claudiorbatisti
claudiorbatisti
Desaparece el sol, tapó la bruma,
la nieve blanca escapa de la cumbre,
se pierde en donde nace bien la grama
y mi deseo puro, se hace verde.
En la escarpada falda, fatua llama,
que clama y siente cual si fuese dama.
Probablemente aquesta bella dama
esté borrosa, como nieve en bruma,
que no se mueve frágil en la llama,
del dulce cielo, cálido en la cumbre.
Que hace cambiar el monte gris en verde
cuando cubre su falda con la grama.
Cuando llegó a la cúspide la grama,
con el andar atrae como dama,
por cuanto mezcla el blanco con el verde
difumada y cubierta por la bruma.
Que ya encerrada dentro de la cumbre
queda atrapada contra hielo y llama.
Mi vanidad, proviene de su llama,
que se esparce ardorosa por la grama,
que ha vagado por sima, falda y cumbre,
para obtener amor hermosa dama.
Que desea surgir limpia de bruma,
ansiosa de vivir frondosa y verde.
Ya la he visto vestir la falda verde,
la misma que me puso el cielo en llama
y el amor, que te trajo a mi la bruma,
donde te amé, sublime entre la grama.
Apasionada y como siempre dama
encelaste la punta de mi cumbre.
Como derrama el río de la cumbre,
antes que la mojada leña verde
ardiera como suele hacer la dama,
no quisiera morir, quiero ser llama,
para adorar los dones de la grama
y recordar los males de la bruma.
La cumbre se sumerge con la bruma,
para que bajo un té verde mi dama
pueda ocultar su llama, con la grama.
Claudio Batisti
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