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La infiel

penabad57

Poeta veterano en el portal
Silencio en la cordillera de los omóplatos al devenir

de un índice que no escucha el quejido de un músculo

en su desliz azaroso por el mástil erguido de las vértebras.



El vientre que es un espacio lunar donde el apocalipsis

recrea en tatuajes lívidos las palabras de la destrucción

con la voz afónica de un ángel sin la piel de la infancia.



El largo jardín de los muslos y las corvas que se pliegan

como un guiño de flores impías en el sol de la tarde.



Y el volátil efluvio de tus caderas preñado por un aire

que dibuja en mi cielo las infieles pisadas de tu ausencia.
 
Silencio en la cordillera de los omóplatos al devenir

de un índice que no escucha el quejido de un músculo

en su desliz azaroso por el mástil erguido de las vértebras.



El vientre que es un espacio lunar donde el apocalipsis

recrea en tatuajes lívidos las palabras de la destrucción

con la voz afónica de un ángel sin la piel de la infancia.



El largo jardín de los muslos y las corvas que se pliegan

como un guiño de flores impías en el sol de la tarde.



Y el volátil efluvio de tus caderas preñado por un aire

que dibuja en mi cielo las infieles pisadas de tu ausencia.
Muy bueno.

Saludos
 
Silencio en la cordillera de los omóplatos al devenir

de un índice que no escucha el quejido de un músculo

en su desliz azaroso por el mástil erguido de las vértebras.



El vientre que es un espacio lunar donde el apocalipsis

recrea en tatuajes lívidos las palabras de la destrucción

con la voz afónica de un ángel sin la piel de la infancia.



El largo jardín de los muslos y las corvas que se pliegan

como un guiño de flores impías en el sol de la tarde.



Y el volátil efluvio de tus caderas preñado por un aire

que dibuja en mi cielo las infieles pisadas de tu ausencia.
Que maravilla de sensual poema desgranado en bellas imágenes. Un placer leerte.
 
Silencio en la cordillera de los omóplatos al devenir

de un índice que no escucha el quejido de un músculo

en su desliz azaroso por el mástil erguido de las vértebras.



El vientre que es un espacio lunar donde el apocalipsis

recrea en tatuajes lívidos las palabras de la destrucción

con la voz afónica de un ángel sin la piel de la infancia.



El largo jardín de los muslos y las corvas que se pliegan

como un guiño de flores impías en el sol de la tarde.



Y el volátil efluvio de tus caderas preñado por un aire

que dibuja en mi cielo las infieles pisadas de tu ausencia.

Siempre se descubre algo nuevo en tu obra amigo poeta. Un placer siempre detenerse en ellas.
Un fuerte abrazo.
 
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