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La lectora

Que malooooooooooo!!! lo hizo a propósito!! muy feito ese señor!! Durmiendo con el enemigo!!
Cada día me sorprendes amigo!!! Me encanta venir a saber que traes hoy!
Mis aabrazos y estrellitas a tus letras!
 
Gran ingenio el suyo amígo dulcinista.
interesante desde el principio y con un final sorprendente,
le agradezco mucho la invitación que cortezmente me hizo para leer éste excelente relato, que inevitablemente me recuerda la ocasión en que vino a mi ciudad aquél mago famoso de nombre David Cooperfield, a presentar su extraordinario espectáculo de actos increíbles y que al comentar con un grupo de amígos de lo bien que había valído la pena haber asistído al mismo, nos interrumpió un compañero para afirmar que acudiría a ver el show al día siguiente y que iría acompañado de su esposa, al felicitarle por el buen detalle que se anotaría por invitar a su mujer a la funcion, nos contestó muy serenamente...¡No es para tanto! LLevaré a mi esposa, efectívamente; pero lo haré con la esperanza de ver si éste gran mago... ¡La desaparece definitívamente de mi vida!
Saludos y feliz fin de semana.
 
- Me gusta leer, decididamente, adoro la literatura. Lo extraño es que no me haya dado cuenta hasta ahora. Por desgracia, he perdido demasiado tiempo visitando tiendas, interesándome tan solo por unos zapatos o vestidos de moda. Pero eso va a cambiar. Por mi bien, debe cambiar. Cuando el otro día, en casa de los Dawkins se habló de literatura, me sentí ridícula, humillada. No conocía ninguno de los nombres de los autores que nombraron. Y eso debe cambiar. Hadrien puede y debe ayudarme, él lee mucho. Debe ayudar a su mujercita. Después de todo, siempre he tenido mucha imaginación. De niña estaba siempre en las nubes. Mi madre siempre decía que no imaginaba nada bueno. He sido presa de la frivolidad, pero eso debe cambiar. Quizás modificando mi forma de vivir, pueda amansar un poco mi carácter demasiado propenso a la cólera. Sé que Hadrien está harto de mis manías, de mis cambios de humor. Reconozco que soy una mujer difícil, algunas veces casi insoportable. El pobre Hadrien tiene mucha paciencia conmigo - así pensaba Liliane mientras se peinaba su liso y largo pelo frente al espejo de su habitación.
Se había levantado tarde. Pasó la noche junto con su amiga Victoria en una fiesta a la que no había asistido su marido. Oyó pasos que subían las escaleras. Era Hadrien que volvía del trabajo. Se dieron un beso frío, monótono.
- En la fiesta, todos me preguntaron por ti - dijo ella.
Hadrien no contestó nada. No era muy hablador y además estaba cansado.
- He decidido comenzar a leer - dijo Liliane, segura de que esa afirmación sorprendería a su marido.
Continuó callado, pensando que era otra más de las excentricidades de su mujer.
- Como yo no entiendo nada de libros, me gustaría, querido, que me recomendaras alguno para comenzar mi nueva afición - dijo con esa voz suave que usaba cuando quería conseguir algo.
- Ya sabes que tengo libros de sobra. Buscaré uno apropiado para ti - contestó.
A la mañana siguiente, domingo, buscó entre su extensa biblioteca. Decidió dejarle << La isla del tesoro. >> Liliane leyó la novela con avidez. Estaba obsesionada. Hadrien conocía a su mujer, y sabía que esa nueva manía por la lectura no sería demasiado duradera; ya se había obsesionado antes por las flores y se pasaba el día entero en el jardin regando y plantando. Tuvo muchas otras obsesiones que ya eran historia olvidada.
- Ya he terminado la novela. Me ha encantado. Creo que lo mío es la lectura. Me meto tan dentro de los personajes, que mi personalidad se transforma, y me convierto en el niño Jim Hawkins, en el pirata John Silver o en el loro Capitán Flint - le dijo a su marido dos días después.
-<< ¡ Piezas de a ocho, piezas de a ocho ! >> - gritó frente a su marido con una voz gutural que no parecía humana.
Con la segunda novela que leyó, enloqueció. Decía llamarse Gregorio Samsa. Se arrastraba por el suelo. Un día, al volver Hadrien del trabajo, no encontró a su mujer en casa. Llamó a los amigos, pero ninguno la había visto ni sabía dónde podía estar
Hacía varios días que Liliane había desaparecido. Soñó con la posibilidad de verse libre de ella. Anheló esa tranquilidad que había desaparecido de su vida desde que la conoció. Pasaban los días. Parecía que se la había tragado la tierra. Un día, al volver del trabajo, oyó ruidos en el sótano. Bajó para ver qué era. Afuera era de noche. Encendió la luz del sótano. En un rincón, junto a una vieja bicicleta, vio que había una cucaracha gigantesca, del tamaño de una persona. La ató con una cuerda y la obligó a subir las escaleras hasta el piso superior. Abrió un amplio ventanal. La cucaracha se negaba a asomarse a él. Cuando consiguió que sacara medio cuerpo fuera, le quitó la soga con la que la había atado y de un puntapie la arrojó al vacío. Cayó sobre algunas de las flores secas del descuidado jardin. Quedó irreconocible, un líquido oscuro y viscoso brotaba de su cuerpo.
Nadie se preocupó por la muerte de una cucaracha, aunque muchos se asombraron por su tamaño. Hadrien cerró el ventanal. Cogió la última novela que su mujer había leído y la besó. Se dispuso a ser feliz y a disfrutar de la tranquilidad que tanto amaba.

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Eladio Parreño Elías


17-AGOSTO-2011

Hola, me pareció muy inteligente la forma en que Liliane
usaba sus trucos para conseguir lo que quería y la
noble actitud del marido al fomentar sus excentricidades,
la conocía tanto, que sabía que en una de esas se
desharía de ella. Procuraré ya no leer tanto.
Grato leerte
Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
Esto de ponerle el cuerpo a las metáforas -inevitable en cierto grado- es muy peligroso, sin duda.
 
Que casualidad amigo hace apenas unos dias durante el Festival de Teatro de Avignon (solamente me didique a ver adaptaciones de obras clàsicas muy conocidas ) y la Metaforfosis de Kafka fue una de ellas y con este ingenioso y maravilloso relato tuyo me han vuelto a la mente esas imagenes de Gregorio Samsa, que magia tienes para la narrativa,
eres mi autor favorito y no miento, has escuchado alguna vez a una rana decir mentiras? ERES LO MAXIMO DE LO MAXIMO.
Gracias a Dios mi locura es por las ranas y me encantaria reencarnar en una de ellas, quizàs sea yo la reencarnacion de una rana eso creo, bravo amigo que orgullosa estoy de que me consideres tu amiga, qué talento es envidiable!!!!!
 
La imaginación hace cosas excepcionales pero lo de la cucaracha si que es bueno.
Cuidado amigo Eladio, no sea que tu gran imaginación te lleve a alguno de esos mundos.
Estrellas para el relato y un virtual abrazo para el autor.
Castro.
 
Uffffffffff,¿y esto es para que me anime a leer más?????no,se,no se,fíjate que hasta me parezco en el carácter de la protagonista con sus cambios de humor,
desde ahora en adelante sólo me deleitaré leyendo sobre hadas buenas,santos,cuentos infantiles...cositas así.
Te felicito por uno más de tus interesantes relatos a los que soy adicta.
Un beso.
 
Genial dulcinista. Un grandísimo relato. Eres increíble. Creo que te has convertido en F. Kafka durante este relato. ¿Será casualidad que Kafka se vuelve a tomar en cuenta y de moda, como Zafón? La metamorfosis es mi libro favorito, uno de ellos. Uno se obsesiona tanto en sus cosas que al final se transforma en cosas que no quiere. Como en cucarachas que enturbian tu vida. Aunque como dice Millás, un buen libro es lo que había que recetar a más de uno. Una buena medicina.

Un saludo de Samuel.
 
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