jmacgar
Poeta veterano en el portal
"Para aquel que ve una espada desenvainada
sobre su impía cabeza, los festines de Sicilia,
con su refinamiento, no tendrán dulce sabor,
y el canto de los pájaros, y los acordes de la cítara,
no le devolverán el sueño, el dulce sueño que no desdeña
las humildes viviendas de los campesinos ni una umbrosa ribera,
ni las enramadas de Tempe acariciada por los céfiros."
Horacio, Odas III,
sobre su impía cabeza, los festines de Sicilia,
con su refinamiento, no tendrán dulce sabor,
y el canto de los pájaros, y los acordes de la cítara,
no le devolverán el sueño, el dulce sueño que no desdeña
las humildes viviendas de los campesinos ni una umbrosa ribera,
ni las enramadas de Tempe acariciada por los céfiros."
Horacio, Odas III,
La espada de Damocles
Me domina un temor que se ha extendido
a lo más hondo de mi pensamiento,
una obsesión que es como un tormento
que musita barruntos a mi oído.
La historia de Damocles he leído
y ha producido en mí como un fermento;
observo de continuo el firmamento
por saber de ese sable tan bruñido.
Lo contó así Timeo de Taormina,
luego Diodoro, Horacio y Cicerón;
como estigma que causa la ambición
una crin de caballo determina
con su gravitación la aciaga suerte
pues pendiente de un hilo está la muerte.
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Me domina un temor que se ha extendido
a lo más hondo de mi pensamiento,
una obsesión que es como un tormento
que musita barruntos a mi oído.
La historia de Damocles he leído
y ha producido en mí como un fermento;
observo de continuo el firmamento
por saber de ese sable tan bruñido.
Lo contó así Timeo de Taormina,
luego Diodoro, Horacio y Cicerón;
como estigma que causa la ambición
una crin de caballo determina
con su gravitación la aciaga suerte
pues pendiente de un hilo está la muerte.
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