El hombre cuando nace es una hoguera,
un fuego encarnizado con la vida.
Cuando el ascua se enciende es sementera
y apagado el tizón pasión dormida.
Ilumina al nacer su luz primera
un breve resplandor de bienvenida,
y en esa llamarada eterna y fiera
su rescoldo es final y es despedida.
Las piedras le darán la sepultura
entre un círculo de ascuas apagado
adiós deleite, brasas y hermosura
y aquello que la hoguera ha fulminado.
El hombre es fuego con el alma pura
y Dios ha puesto el alma a su cuidado.
José Soriano Simón
Safe Creative
Junio 2025
un fuego encarnizado con la vida.
Cuando el ascua se enciende es sementera
y apagado el tizón pasión dormida.
Ilumina al nacer su luz primera
un breve resplandor de bienvenida,
y en esa llamarada eterna y fiera
su rescoldo es final y es despedida.
Las piedras le darán la sepultura
entre un círculo de ascuas apagado
adiós deleite, brasas y hermosura
y aquello que la hoguera ha fulminado.
El hombre es fuego con el alma pura
y Dios ha puesto el alma a su cuidado.
José Soriano Simón
Safe Creative
Junio 2025
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