Sheyla
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando vinieron a buscarme
sin duda no se equivocaban.
Ya no prendieron desde la conciencia
sino más bien fue un aprisionamiento
metálico de los jirones de mi alma.
Ellos, como la más difusa de las sombras,
profanaron mi templo, pero ya estaba profanado,
pues yo era profano.
Como la muerte en muerte espera vida,
descompuesto mantillo de violetas,
yo he aprendido a hablar con mis demonios,
yo les enciendo velas.
Yo proporciono miel a sus panales
y ellos me llevan.
Sus cien aguijones oprimidos
son un simple tratamiento de acupuntura,
y mi alma vuela a dos palmos del suelo
y cuando se abre es una hermosa flor al viento,
es un candil dormido si se cierra.
este tambien es hermoso, pero igual me hicistes un ocho en la cabeza, y me enviate a jerusalen, cuando los romanos invadiron , y profanaron el templo, pero haces una analogia con la actualidad, de como somos profanos, besos.