trompeta de los gallos
Temprano inauguraban
Ceremonias casi mágicas
Sobre esta verde alfombra
Las migas de pan llamban
Pajaritos se acercaban
Cotorras, horneros y zorzales , tijeretas, palomas, cardenales
Benteveos, chingolos y brasita de fuego.
Cierro los ojos y los veo...
Me encantaba caminar buscando caracoles,
Luego solía trepar hasta el árbol más gigante
Guarda con las Yarará me decía mi abuelo,
"No te metas tan allá, mejor jugá aca nomas, mas cerquita en el maizal"
Mi abuela me llamaba, la comida estaba lista
Puchero, mil verduras coloridas y caracú: menú del día.
A comer para juntar, energías para jugar
Toda la tarde con la pelota , en bicicleta o explorar.
A la hora de la siesta, a jugar nadie salía pues andaba la solapa a la vuelta de la esquina
Luego la tarde se hacia
Rojo se ponia el día,
Las gallinas se escondían,
Pronto oscurecia
Era hora de descansar.
Por la noche de verano
Sentados, impactados, fascinados contemplabamos las estrellas con paciencia
Las historias no faltaban,
Más allá de la memoria.
Al rededor, los bichitos de luz
Giraban enamorados
Y la Luna nos pintaba media cara de plateado.
Las buenas noches al dormir,
todo el amor estaba ahí,
En historias y en cuentos,
En consejos no perecederos
De mi abuela y mi abuelo
Siempre en mi alma ese recuerdo.
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