Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
La Isla de Trepania
No morderé los anzuelos de la tierra que se dice virgen
caminaré intrascendente hacia la isla de Trepania, la isla inocente del sur
tranquila se tibia de noche, en el invierno parece no surcar el frío, parece morir de amor
le teme a la primavera oscura, le teme a la inseguridad de la mañana fría.
Trepania, isla de cabellos dorados, de manantiales escarlatas Trepania la virgen
meridiano de alusiones, mares cadenciosos de amor sufragadores del destino
incontinencia de amar, camino pecaminoso de Trepania
sedentaria restringida de inquirir, de despertar el oleaje retrógrado de la injusticia.
Intolerante te refugias en la memoria aprisionada de la lírica oscuridad
inúndate Trepania, de las profecías amnióticas del rencor a la soledad
renuncia a la impaciencia de tu desierto y a las palabras anecdóticas del pensamiento...
interrogo a las nubes, les pregunto por ti y por la repentina mañana.
Respiras la relativa soledad, tus lágrimas descienden atemorizadas
los veleros del alma se pierden en el intento de amarte y en su destino hacia ti
¿dónde estás Trepania? anónima en mí, pareces temerosa de amar
y en el hotel de mi corazón no hay más inquilina que tú... Trepania.
No morderé los anzuelos de la tierra que se dice virgen
caminaré intrascendente hacia la isla de Trepania, la isla inocente del sur
tranquila se tibia de noche, en el invierno parece no surcar el frío, parece morir de amor
le teme a la primavera oscura, le teme a la inseguridad de la mañana fría.
Trepania, isla de cabellos dorados, de manantiales escarlatas Trepania la virgen
meridiano de alusiones, mares cadenciosos de amor sufragadores del destino
incontinencia de amar, camino pecaminoso de Trepania
sedentaria restringida de inquirir, de despertar el oleaje retrógrado de la injusticia.
Intolerante te refugias en la memoria aprisionada de la lírica oscuridad
inúndate Trepania, de las profecías amnióticas del rencor a la soledad
renuncia a la impaciencia de tu desierto y a las palabras anecdóticas del pensamiento...
interrogo a las nubes, les pregunto por ti y por la repentina mañana.
Respiras la relativa soledad, tus lágrimas descienden atemorizadas
los veleros del alma se pierden en el intento de amarte y en su destino hacia ti
¿dónde estás Trepania? anónima en mí, pareces temerosa de amar
y en el hotel de mi corazón no hay más inquilina que tú... Trepania.