La ciudad negada

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
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LA CIUDAD NEGADA


El viento suave de la noche se hace arena

sobre los bifrontes diedros de las esquinas.

Es la ciudad y sus negaciones.

El viento suave desciende como sombra,

deshilando las nubes grisiblancas

desde parajes remotos

para besar las ofrendas cotidianas

que son las anémonas en flor.


Cópulas fortuitas llevan la esencia germinal

de los modestos pimpollos

hasta las devastadas praderas

donde las ciudades nacen.

Y, sin embargo, sólo el vidrio y el acero

son los duros homenajes que la ciudad rinde

a quienes tratan de adorarla.


Trocando soles por neón, turbios espejos por mares,

hipocampos por tranvías trepidantes

en los que la felicidad cabalga hacia sus ocasos,

ah, la ciudad y sus límites confusos,

ah, el inútil sacrificio de los humildes vencejos,

ah, las catedrales ausentes sin gárgolas anhelantes

de lluvias y monstruos fálicos.


La cambiante policromía de los escaparates de modas,

de las oficinas preñadas de secretarias hambrientas de amor,

de invisibles huellas de miradas sin destino

alientos inertes para monogamias forzadas.


Desde las azoteas liminares, fronteras accesibles de sus cielos,

la ciudad duerme suicidios y orea las ropas lavadas.

Allí llegan como suspiros las tragedias de los vehículos a motor

y algunas gaviotas que reniegan de sus mares.


La múltiple parafernalia de la ciudad automática

que desmiente en su rutina la actividad generatriz de la Poesía

evidenciada tan sólo en los desfiles militares

y en las tabernas de los suburbios.


Hediondas cicatrices donde el asfalto supura ángeles corrompidos.

Máquina trascendida por caricias de amantes inesperados,

tú, ciudad nacida en las antiguas praderas en flor,

hija espuria de los vientos que acarician tus esquinas

y de las modestas anémonas como besos de muchacha,

tú, ciudad, la última esperanza de los sueños.


george-grosz-to-oskar-panizza.jpg

Ilust.: George Grosz. "A Óskar Panizza"​
 
Última edición:
Gracias, Sansano López, estimado compañero. Me alegra que uno de mis poemas haya sido el elegido para una de tus primeras incursiones en el brillante entramado del foro. Espero no haberte decepcionado. No se si será la Naturaleza quien derrotará a la Humanidad, pero sería una victoria justa. Un cordial saludo,
miguel
 
LA CIUDAD NEGADA


El viento suave de la noche se hace arena

sobre los bifrontes diedros de las esquinas.

Es la ciudad y sus negaciones.

El viento suave desciende como sombra,

deshilando las nubes grisiblancas

desde parajes remotos

para besar las ofrendas cotidianas

que son las anémonas en flor.


Cópulas fortuitas llevan la esencia germinal

de los modestos pimpollos

hasta las devastadas praderas

donde las ciudades nacen.

Y, sin embargo, sólo el vidrio y el acero

son los duros homenajes que la ciudad rinde

a quienes tratan de adorarla.


Trocando soles por neón, turbios espejos por mares,

hipocampos por tranvías trepidantes

en los que la felicidad cabalga hacia sus ocasos,

ah, la ciudad y sus límites confusos,

ah, el inútil sacrificio de los humildes vencejos,

ah, las catedrales ausentes sin gárgolas anhelantes

de lluvias y monstruos fálicos.


La cambiante policromía de los escaparates de modas,

de las oficinas preñadas de secretarias hambrientas de amor,

de invisibles huellas de miradas sin destino

alientos inertes para monogamias forzadas.


Desde las azoteas liminares, fronteras accesibles de sus cielos,

la ciudad duerme suicidios y orea las ropas lavadas.

Allí llegan como suspiros las tragedias de los vehículos a motor

y algunas gaviotas que reniegan de sus mares.


La múltiple parafernalia de la ciudad automática

que desmiente en su rutina la actividad generatriz de la Poesía

evidenciada tan sólo en los desfiles militares

y en las tabernas de los suburbios.


Hediondas cicatrices donde el asfalto supura ángeles corrompidos.

Máquina trascendida por caricias de amantes inesperados,

tú, ciudad nacida en las antiguas praderas en flor,

hija espuria de los vientos que acarician tus esquinas

y de las modestas anémonas como besos de muchacha,

tú, ciudad, la última esperanza de los sueños.


george-grosz-to-oskar-panizza.jpg

Ilust.: George Grosz. "A Óskar Panizza"​

Pliegues que dejando encadenadas imagenes para empaparse
de esa esperanza que fue para el hombre la ciudad. acariciada
o no estremece pensar que su nacimiento fue fruto de la
propia naturaleza diezmada. el hombre "constructor"
manifestado en una estremecida locura. bellissimo de veras
con una perfecta cadencia que atrae a la lectura.
saludos siempre de luzyabsenta
 
LA CIUDAD NEGADA


El viento suave de la noche se hace arena

sobre los bifrontes diedros de las esquinas.

Es la ciudad y sus negaciones.

El viento suave desciende como sombra,

deshilando las nubes grisiblancas

desde parajes remotos

para besar las ofrendas cotidianas

que son las anémonas en flor.


Cópulas fortuitas llevan la esencia germinal

de los modestos pimpollos

hasta las devastadas praderas

donde las ciudades nacen.

Y, sin embargo, sólo el vidrio y el acero

son los duros homenajes que la ciudad rinde

a quienes tratan de adorarla.


Trocando soles por neón, turbios espejos por mares,

hipocampos por tranvías trepidantes

en los que la felicidad cabalga hacia sus ocasos,

ah, la ciudad y sus límites confusos,

ah, el inútil sacrificio de los humildes vencejos,

ah, las catedrales ausentes sin gárgolas anhelantes

de lluvias y monstruos fálicos.


La cambiante policromía de los escaparates de modas,

de las oficinas preñadas de secretarias hambrientas de amor,

de invisibles huellas de miradas sin destino

alientos inertes para monogamias forzadas.


Desde las azoteas liminares, fronteras accesibles de sus cielos,

la ciudad duerme suicidios y orea las ropas lavadas.

Allí llegan como suspiros las tragedias de los vehículos a motor

y algunas gaviotas que reniegan de sus mares.


La múltiple parafernalia de la ciudad automática

que desmiente en su rutina la actividad generatriz de la Poesía

evidenciada tan sólo en los desfiles militares

y en las tabernas de los suburbios.


Hediondas cicatrices donde el asfalto supura ángeles corrompidos.

Máquina trascendida por caricias de amantes inesperados,

tú, ciudad nacida en las antiguas praderas en flor,

hija espuria de los vientos que acarician tus esquinas

y de las modestas anémonas como besos de muchacha,

tú, ciudad, la última esperanza de los sueños.


george-grosz-to-oskar-panizza.jpg

Ilust.: George Grosz. "A Óskar Panizza"​

Sensacional este collage poético que nos ofreces, apreciado y admirado Miguel. Ahora no voy a poder, pero más tarde volveré sobre tu poema. Requiere una lectura más atenta y dedicarle su tiempo. La primera lectura me encantó. Mi enhorabuena.
Un abrazo y un fuerte abrazo, poeta.
 
Hola, Darkness, mi asidua lectora. Recibo con supremo agrado tu abrazo y tu comentario. Siempre es un placer para mí recibir tu visita y leer las halagadoras palabras que me dejas. Te envío mi más cálido saludo,
miguel
 
Muchas gracias, querido Carlos, por este nuevo acercamiento a mis versos. La ciudad debiera ser para mí motivo de inspiración y recreación por motivos profesionales. Desde luego mis versos nunca serían laudatorios sino dolorosos. Comparto tu opinión del "hombre constructor" invadido por una insana locura que destruye la naturaleza para levantar esos monstruos devoradores de la individualidad del hombre. Un cordial saludo, compañero,
miguel
 
Como en anteriores ocasiones en las que habéis distinguido mis versos no quiero que sea sólo el agradecimiento mi respuesta al galardón. Debe de ser, y así quiero expresarlo, mi compromiso por ofrecer a este magnífico foro, heraldo casi exclusivo de aquellos que nos acercamos al hecho poético por vocación y el puro deseo de compartir nuestro estro, lo mejor que pueda producir mi capacidad de expresión poética, así como animar con mis comentarios y palabras de aliento el esfuerzo de mis compañeros. Muchísimas gracias a todos por vuestra generosidad conmigo.
miguel
 
LA CIUDAD NEGADA


El viento suave de la noche se hace arena

sobre los bifrontes diedros de las esquinas.

Es la ciudad y sus negaciones.

El viento suave desciende como sombra,

deshilando las nubes grisiblancas

desde parajes remotos

para besar las ofrendas cotidianas

que son las anémonas en flor.


Cópulas fortuitas llevan la esencia germinal

de los modestos pimpollos

hasta las devastadas praderas

donde las ciudades nacen.

Y, sin embargo, sólo el vidrio y el acero

son los duros homenajes que la ciudad rinde

a quienes tratan de adorarla.


Trocando soles por neón, turbios espejos por mares,

hipocampos por tranvías trepidantes

en los que la felicidad cabalga hacia sus ocasos,

ah, la ciudad y sus límites confusos,

ah, el inútil sacrificio de los humildes vencejos,

ah, las catedrales ausentes sin gárgolas anhelantes

de lluvias y monstruos fálicos.


La cambiante policromía de los escaparates de modas,

de las oficinas preñadas de secretarias hambrientas de amor,

de invisibles huellas de miradas sin destino

alientos inertes para monogamias forzadas.


Desde las azoteas liminares, fronteras accesibles de sus cielos,

la ciudad duerme suicidios y orea las ropas lavadas.

Allí llegan como suspiros las tragedias de los vehículos a motor

y algunas gaviotas que reniegan de sus mares.


La múltiple parafernalia de la ciudad automática

que desmiente en su rutina la actividad generatriz de la Poesía

evidenciada tan sólo en los desfiles militares

y en las tabernas de los suburbios.


Hediondas cicatrices donde el asfalto supura ángeles corrompidos.

Máquina trascendida por caricias de amantes inesperados,

tú, ciudad nacida en las antiguas praderas en flor,

hija espuria de los vientos que acarician tus esquinas

y de las modestas anémonas como besos de muchacha,

tú, ciudad, la última esperanza de los sueños.


george-grosz-to-oskar-panizza.jpg

Ilust.: George Grosz. "A Óskar Panizza"​


Qué suerte, llegar y poder felicitarte doblemente, por el merecido reconocimiento y por el disfrute completo de tu obra.

Un gran abrazo y mis aplausos Miguel.

Palmira
 
Muchas gracias, Palmira, mi querida vecina marítima. Celebro tu regreso a mis letras y espero de nuevo la asiduidad de tus lecturas y comentarios. Apuntalaban ciertamente la estructura final de mis poemas con la precisión y solidez de los sentimientos expresados en ellos. Te envío un cordialísimo saludo y la expresión de mi alegría por el reencuentro.
miguel
 
Muchísimas gracias, ropitella, por ese halagador comentario que me dejas. Mi pobre imaginación siempre me remite al mismo argumento: el mejor premio para quienes escribimos en Mundopoesía es poder disponer de un foro tan rico y de tan alto nivel donde expresar nuestras inquietudes literarias. Recibo con orgullo tus abrabesos saludos.
miguel
 
Última edición:
LA CIUDAD NEGADA


El viento suave de la noche se hace arena

sobre los bifrontes diedros de las esquinas.

Es la ciudad y sus negaciones.

El viento suave desciende como sombra,

deshilando las nubes grisiblancas

desde parajes remotos

para besar las ofrendas cotidianas

que son las anémonas en flor.


Cópulas fortuitas llevan la esencia germinal

de los modestos pimpollos

hasta las devastadas praderas

donde las ciudades nacen.

Y, sin embargo, sólo el vidrio y el acero

son los duros homenajes que la ciudad rinde

a quienes tratan de adorarla.


Trocando soles por neón, turbios espejos por mares,

hipocampos por tranvías trepidantes

en los que la felicidad cabalga hacia sus ocasos,

ah, la ciudad y sus límites confusos,

ah, el inútil sacrificio de los humildes vencejos,

ah, las catedrales ausentes sin gárgolas anhelantes

de lluvias y monstruos fálicos.


La cambiante policromía de los escaparates de modas,

de las oficinas preñadas de secretarias hambrientas de amor,

de invisibles huellas de miradas sin destino

alientos inertes para monogamias forzadas.


Desde las azoteas liminares, fronteras accesibles de sus cielos,

la ciudad duerme suicidios y orea las ropas lavadas.

Allí llegan como suspiros las tragedias de los vehículos a motor

y algunas gaviotas que reniegan de sus mares.


La múltiple parafernalia de la ciudad automática

que desmiente en su rutina la actividad generatriz de la Poesía

evidenciada tan sólo en los desfiles militares

y en las tabernas de los suburbios.


Hediondas cicatrices donde el asfalto supura ángeles corrompidos.

Máquina trascendida por caricias de amantes inesperados,

tú, ciudad nacida en las antiguas praderas en flor,

hija espuria de los vientos que acarician tus esquinas

y de las modestas anémonas como besos de muchacha,

tú, ciudad, la última esperanza de los sueños.


george-grosz-to-oskar-panizza.jpg

Ilust.: George Grosz. "A Óskar Panizza"​

Enhorabuena por este nerecidísimo reconocimiento, donde el lenguaje poético asciende hasta altas cotas para presentarnos el rostro artificioso de la ciudad a través de ricas metáforas y sobresalientes recursos lingüísticos.
La ciudad va consumiendo el medio natural y poco a poco, solo nos quedrá ella, nuestra última esperanza.
Soberbio trabajo, poeta, mi enhorabuena y mi fraternal abrazo, amigo Miguel.
 

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