musador
esperando...
Un heráclito risueño,
con un dejo de pereza,
acaricia una cereza
mientras piensa ser su dueño.
Dos cerezas comerás
y creerás que son iguales:
frutos son estos venales,
nunca pienses «volverás».
Por la boca muere el pez
en anzuelo con lombriz,
con la boca el infeliz
que sueña con otra vez.
Un filósofo murmura
sandeces sobre los ríos
y caudales que en los fríos
se pierden con la premura.
El que se apura que arrostre
las consecuencias malsanas
de quedarse con las ganas:
sin cerezas en el postre.
Nota. Estas redondillas no requieren explicación, sino complicidad, y serían incomprensibles sin la lectura previa de las décimas de Athos.
Aramis
con un dejo de pereza,
acaricia una cereza
mientras piensa ser su dueño.
Dos cerezas comerás
y creerás que son iguales:
frutos son estos venales,
nunca pienses «volverás».
Por la boca muere el pez
en anzuelo con lombriz,
con la boca el infeliz
que sueña con otra vez.
Un filósofo murmura
sandeces sobre los ríos
y caudales que en los fríos
se pierden con la premura.
El que se apura que arrostre
las consecuencias malsanas
de quedarse con las ganas:
sin cerezas en el postre.
Nota. Estas redondillas no requieren explicación, sino complicidad, y serían incomprensibles sin la lectura previa de las décimas de Athos.
Aramis
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