Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Enfrente se sentó ella
y encendió mi sed,
sonrisa kilométrica,
mirada de lobezna,
a sus labios saltaron mis sueños
y empecé a escribir este poema
mientras mis ojos
acariciaban su piel,
es la diosa del café “La Bendita”,
mi té suspiraba por un beso imposible
que ella le daba a su acompañante,
un guapo mozo con suerte
que le hacia reir.
y encendió mi sed,
sonrisa kilométrica,
mirada de lobezna,
a sus labios saltaron mis sueños
y empecé a escribir este poema
mientras mis ojos
acariciaban su piel,
es la diosa del café “La Bendita”,
mi té suspiraba por un beso imposible
que ella le daba a su acompañante,
un guapo mozo con suerte
que le hacia reir.