fabiolaselene
Poeta que considera el portal su segunda casa
AL lado, de Castílla,
en las profundas aguas, del Rio Duero
nacía una chiquilla
en casa, de unos ricos, taberneros.
Muy cariñosa y pilla,
con amor, en Salamanca crecía
lista, pero sencilla
con un corazón, puro y verdadero.
Y encima de la trilla,
en Alba de Tormes, por los senderos
admiraba la villa
donde, la Santa amaba, a los terneros.
Dibujaba en la arcilla,
como una artista y con mucho salero
pintaba a las cotillas,
luciendo escote ,en el embarcadero.
Y sentada en su silla,
ve, un flamante y buen mozo, casadero
y temblando, le chilla:
¡Dios dime, esto es amor, buen escudero!.
Mi boca está, que trilla,
¡mío vas a ser, guapo caballero!
lo quiero y mi alma, brilla
por ti, mi boca, coge carrerilla.
Y desde la otra orilla,
le dice, ¿quieres ser mi cantinero?
compro casa en Sevilla
y nos casamos, a mitad de enero.
en las profundas aguas, del Rio Duero
nacía una chiquilla
en casa, de unos ricos, taberneros.
Muy cariñosa y pilla,
con amor, en Salamanca crecía
lista, pero sencilla
con un corazón, puro y verdadero.
Y encima de la trilla,
en Alba de Tormes, por los senderos
admiraba la villa
donde, la Santa amaba, a los terneros.
Dibujaba en la arcilla,
como una artista y con mucho salero
pintaba a las cotillas,
luciendo escote ,en el embarcadero.
Y sentada en su silla,
ve, un flamante y buen mozo, casadero
y temblando, le chilla:
¡Dios dime, esto es amor, buen escudero!.
Mi boca está, que trilla,
¡mío vas a ser, guapo caballero!
lo quiero y mi alma, brilla
por ti, mi boca, coge carrerilla.
Y desde la otra orilla,
le dice, ¿quieres ser mi cantinero?
compro casa en Sevilla
y nos casamos, a mitad de enero.