La imaginada

Sobre un aire espeso
mis manos esculpen tu presencia,
donde por prodigio del amor
te vuelves mujer de tierra dócil,
de torso tangible y frente pura,
la hermana innegable
de mi pensamiento.

Mirándote cerca
pienso en tu color como una hechura
cierta de mis labios,
rubor más perfecto en cada beso.

Llegas a mi piel con tu silencio
de recién nacida,
por lo tanto yo te doy mi voz,
la clara dicción del dulce amante
y un balbucear de los aromas.

Te doy tu figura
también el sagrado movimiento;
te doy la estatura hasta mis ojos;
te doy el latir
del lejano mar en tus entrañas.

Te doy el soñar,
la mirada que se abre por las noches
hacia el panorama de otras lunas;
incluso te doy mis manos tristes
por sí quieres esculpir al hombre
que de mí supones.
 
Última edición:
En el aire
mis manos esculpen tu presencia,
donde por prodigio del amor
mucho más real te vuelves,
mucho más tangible,
como la hermana innegable
de mi pensamiento.

Frente a ti
imagino tu boca como una hechura
de mis labios:
más perfecta en cada beso.

Llegas a mi piel
como el silencio recién nacido,
por lo tanto yo te doy la voz,
la dicción del dulce amante
y el balbucear de los aromas.

Te doy la figura,
el sagrado movimiento,
la estatura hasta mis ojos;
te doy todo el latir del mar en tus entrañas.

También te doy el soñar,
la mirada que se abre por la noche
hacia el panorama de otros cuerpos;
incluso te doy mis manos frías
por sí quieres esculpir al hombre extraño
que de mí supones.
Dulce versar.

Saludos
 
En el aire
mis manos esculpen tu presencia,
donde por prodigio del amor
mucho más real te vuelves,
mucho más tangible,
como la hermana innegable
de mi pensamiento.

Frente a ti
imagino tu boca como una hechura
de mis labios:
más perfecta en cada beso.

Llegas a mi piel
como el silencio recién nacido,
por lo tanto yo te doy la voz,
la dicción del dulce amante
y el balbucear de los aromas.

Te doy la figura,
el sagrado movimiento,
la estatura hasta mis ojos;
te doy todo el latir del mar en tus entrañas.

También te doy el soñar,
la mirada que se abre por la noche
hacia el panorama de otros cuerpos;
incluso te doy mis manos frías
por sí quieres esculpir al hombre extraño
que de mí supones.
Muy buenos versos, poeta en silencio. Un abrazo con la pluma del alma
 
En el aire
mis manos esculpen tu presencia,
donde por prodigio del amor
mucho más real te vuelves,
mucho más tangible,
como la hermana innegable
de mi pensamiento.

Frente a ti
imagino tu boca como una hechura
de mis labios:
más perfecta en cada beso.

Llegas a mi piel
como el silencio recién nacido,
por lo tanto yo te doy la voz,
la dicción del dulce amante
y el balbucear de los aromas.

Te doy la figura,
el sagrado movimiento,
la estatura hasta mis ojos;
te doy todo el latir del mar en tus entrañas.

También te doy el soñar,
la mirada que se abre por la noche
hacia el panorama de otros cuerpos;
incluso te doy mis manos frías
por sí quieres esculpir al hombre extraño
que de mí supones.
Qué bellos versos, están bañados de anhelos, luz ,sentimiento y misterio, es como si yo contemplara al pintor/escultor pintando o modelando con diferentes colores y líneas. me encantó. Mis saludos
 

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