Éramos jóvenes,
La piel se sentía suave y elástica.
Nuestros rostros se conmovían como si
fueran de la infancia.
La academia había finalizado, muy pocos se
veían atentos hacia mí,
aunque fue la casualidad o un llamado desesperado
el que nos encontró en un viaje al futuro.
Unas manzanas nos separaban, la casa era blanca
y todavía se ve como antes.
Esos pasadizos atrapantes simulando un hotel lujoso.
Pinturas llamativas con personajes contemporáneos.
Tecnología moderna con luces infrarrojas.
La piscina diminuta, la cabaña improvisada y hasta
un aro deportivo del cual nunca hicimos uso.
Sirvientes de todo tipo la conservaban intacta.
Éramos amigos,
nada nos importaba, solo mantener el espíritu.
Diversas caminatas vendrían, un tiempo cambiante,
gimnasios costosos, clubes de marca registrada, idas
y regresos a shopping center, no se apañarían.
Con el correr de los años volví a verte más de una vez.
Ya no pensábamos sino más que en disfrutar un momento.
Las mudanzas te alejaron de tu hogar.
Otro distrito más popular se hacía sentir extraño.
En adelante nos esperarían diversas aventuras.
Quizás nadie podría explicar lo que sucedió después.
Lo que no se compra, lo que se gana con humildad.
Es el presente que perdura aun con el declive.
La piel se sentía suave y elástica.
Nuestros rostros se conmovían como si
fueran de la infancia.
La academia había finalizado, muy pocos se
veían atentos hacia mí,
aunque fue la casualidad o un llamado desesperado
el que nos encontró en un viaje al futuro.
Unas manzanas nos separaban, la casa era blanca
y todavía se ve como antes.
Esos pasadizos atrapantes simulando un hotel lujoso.
Pinturas llamativas con personajes contemporáneos.
Tecnología moderna con luces infrarrojas.
La piscina diminuta, la cabaña improvisada y hasta
un aro deportivo del cual nunca hicimos uso.
Sirvientes de todo tipo la conservaban intacta.
Éramos amigos,
nada nos importaba, solo mantener el espíritu.
Diversas caminatas vendrían, un tiempo cambiante,
gimnasios costosos, clubes de marca registrada, idas
y regresos a shopping center, no se apañarían.
Con el correr de los años volví a verte más de una vez.
Ya no pensábamos sino más que en disfrutar un momento.
Las mudanzas te alejaron de tu hogar.
Otro distrito más popular se hacía sentir extraño.
En adelante nos esperarían diversas aventuras.
Quizás nadie podría explicar lo que sucedió después.
Lo que no se compra, lo que se gana con humildad.
Es el presente que perdura aun con el declive.