Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
El sol se había enamorado de la luna - pero no podían estar juntos porque el sol iluminaba el día mientras la luna iluminaba por las noches... Así, nunca se encontraban - pues, lloraban y suspiraban uno por el otro, y las estrellas que hacían compañía a la luna por la noche, no sabían cuánto amaba la luna al sol... Sin embargo, el cielo infinito que de ambos era hogar - unía el sol y la luna en el más puro de amores... Así fue como algún día la luna ya no pudo soportar la falta del sol en su vida - y entonces, voló, voló - hasta donde estaba el sol en el centro de la galáctica - y se hundió en el fuego del sol ardiente, aniquilada en aquel calor - pero, por siempre unida a ese sol que tanto amaba... Y se acabó el mundo - y el amor permaneció, y triunfó por toda la eternidad, aunque ya ambos el sol y la luna dejaron de existir - quedaron sus almas unidas por siempre, aniquiladas por el fuego del amor eterno y vivo...