malco
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Equipo Revista "Eco y latido"
Rueda dando tumbos por la ladera
el recuerdo amargo que ayer fuera
la daga hiriente que produjera
las hondas heridas traicioneras.
En un olvidado rincón de la casa vieja
tirado al desdén,
un baúl de añeja madera
guarda calladamente
atados con cintas de seda
los recuerdos
que en la espera,
quedaron enmohecidos
y en la soledad
teñido
de negro color,
el olvido.
Ha pasado tanto tiempo
que ni recordar quisiera
la noche en que te fueras,
y se agolpan los recuerdos
que caen como piedras
que como dardos se entierran
y en lo hondo se me quiebran
los frágiles cristales
del amor que no supieras
guardar en tu corazón
y sin causa ni razón
y por tu cruel antojo
hoy no son mas que despojos
arrastrados en el lodo.
He vuelto a la casa vieja
en total abandono
rodeada de malezas y de abrojos,
y en la herrumbrosa verja
de forjado hierro
crecen malas hierbas
como tu recuerdo.
Un olor mohoso se respira
en cada cuarto en cada esquina
y la nostalgia a mi mente asoma
y de repente todo brilla,
son fantasmas del ayer
vanos recuerdos
de tiempos idos
irreales visiones
solo espejismos
ilusiones,
de lo vivido .
Y ante el baúl absorto
y lleno de tristeza
me da vueltas la cabeza
y un temblor que no soporto
me recorre el cuerpo entero
llorar si que no quiero
pero evitarlo no puedo,
y de mis ojos brota
el dolor hecho gotas
en mi triste desconsuelo.
Y rompiendo el cerrojo
del baúl de madera
al abrirlo
ante mis ojos
aparecen las quimeras
que una a una fui guardando
sin que ella lo supiera,
un mechón de sus cabellos
que una noche que durmiera
estrechada entre mis brazos
de mi pecho prisionera,
en un camafeo
de blanco marfil
el bosque de su sonrisa
robado a toda prisa
en una noche de abril,
atados con hilos rojos
los luceros de sus ojos
que cuando miran levitan
y desde lo alto se precipitan
claveles en botón
y en colorido reventón
estallan directos en el corazón,
en una copa
de fino cristal
la lluvia de sus caricias
que embrujan
y que envician
y nos pone a soñar,
y en una caja bordada
con finos hilos de plata
regalados por la luna
envuelta en delicados tules
el amanecer
de su hermosura,
y en un ánfora de bacará
tallada y bruñida
las amargas lagrimas
que con dolor brotan
cuando
la luna llora tu despedida
MALCO
el recuerdo amargo que ayer fuera
la daga hiriente que produjera
las hondas heridas traicioneras.
En un olvidado rincón de la casa vieja
tirado al desdén,
un baúl de añeja madera
guarda calladamente
atados con cintas de seda
los recuerdos
que en la espera,
quedaron enmohecidos
y en la soledad
teñido
de negro color,
el olvido.
Ha pasado tanto tiempo
que ni recordar quisiera
la noche en que te fueras,
y se agolpan los recuerdos
que caen como piedras
que como dardos se entierran
y en lo hondo se me quiebran
los frágiles cristales
del amor que no supieras
guardar en tu corazón
y sin causa ni razón
y por tu cruel antojo
hoy no son mas que despojos
arrastrados en el lodo.
He vuelto a la casa vieja
en total abandono
rodeada de malezas y de abrojos,
y en la herrumbrosa verja
de forjado hierro
crecen malas hierbas
como tu recuerdo.
Un olor mohoso se respira
en cada cuarto en cada esquina
y la nostalgia a mi mente asoma
y de repente todo brilla,
son fantasmas del ayer
vanos recuerdos
de tiempos idos
irreales visiones
solo espejismos
ilusiones,
de lo vivido .
Y ante el baúl absorto
y lleno de tristeza
me da vueltas la cabeza
y un temblor que no soporto
me recorre el cuerpo entero
llorar si que no quiero
pero evitarlo no puedo,
y de mis ojos brota
el dolor hecho gotas
en mi triste desconsuelo.
Y rompiendo el cerrojo
del baúl de madera
al abrirlo
ante mis ojos
aparecen las quimeras
que una a una fui guardando
sin que ella lo supiera,
un mechón de sus cabellos
que una noche que durmiera
estrechada entre mis brazos
de mi pecho prisionera,
en un camafeo
de blanco marfil
el bosque de su sonrisa
robado a toda prisa
en una noche de abril,
atados con hilos rojos
los luceros de sus ojos
que cuando miran levitan
y desde lo alto se precipitan
claveles en botón
y en colorido reventón
estallan directos en el corazón,
en una copa
de fino cristal
la lluvia de sus caricias
que embrujan
y que envician
y nos pone a soñar,
y en una caja bordada
con finos hilos de plata
regalados por la luna
envuelta en delicados tules
el amanecer
de su hermosura,
y en un ánfora de bacará
tallada y bruñida
las amargas lagrimas
que con dolor brotan
cuando
la luna llora tu despedida
MALCO
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