Victoria M.
Poeta recién llegado
En sosegada tarde, un bar de alborozado ambiente,
entre abundante pitanza y fragante vino,
morcilla, tortilla; jamón, queso y todos los víveres
que en mi tierra producido lo exquisito se deleita
y en la faena de tan gratificante trabajo
con tanto gozo lo desmenuzaba y lo bebía
que no pudiera el estómago hospedar tal cantidad
que por tocino y brebaje yo muriera
y al preguntar a San Pedro si hubiere más sustento
que los difuntos no logran olvidar la buena vida
invítome a entrar y dióme más vino
que peinando sus cabellos de oro fino un ángel me servía
y en la labor díjome San Pedro: hija mía,
todo hombre bienhechor tiene sus vicios.
entre abundante pitanza y fragante vino,
morcilla, tortilla; jamón, queso y todos los víveres
que en mi tierra producido lo exquisito se deleita
y en la faena de tan gratificante trabajo
con tanto gozo lo desmenuzaba y lo bebía
que no pudiera el estómago hospedar tal cantidad
que por tocino y brebaje yo muriera
y al preguntar a San Pedro si hubiere más sustento
que los difuntos no logran olvidar la buena vida
invítome a entrar y dióme más vino
que peinando sus cabellos de oro fino un ángel me servía
y en la labor díjome San Pedro: hija mía,
todo hombre bienhechor tiene sus vicios.