La hoja

Morgan H.Yabar

Poeta que considera el portal su segunda casa



A veces me siento suspendido de mis propias raíces,

que me devoran,

siento que no existo

Y en ese espasmo puedo ver tan solo

la hoja que se resiste temblorosa.

Yo soy como ella,



Soy como todos, antes del fin.

Y luego el espasmo,

Me resisto ya sin fuerzas…

¡No! No estoy vencido, aun no,

pero mis rodillas están en el suelo….

tanta lucidez y tanta locura al mismo tiempo.

Y destajo mi propia herida, solo por ver que aún no he muerto

Y me duelo, y lo saboreo…

Soy como la hoja, temblorosa

Y ella, en toda su simpleza me consuela…

 
Tanto en el Ketuvim (texto canónico hebreo) como en el Antiguo Testamento de la Biblia existe el libro de los Salmos, himnario para los judíos, en Salmo 1 dice los siguiente “Y será como el árbol plantado junto arroyos de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae” al leer su poema me llevo a esa reflexión, debido a la connotación que hace sobre el árbol. Cuando el alma carece de nutrición se puede pensar, como la ha hecho usted, que las raíces se secan y asi como el árbol sin el agua se deteriora. Lo importante hay que destacar es que hay una esperanza que no se da por vencido frente a cualquier situación que ha causado la sequedad, porque existe “una hoja” que sirve como emblema de seguridad.

Mi comentario, puede que sea ajeno a la verdad de su inspiración. Pero se lo he dicho varias veces sus escritos, mi opinión completamente personal, tiene esa magia de producir ideas si se toma el tiempo para leerlo detenidamente. Porque usted dice mucho en poco: microprosa es la muestra de ello. Entonces al leer el poema, inmediatamente mi mente se fue a lo que menciono anteriormente sobre la simbología de el árbol. La poesía transmite.

Besitos de fresa (de chocolate me los reservo porque estoy a dieta)
 
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A veces me siento suspendido de mis propias raíces,
que me devoran,
siento que no existo

Y en ese espasmo puedo ver tan solo
la hoja que se resiste temblorosa.

Yo soy como ella,
Soy como todos, antes del fin.

Y luego el espasmo,

Me resisto ya sin fuerzas…
¡No! No estoy vencido, aun no,
pero mis rodillas están en el suelo….
tanta lucidez y tanta locura al mismo tiempo.

Y destajo mi propia herida, solo por ver que aún no he muerto
Y me duelo, y lo saboreo…
Soy como la hoja, temblorosa

Y ella, en toda su simpleza me consuela…

Y pensar que es en su delicada, temblorosa y aparente fragilidad donde ella guarda su gran fortaleza. Esa era la última hoja que quedaba en el árbol de ciruelo, la pude contemplar ahí, sostenida por semanas durante un invierno, y hasta su último aliento se resistió a ser arrancada de la rama aun cuando a veces arreciaba el viento. Y así sucede con las estrellas, que parecen brillar aún más, previas a "morir", transformarse y trascender. Es un bello escrito y aleccionador mensaje, como un tesoro escondido. Muchas Gracias por compartirlo mi Apreciado Poeta y AmigoH @ZERO . Recibe mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre
 
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