Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Búsquedas del tiempo perdido
en un encuentro lleno de hallazgos, aunque nos golpee la vida con latigazos. Perderemos los días llenos de lírica
llenos de esperanza.
Tras el telón, un ángel amputador.
Un asesino indemne que se mete en los cuerpos llenos de música, y los desafina hasta romperlos.
Los desnuda y sólo los deja su fragilidad, un pétalo, único pétalo fresco mantiene la vida luchando por sobrevivir,
al fango, al barro seco ,arcillosa juventud,mascarilla de muerte.
Amarga liviandad tu sino nos llena, nos revuelve con más corazón, con más justificaciones,
deberte la moneda de caronte, será mi última rebeldía,
Puerca ignorante siegas gigantes, no molinos de blanca noche, que nos haga falta.
Candor pupilo mezquina prisa por no verte tu antigua. Herramienta será el cáncer,
mi último hallazgo como ratón sin paraíso es la común belleza del recuerdo, perdurar a tu mandoble de guadaña.
El recuerdo nos hace vivir lentamente en un estribillo de curación. Transigida como la eléctrica mama del lloro.
Reservados todos los derechos©
en un encuentro lleno de hallazgos, aunque nos golpee la vida con latigazos. Perderemos los días llenos de lírica
llenos de esperanza.
Tras el telón, un ángel amputador.
Un asesino indemne que se mete en los cuerpos llenos de música, y los desafina hasta romperlos.
Los desnuda y sólo los deja su fragilidad, un pétalo, único pétalo fresco mantiene la vida luchando por sobrevivir,
al fango, al barro seco ,arcillosa juventud,mascarilla de muerte.
Amarga liviandad tu sino nos llena, nos revuelve con más corazón, con más justificaciones,
deberte la moneda de caronte, será mi última rebeldía,
Puerca ignorante siegas gigantes, no molinos de blanca noche, que nos haga falta.
Candor pupilo mezquina prisa por no verte tu antigua. Herramienta será el cáncer,
mi último hallazgo como ratón sin paraíso es la común belleza del recuerdo, perdurar a tu mandoble de guadaña.
El recuerdo nos hace vivir lentamente en un estribillo de curación. Transigida como la eléctrica mama del lloro.
Reservados todos los derechos©
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