emivargas
Poeta asiduo al portal
Con su andar de borrasca arrolladora
obnubila la musa del poeta;
el rapsoda con fuerza se sujeta
al pasar la elegante seductora.
Perspicaz la epicúrea señora
continúa en su juego de coqueta,
que envolviendo al juglar, la pizpireta,
se le muestra sensual y tentadora.
Las ideas se escapan de su mente
y los versos no fluyen abundantes;
de la dama lo turba su actitud.
Mas, eufórico el lírico se siente;
con placer acaricia esos instantes
los que el vate disfruta a plenitud.
obnubila la musa del poeta;
el rapsoda con fuerza se sujeta
al pasar la elegante seductora.
Perspicaz la epicúrea señora
continúa en su juego de coqueta,
que envolviendo al juglar, la pizpireta,
se le muestra sensual y tentadora.
Las ideas se escapan de su mente
y los versos no fluyen abundantes;
de la dama lo turba su actitud.
Mas, eufórico el lírico se siente;
con placer acaricia esos instantes
los que el vate disfruta a plenitud.