Un día no oiré, ni veré ni sentiré nada.
Se apagará la luz y un manto negro me cubrirá.
Viviré en el recuerdo de los que queden,
en las fotografías y los poemas, en la difusa
memoria de los que me han conocido.
Acabaré en un cajón repleto de cosas,
en una casa ajena, cerrado con una llave
a la que todos llaman olvido.
Se apagará la luz y un manto negro me cubrirá.
Viviré en el recuerdo de los que queden,
en las fotografías y los poemas, en la difusa
memoria de los que me han conocido.
Acabaré en un cajón repleto de cosas,
en una casa ajena, cerrado con una llave
a la que todos llaman olvido.