Eso es, por eso hay que celebrar que las familias numerosas madrileñas con rentas cercanas a los 180.000€ anuales, como la de Irene Montero, que sería la cabecilla de la chupipandi que utilizó en viaje oficial transatlántico el avión oficial del gobierno, abracen el comunismo de las becas para estudiar en colegios elitistas.
Me gusta, porque si esos colegios son como el que sale en Élite, me gustaría pedir la beca para mí. La pasan pipa, según San Netflix. Sí, que nadie se quede sin el trocito de comunismo que le corresponde y todo el mundo a pagar impuestos por aquello del hoy por ti mañana por mí. En España, sin haber llegado todavía a las cifras de PIB prepandémicas, el número de cotizantes a la seguridad social ha crecido en un millón de personas y la recaudación fiscal alcanza cifras récord al tiempo que el déficit presupuestario desciende. La gente quiere declarar lo que gana para luego, en caso de lockdown, recibir de acuerdo a lo que dice que ingresa. Los españoles hemos empezado a aceptar ese comunismo fiscal. La gente es comunista, a pesar de que diga lo contrario. Espera que sea el estado el que le socorra. Esa es la base del comunismo entendido desde la banalización conceptual ultraliberal, que solo acepta la estatalización de los servicios de policía y defensa. Pero en realidad es muy poca la gente que piensa que solo la policía y el ejército deben escapar a las leyes de mercado, en cuanto que son servicios (reitero) imprescindibles. Por lo tanto, en mayor o menor medida, todos somos comunistas.
Un saludo. Luis