La Gata Hechizada

Glendalis Lugo

Poeta veterano en el portal

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La Gata hechizada


Era un día de esos que las nubes grises adornaban el cielo con la amenaza de lluvia inminente. Steven como trabajador social que era le tocaba recorrer barrios y comunidades para ayudar en muchos casos a las familias y en otros remover a las victimas fueran niños o ancianos del entorno que les afectaba. En la tarde recibió una llamada de su supervisor refiriéndole un caso. Era de una anciana que vivía sola y los vecinos habían llamado a la policía preocupados porque no la habían visto salir de su casa hacía varios días. La policía cuando fue a la casa encontró a la anciana sentada en una mecedora frente a un baúl y no se quería mover de allí. Ellos quisieron removerla de su hogar y trasladarla a un hogar de ancianos pero ella se negó.


Steven se trasladó al lugar, era una casa casi perdida en la maleza y al parecer nunca había sido pintada. Figuras de mármol en forma de gatos se erigían por todas partes; un chillido de gato se escuchó y se le erizaron los pelos. La puerta estaba entre abierta; un mal olor putrefacto salía de la casa y le causó nauseas y se tuvo que tapar la nariz. Tocó en la puerta, pero nadie respondía hasta que entró sin ser invitado. Vió a la anciana meciéndose en la mecedora, era muy blanca y con un pelo negro largo que le llegaba a las rodillas; ella no se percataba de su presencia.


Trató de detener la mecedora pero ella se mecía más fuerte casi pisándolo. No tenía idea de qué hacer con esa anciana que según su experiencia sabía que era paciente mental. Además el ambiente lúgubre del lugar lo estaba asustando. Se fijó en que ella no despegaba la mirada de un baúl antiguo viejo y color marrón frente a ella. Así que él para captar su atención se detuvo frente al baúl y lo intentó abrir. De repente la mecedora se detuvo y la anciana se levantó rápidamente huyendo hacia la cocina. Se oyó un portazo repentino, al parecer la anciana había huido de la casa por la puerta que daba al patio.


Iba a detenerla pero la curiosidad de saber lo que había en el baúl le intrigaba, lo abrió y lo que había allí lo hizo vomitar y casi se desmaya, era una pila de gatos muertos amontonados que destilaban un fuerte hedor. “Definitivamente la anciana estaba loca”-pensó Steven. Tenía que sacarla de allí inmediatamente, fue a buscarla pero antes llamó a la policía para explicarle lo que estaba ocurriendo y los esperaba para remover la anciana de ese espantoso lugar. Salió hacía el patio trasero estaba muy perdido en la maleza y habían mas gatos muertos por donde quiera que miraba. Se preguntaba ¿dónde estaba la anciana? Y ¿cómo pudo haber desaparecido de ese modo? siendo tan vieja.


El estaba muerto del miedo; todo esto le parecía maléfico, se fijó en un árbol que estaba al final del patio y fue hasta allí, al mirar hacia arriba vió más gatos ahorcados en muchas ramas. Una gota de sangre le cayó en la cara, asqueado se limpió y al fijarse nuevamente vió que la anciana estaba en una de las ramas y le sonreía con una risa diabólica y llevaba un cuchillo en sus manos. Steven emitió un grito de terror cuando el cuerpo putrefacto de la anciana saltó sobre él enterrándole el cuchillo en uno de sus ojos. Antes de cerrar los ojos para siempre vió que la anciana se transformaba en una gata negra con ojos negros y plácidamente escapaba por la maleza. Cuando los policías encontraron el cuerpo, muchos gatos le lamían la sangre que brotaba de los ojos del pobre trabajador social.
 
Este sera mi ultimo relato de este tipo se los juro jjaaj solo son facetas en las que experimento como escritora es grata tu presencia ,saludos
 

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La Gata hechizada



Era un día de esos que las nubes grises adornaban el cielo con la amenaza de lluvia inminente. Steven como trabajador social que era le tocaba recorrer barrios y comunidades para ayudar en muchos casos a las familias y en otros remover a las victimas fueran niños o ancianos del entorno que les afectaba. En la tarde recibió una llamada de su supervisor refiriéndole un caso. Era de una anciana que vivía sola y los vecinos habían llamado a la policía preocupados porque no la habían visto salir de su casa hacía varios días. La policía cuando fue a la casa encontró a la anciana sentada en una mecedora frente a un baúl y no se quería mover de allí. Ellos quisieron removerla de su hogar y trasladarla a un hogar de ancianos pero ella se negó.


Steven se trasladó al lugar, era una casa casi perdida en la maleza y al parecer nunca había sido pintada. Figuras de mármol en forma de gatos se erigían por todas partes; un chillido de gato se escuchó y se le erizaron los pelos. La puerta estaba entre abierta; un mal olor putrefacto salía de la casa y le causó nauseas y se tuvo que tapar la nariz. Tocó en la puerta, pero nadie respondía hasta que entró sin ser invitado. Vió a la anciana meciéndose en la mecedora, era muy blanca y con un pelo negro largo que le llegaba a las rodillas; ella no se percataba de su presencia.


Trató de detener la mecedora pero ella se mecía más fuerte casi pisándolo. No tenía idea de qué hacer con esa anciana que según su experiencia sabía que era paciente mental. Además el ambiente lúgubre del lugar lo estaba asustando. Se fijó en que ella no despegaba la mirada de un baúl antiguo viejo y color marrón frente a ella. Así que él para captar su atención se detuvo frente al baúl y lo intentó abrir. De repente la mecedora se detuvo y la anciana se levantó rápidamente huyendo hacia la cocina. Se oyó un portazo repentino, al parecer la anciana había huido de la casa por la puerta que daba al patio.


Iba a detenerla pero la curiosidad de saber lo que había en el baúl le intrigaba, lo abrió y lo que había allí lo hizo vomitar y casi se desmaya, era una pila de gatos muertos amontonados que destilaban un fuerte hedor. “Definitivamente la anciana estaba loca”-pensó Steven. Tenía que sacarla de allí inmediatamente, fue a buscarla pero antes llamó a la policía para explicarle lo que estaba ocurriendo y los esperaba para remover la anciana de ese espantoso lugar. Salió hacía el patio trasero estaba muy perdido en la maleza y habían mas gatos muertos por donde quiera que miraba. Se preguntaba ¿dónde estaba la anciana? Y ¿cómo pudo haber desaparecido de ese modo? siendo tan vieja.


El estaba muerto del miedo; todo esto le parecía maléfico, se fijó en un árbol que estaba al final del patio y fue hasta allí, al mirar hacia arriba vió más gatos ahorcados en muchas ramas. Una gota de sangre le cayó en la cara, asqueado se limpió y al fijarse nuevamente vió que la anciana estaba en una de las ramas y le sonreía con una risa diabólica y llevaba un cuchillo en sus manos. Steven emitió un grito de terror cuando el cuerpo putrefacto de la anciana saltó sobre él enterrándole el cuchillo en uno de sus ojos. Antes de cerrar los ojos para siempre vió que la anciana se transformaba en una gata negra con ojos negros y plácidamente escapaba por la maleza. Cuando los policías encontraron el cuerpo, muchos gatos le lamían la sangre que brotaba de los ojos del pobre trabajador social.

Jajajaja. Este relato si que se puede tachar de macabro y terriblemente asqueroso, y como con esa intención lo has creado. PUes te diré que lo conseguiste...¡Buffffff! Si huele hasta mal....
Voy a ducharrrrrrrrrme, pero te dejo estrellas...
Pero me consta que tenemos un amigo en común que le va a encantar. Cachissssss, ahora que lo había dejado él, empiezas tú a tomar el relevo de darnos miedoooooo...
Y hoy miraré a mi lindo gatito con más cariño que nunca, jejejeje...
Besosssss... ¡Brujilla!
Vidal
 
Ya me tienes casi casi agarrado mi dulce amiga. ¡Qué talento, por Dios! Gracias por este regalo.
Un abrazo y estrellas para ti.
 
Gracias Corazon por leerme pero este sera el ultimo de esa fase mia como escritora volvere con lo sentimental y de amor, siempre es grata tu presencia abrazos
Jajajaja. Este relato si que se puede tachar de macabro y terriblemente asqueroso, y como con esa intención lo has creado. PUes te diré que lo conseguiste...¡Buffffff! Si huele hasta mal....
Voy a ducharrrrrrrrrme, pero te dejo estrellas...
Pero me consta que tenemos un amigo en común que le va a encantar. Cachissssss, ahora que lo había dejado él, empiezas tú a tomar el relevo de darnos miedoooooo...
Y hoy miraré a mi lindo gatito con más cariño que nunca, jejejeje...
Besosssss... ¡Brujilla!
Vidal
 
Eladio mi maestro y mi musa en esta fase de escritora con este me despido por un tiempo te cedo el lugar volvere con mio el sentimentalismo ,besos y gracias por comentar.

Ya me tienes casi casi agarrado mi dulce amiga. ¡Qué talento, por Dios! Gracias por este regalo.
Un abrazo y estrellas para ti.
 
Te vas ¿a donde?, eso no se hece, comenzar a interesarnos como narradora y te regresa a los brazos del más puro amor, con lo bien que lo haces amiga; espero ser sorpredida una vez más por tus relatos, que cada vez estan mas definidos, mi felicitaciones. Abrazos y estrellas desde la distancias.
 
Gracias amiga solo dejare de escribir un tiempo relatos de horror como este pero seguire escribiendo diferentes temas jaja ,gracias por leerme ,saludos
 
Gracias javier por tu comentario y te confieso que a mi tampoco me gustan mucho jajaj,saludos gracias por comentar.
 

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La Gata hechizada



Era un día de esos que las nubes grises adornaban el cielo con la amenaza de lluvia inminente. Steven como trabajador social que era le tocaba recorrer barrios y comunidades para ayudar en muchos casos a las familias y en otros remover a las victimas fueran niños o ancianos del entorno que les afectaba. En la tarde recibió una llamada de su supervisor refiriéndole un caso. Era de una anciana que vivía sola y los vecinos habían llamado a la policía preocupados porque no la habían visto salir de su casa hacía varios días. La policía cuando fue a la casa encontró a la anciana sentada en una mecedora frente a un baúl y no se quería mover de allí. Ellos quisieron removerla de su hogar y trasladarla a un hogar de ancianos pero ella se negó.


Steven se trasladó al lugar, era una casa casi perdida en la maleza y al parecer nunca había sido pintada. Figuras de mármol en forma de gatos se erigían por todas partes; un chillido de gato se escuchó y se le erizaron los pelos. La puerta estaba entre abierta; un mal olor putrefacto salía de la casa y le causó nauseas y se tuvo que tapar la nariz. Tocó en la puerta, pero nadie respondía hasta que entró sin ser invitado. Vió a la anciana meciéndose en la mecedora, era muy blanca y con un pelo negro largo que le llegaba a las rodillas; ella no se percataba de su presencia.


Trató de detener la mecedora pero ella se mecía más fuerte casi pisándolo. No tenía idea de qué hacer con esa anciana que según su experiencia sabía que era paciente mental. Además el ambiente lúgubre del lugar lo estaba asustando. Se fijó en que ella no despegaba la mirada de un baúl antiguo viejo y color marrón frente a ella. Así que él para captar su atención se detuvo frente al baúl y lo intentó abrir. De repente la mecedora se detuvo y la anciana se levantó rápidamente huyendo hacia la cocina. Se oyó un portazo repentino, al parecer la anciana había huido de la casa por la puerta que daba al patio.


Iba a detenerla pero la curiosidad de saber lo que había en el baúl le intrigaba, lo abrió y lo que había allí lo hizo vomitar y casi se desmaya, era una pila de gatos muertos amontonados que destilaban un fuerte hedor. “Definitivamente la anciana estaba loca”-pensó Steven. Tenía que sacarla de allí inmediatamente, fue a buscarla pero antes llamó a la policía para explicarle lo que estaba ocurriendo y los esperaba para remover la anciana de ese espantoso lugar. Salió hacía el patio trasero estaba muy perdido en la maleza y habían mas gatos muertos por donde quiera que miraba. Se preguntaba ¿dónde estaba la anciana? Y ¿cómo pudo haber desaparecido de ese modo? siendo tan vieja.


El estaba muerto del miedo; todo esto le parecía maléfico, se fijó en un árbol que estaba al final del patio y fue hasta allí, al mirar hacia arriba vió más gatos ahorcados en muchas ramas. Una gota de sangre le cayó en la cara, asqueado se limpió y al fijarse nuevamente vió que la anciana estaba en una de las ramas y le sonreía con una risa diabólica y llevaba un cuchillo en sus manos. Steven emitió un grito de terror cuando el cuerpo putrefacto de la anciana saltó sobre él enterrándole el cuchillo en uno de sus ojos. Antes de cerrar los ojos para siempre vió que la anciana se transformaba en una gata negra con ojos negros y plácidamente escapaba por la maleza. Cuando los policías encontraron el cuerpo, muchos gatos le lamían la sangre que brotaba de los ojos del pobre trabajador social.


Lis que paso? me dejaste estupefacta,que historia amiga es muy macabra,te pasaste del amor al terror,terror,suerte que no tengo gatos !!!
Amiga te quedo preciosa la historia ,es muy buena has aprendido de un gran maestro sin duda ,pero en verdad que me sorprendiste,pero te quedo genial,tiene todos los ingredientes,suspenso ,terror y horror ...,te dejo besos estrellas y reputación,Sandra
 
Mariposita veo que tu y dulcinista me van a amatar de un infarto, mira que contarme este horripilante de Gatos,
con el miedo que les tengo, MUY BIEN CONTADO SU ESTROFA,
saludos y carinos
 
impresionante, transmites el terror con su respectiva dotacion de suspenso, , me ha gustado mucho, un placer grande leerte, me ha gustado mucho.
 
siiiiii es muy macabra hasta yo me asuste jejje gracias por leerme siempre te quiero mucho.
Lis que paso? me dejaste estupefacta,que historia amiga es muy macabra,te pasaste del amor al terror,terror,suerte que no tengo gatos !!!
Amiga te quedo preciosa la historia ,es muy buena has aprendido de un gran maestro sin duda ,pero en verdad que me sorprendiste,pero te quedo genial,tiene todos los ingredientes,suspenso ,terror y horror ...,te dejo besos estrellas y reputación,Sandra
 
jej alicia pero no te preocupes ya le dejo el puesto a el un tiempito ahora vuelvo a lo mio a lo sentimental ,gracias por leerme abrazos
alicia Pérez Hernández;3989541 dijo:
Mariposita veo que tu y dulcinista me van a amatar de un infarto, mira que contarme este horripilante de Gatos,
con el miedo que les tengo, MUY BIEN CONTADO SU ESTROFA,
saludos y carinos
 
La verdad es que yo amo a los felinos, hasta los leones, tigres, ocelotes, todos! No puedo creer que sean tan maléficos. Si son ttan tiernos, sensibles, cariñosos y amigables. Pero tu relato está sensacional, no lo puedo negar. Un gran abrazo y miles de besos.
 
Ni modo venderÉ al gato y botarÉ a mi suegra a la calle, jajajaj, buen relato admito me mantuvo de puntitas mientras leÍa intrigado, estrellas amiga, y te dirÉ cada dÍa te pareces mÁs a dulcinista, mariposa dulce serÁs, jajajaj, estrellas , hasta pronto.
 
Wow, mariposa. Qué prosa tan terrorífica, me ashutó pero me gutó jejejej.
Imagínate, yo tengo una gata negra de ojos amarillosos, jajaj qué va, ella no me haría eso.
Hablando en serio, es una magnífica prosa, amiga poetisa, te felicito, cautiva de principio a fin con tanto gatito por todo lado jejeje.
Saludos.
 
Gracias eryka por dejar tu huella, abrazos
La verdad es que yo amo a los felinos, hasta los leones, tigres, ocelotes, todos! No puedo creer que sean tan maléficos. Si son ttan tiernos, sensibles, cariñosos y amigables. Pero tu relato está sensacional, no lo puedo negar. Un gran abrazo y miles de besos.
 
No miiguel no vendas nada cuidao regrese y se vengue de ti jeje gracias por comentar ,abrazos
Miguel Echeverría;3989792 dijo:
Ni modo venderÉ al gato y botarÉ a mi suegra a la calle, jajajaj, buen relato admito me mantuvo de puntitas mientras leÍa intrigado, estrellas amiga, y te dirÉ cada dÍa te pareces mÁs a dulcinista, mariposa dulce serÁs, jajajaj, estrellas , hasta pronto.
 
Muchas gracias amiga por leerme abrazos
Wow, mariposa. Qué prosa tan terrorífica, me ashutó pero me gutó jejejej.
Imagínate, yo tengo una gata negra de ojos amarillosos, jajaj qué va, ella no me haría eso.
Hablando en serio, es una magnífica prosa, amiga poetisa, te felicito, cautiva de principio a fin con tanto gatito por todo lado jejeje.
Saludos.
 
Puaj, Mariposa, me cuidaré mucho de hoy en más de apiadarme de las pobres viejecillas...

Aquí te dejo mis sugerencias, para que hagas con ellas lo que quieras. Lo que hace que me perdone el darte tanto trabajo es que yo también lo he hecho... Recuerda que entre [] pongo lo que sugiero eliminar de tu texto, entre () lo que sugiero agregarle. Fíjate en los tiempos verbales cuando Steven piensa.

un abrazo
j.
PS. Yo veo una carita donde quise poner dos puntos, no sé si a ti te pasará lo mismo.
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Era un día de esos (en )que las nubes grises adorna[ba]n el cielo con la amenaza de lluvia inminente. (A) Steven(,) como trabajador social que era(,) le tocaba recorrer barrios y comunidades para ayudar en muchos casos a las familias y(,) en otros(,) remover a las v(í)ctimas(,) fueran niños o ancianos(,) del entorno que les afectaba. En la tarde recibió una llamada de su supervisor refiriéndole un caso. Era (el )de una anciana que vivía sola[ y](,) los vecinos habían llamado a la policía preocupados porque no la habían visto salir de su casa hacía varios días. La policía cuando fue a la casa encontró a la anciana sentada en una mecedora frente a un baúl [y](:) no se quería mover de allí. Ellos quisieron removerla de su hogar y trasladarla a un hogar de ancianos pero ella se negó.


Steven se trasladó al lugar, era una casa casi perdida en la maleza y al parecer nunca había sido pintada. Figuras de mármol en forma de gatos se erigían por todas partes; un chillido de gato se escuchó y se le erizaron los pelos. La puerta estaba [entre abierta](entreabierta); un [mal] olor putrefacto salía de la casa [y](,) le causó na(ú)seas y se tuvo que tapar la nariz. Tocó en la puerta, pero nadie respond[ía](ió,) hasta que entró sin ser invitado. Vió a la anciana meciéndose en la mecedora, era muy blanca y con un pelo negro largo que le llegaba a las rodillas; ella no se percat[aba](ó) de su presencia.


Trató de detener la mecedora pero ella se mecía más fuerte(,) casi pisándolo. No tenía idea de qué hacer con esa anciana (de la )que(,) según su experiencia(,) sabía que era paciente mental. Además el ambiente lúgubre del lugar lo estaba asustando. Se fijó en que ella no despegaba la mirada de un baúl antiguo viejo y color marrón frente a ella. Así que él(,) para captar su atención(,) se detuvo frente al baúl [y lo intentó abrir](e intentó abrirlo). De repente la mecedora se detuvo y la anciana se levantó rápidamente huyendo hacia la cocina. Se oyó un portazo [repentino], al parecer la anciana había huido de la casa por la puerta que daba al patio.


Iba a detenerla(,) pero la curiosidad de saber lo que había en el baúl le intrigaba[,](:) lo abrió y lo que había allí lo hizo vomitar y casi se desmaya[,](:) era una pila de gatos muertos amontonados que destilaban un fuerte hedor. “Definitivamente la anciana [estaba](está) loca”[-]( ,)pensó Steven. Tenía que sacarla de allí inmediatamente[,](;) fue a buscarla pero antes llamó a la policía para explicar[le] lo que estaba ocurriendo y (decir que )los esperaba para remover ( a) la anciana de ese espantoso lugar. Salió hac[í](i)a el patio trasero(;) estaba muy perdido en la maleza y había[n] m[a](á)s gatos muertos por donde quiera que miraba. Se preguntaba (")¿dónde esta[ba](rá) la anciana?" [Y](, y) (")¿cómo pudo haber desaparecido de ese modo[?] siendo tan vieja(?").


[E](É)l estaba muerto del miedo[;](,) todo esto le parecía maléfico[,](;) se fijó en un árbol que estaba al final del patio y fue hasta allí, al mirar hacia arriba vió más gatos ahorcados en muchas ramas. Una gota de sangre le cayó en la cara, asqueado se limpió y al fijarse nuevamente vi[ó](o) que la anciana estaba en una de las ramas [y](,) le sonreía con una risa diabólica y llevaba un cuchillo en sus manos. Steven emitió un grito de terror cuando el cuerpo putrefacto de la anciana saltó sobre él enterrándole el cuchillo en uno de sus ojos. Antes de cerrar los ojos para siempre vi[ó](o) que la anciana se transformaba en una gata negra con ojos negros y plácidamente escapaba por la maleza. Cuando los policías encontraron el cuerpo, muchos gatos le lamían la sangre que brotaba de los ojos del pobre trabajador social.
 
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