• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

La insaciable nostalgia

penabad57

Poeta veterano en el portal
No quiero sentir más este dolor sin vida.

Echaron raíz en los minutos del presente los ecos marchitos
como alguaciles de un ayer que encarcela las horas que pasan
al reproducir en el revés de los párpados la primavera de la juventud
con flores nunca mustias, con la misma faz, el mismo arrobo,
la misma alegría de las cosas fugaces que ignoran la esencia
de un rayo de luz que es el volcarse sin regreso
sobre los días que dicen adiós a su nombre.

Y aún así dejo que mis párpados se plieguen
para revivir una y otra vez lo ido, como lluvia que no cesa de caer
sobre un lienzo que al cerrar mis ojos arroja su luz
por las calles mojadas de una ciudad
que ya solo existe en mi memoria.
 
No quiero sentir más este dolor sin vida.

Echaron raíz en los minutos del presente los ecos marchitos
como alguaciles de un ayer que encarcela las horas que pasan
al reproducir en el revés de los párpados la primavera de la juventud
con flores nunca mustias, con la misma faz, el mismo arrobo,
la misma alegría de las cosas fugaces que ignoran la esencia
de un rayo de luz que es el volcarse sin regreso
sobre los días que dicen adiós a su nombre.

Y aún así dejo que mis párpados se plieguen
para revivir una y otra vez lo ido, como lluvia que no cesa de caer
sobre un lienzo que al cerrar mis ojos arroja su luz
por las calles mojadas de una ciudad
que ya solo existe en mi memoria.
Así sucede en la nostalgia, casi siempre es dolor.
Porque muchas veces dejamos escapar algo que podíamos haber atesorado.

Saludos
 
Sinceramente creo (que para algunos) volver a la vida de siempre, después de una ruptura convivencial deslumbrante, en donde se compartieron sentimientos mutuos y profundos;
pues, para los protagonistas sus vidas nunca; pero nunca, será lo mismo.
Excelente poema, compañero Ramón.
Felicitaciones.
 
No quiero sentir más este dolor sin vida.

Echaron raíz en los minutos del presente los ecos marchitos
como alguaciles de un ayer que encarcela las horas que pasan
al reproducir en el revés de los párpados la primavera de la juventud
con flores nunca mustias, con la misma faz, el mismo arrobo,
la misma alegría de las cosas fugaces que ignoran la esencia
de un rayo de luz que es el volcarse sin regreso
sobre los días que dicen adiós a su nombre.

Y aún así dejo que mis párpados se plieguen
para revivir una y otra vez lo ido, como lluvia que no cesa de caer
sobre un lienzo que al cerrar mis ojos arroja su luz
por las calles mojadas de una ciudad
que ya solo existe en mi memoria.
Muy bellas letras Ramón. Llenas de excelentes imágenes no ausentes de mensajes profundos. Un abrazo con la pluma del alma
 
No quiero sentir más este dolor sin vida.

Echaron raíz en los minutos del presente los ecos marchitos
como alguaciles de un ayer que encarcela las horas que pasan
al reproducir en el revés de los párpados la primavera de la juventud
con flores nunca mustias, con la misma faz, el mismo arrobo,
la misma alegría de las cosas fugaces que ignoran la esencia
de un rayo de luz que es el volcarse sin regreso
sobre los días que dicen adiós a su nombre.

Y aún así dejo que mis párpados se plieguen
para revivir una y otra vez lo ido, como lluvia que no cesa de caer
sobre un lienzo que al cerrar mis ojos arroja su luz
por las calles mojadas de una ciudad
que ya solo existe en mi memoria.
Es terrible y bello, amigo Ramón. Tu sinceridad con notas de desesperación en este poema me sobrecoge. Ya vendrán a decirte el cliché de que el pasado es una cárcel... prefiero creer, ante la incertidumbre del porvenir, el pasado tiene islas donde la felicidad es natural que ni nos damos cuenta de lo felices que fuimos, que ahí somos.
Te dejo mis fraternales abrazos y puntuales agradecimientos por tu compartir tan generoso.

Canción de las simples cosas
(César Isella)

Uno se despide
insensiblemente de pequeñas cosas,
lo mismo que un árbol
que en tiempo de otoño
se queda sin hojas.

Uno vuelve siempre
a los viejos sitios donde amó la vida,
y entonces comprende
cómo están de ausentes
las cosas queridas.

Al fin la tristeza
es la muerte lenta de las simples cosas,
esas cosas simples
que quedan doliendo
en el corazón.

Por eso, muchacha,
no partas ahora soñando el regreso,
porque el amor es simple
y a las cosas simples
las devora el tiempo.

Demórate aquí,
en la luz mayor de este medio día
donde encontrarás
con el pan al sol,
la mesa tendida.

Por eso, muchacha,
no partas ahora soñando el regreso,
porque el amor es simple
y a las cosas simples
las devora el tiempo.

Uno vuelve siempre
a los viejos sitios donde amó la vida...
 
No quiero sentir más este dolor sin vida.

Echaron raíz en los minutos del presente los ecos marchitos
como alguaciles de un ayer que encarcela las horas que pasan
al reproducir en el revés de los párpados la primavera de la juventud
con flores nunca mustias, con la misma faz, el mismo arrobo,
la misma alegría de las cosas fugaces que ignoran la esencia
de un rayo de luz que es el volcarse sin regreso
sobre los días que dicen adiós a su nombre.

Y aún así dejo que mis párpados se plieguen
para revivir una y otra vez lo ido, como lluvia que no cesa de caer
sobre un lienzo que al cerrar mis ojos arroja su luz
por las calles mojadas de una ciudad
que ya solo existe en mi memoria.
Un poema bellísimo sobre un tema que siempre me toca de cerca. Felicidades, es precioso y me ha conmovido mucho, más poemas así :-)
 
No quiero sentir más este dolor sin vida.

Echaron raíz en los minutos del presente los ecos marchitos
como alguaciles de un ayer que encarcela las horas que pasan
al reproducir en el revés de los párpados la primavera de la juventud
con flores nunca mustias, con la misma faz, el mismo arrobo,
la misma alegría de las cosas fugaces que ignoran la esencia
de un rayo de luz que es el volcarse sin regreso
sobre los días que dicen adiós a su nombre.

Y aún así dejo que mis párpados se plieguen
para revivir una y otra vez lo ido, como lluvia que no cesa de caer
sobre un lienzo que al cerrar mis ojos arroja su luz
por las calles mojadas de una ciudad
que ya solo existe en mi memoria.

Es muy bueno tu poema con nostalgia e íntimos versos que, a veces, son un poco surrealistas.

Me ha encantado leer tu poesía.

Un abrazo Ramón.
 
Última edición:
Es terrible y bello, amigo Ramón. Tu sinceridad con notas de desesperación en este poema me sobrecoge. Ya vendrán a decirte el cliché de que el pasado es una cárcel... prefiero creer, ante la incertidumbre del porvenir, el pasado tiene islas donde la felicidad es natural que ni nos damos cuenta de lo felices que fuimos, que ahí somos.
Te dejo mis fraternales abrazos y puntuales agradecimientos por tu compartir tan generoso.

Canción de las simples cosas
(César Isella)

Uno se despide
insensiblemente de pequeñas cosas,
lo mismo que un árbol
que en tiempo de otoño
se queda sin hojas.

Uno vuelve siempre
a los viejos sitios donde amó la vida,
y entonces comprende
cómo están de ausentes
las cosas queridas.

Al fin la tristeza
es la muerte lenta de las simples cosas,
esas cosas simples
que quedan doliendo
en el corazón.

Por eso, muchacha,
no partas ahora soñando el regreso,
porque el amor es simple
y a las cosas simples
las devora el tiempo.

Demórate aquí,
en la luz mayor de este medio día
donde encontrarás
con el pan al sol,
la mesa tendida.

Por eso, muchacha,
no partas ahora soñando el regreso,
porque el amor es simple
y a las cosas simples
las devora el tiempo.

Uno vuelve siempre
a los viejos sitios donde amó la vida...
Difícil sustraerse al pasado, al menos en mi caso. Gracias por el comentario y por la letra de esa nostálgica canción. Un abrazo.
 
Un poema bellísimo sobre un tema que siempre me toca de cerca. Felicidades, es precioso y me ha conmovido mucho, más poemas así :)
Gracias por tu visita y palabras. Un saludo cordial.
Es muy bueno tu poema con nostalgia e íntimos versos que, a veces, son un poco surrealistas.

Me ha encantado leer tu poesía.

Un abrazo Ramón.
Gracias , Alberto, por leer y comentar. Un abrazo.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba