Hola.
A mí no me gusta mucho esa clasificación tan minuciosa de los endecasílabos (heroicos, melódicos, sáfico, sáfico inverso...), pues no me resulta útil. Creo que con la referencia al acento principal en 6ª o en 4ª es más que suficiente en mayoría de los casos. Naturalmente hay versos que escapan a ese (y a otros) esquema, como el 3-8. En cuanto al verso "extrañeza con mi perplejidad", su propia extrañeza rítmica va muy bien con el contenido de lo que está expresando, lo cual es un acerto, Juan Ramón. De todas formas, el verso está al borde de caer en la ortodoxia (sí, lees bien: casi a punto de caer en la ortodoxia ;-), pues el posesivo "mi" recibe el acento inducido que el oído espera en la sexta sílaba, por lo que se puede entender (analógicamente) como un endecasílabo "a maiore".
Otro detalle técnico: hay un par de asonancia internas muy evidentes porque caen en sexta sílaba y porque se dan dentro del mismo verso
No en vano pasa el tiempo que hace viejos
[...]
Luna que ha sido musa, sí, la Luna
Hay también otras, pero no llaman tanto la atención porque se encuentras más separadas. Por otra parte, no sé si la triple repetición de la palabra luna es buena idea, sobre todo las de final de verso: en general no es recomendable rimar con la misma palabra, pero aquí además esa palabra aparece al principio del verso por el encadenamiento. Hay además una pequeña errata: falta la "s" final en "noche".
Esta vez mi comentario ha tocado sólo aspectos formales. El contenido me da un poco de vértigo: empezamos con los amores-desengaños, seguimos con la inspiración bajo la luna, y acabamos con el narcisismo o su superación. Tres temas profundísimos en dieciséis versos. Demasiado para mí.
Saludos y gracias por compartir este poema.
Gracias Pablo en primer lugar por detectar ese fallo en “noche” donde evidentemente me faltaba una “s”; como siempre me precipito en editar sin revisar bien lo escrito. Solucionado está.
Por otra parte te agradezco la defensa del verso heterodoxo aunque sea a fuerza de forzarlo (valga la redundancia) a la ortodoxia con ese acento inducido en sexta del posesivo “mi”; no me gusta mucho que me lo “salves” así del mal camino por donde yo lo llevaba; a mí me gustaba que fuera por el mal camino, pero bueno, si eso me evita algunas furias, pues gracias por esa mano que me has echado, pero conste que yo, en mi recitado de ese verso, no hago ninguna inflexión especial en el “mi” para aparentar que hay un acento en 6ª, no , no: yo lo declamo todo en el mismo tono de voz, todo seguido, y me suena bien.
En cuanto a los otros apuntes me dan ganas de extenderme, aunque procuraré ponerte solo algunos ejemplos para no atosigarte.
Primero una aclaración respecto a esto que me dices:
“Por otra parte, no sé si la triple repetición de la palabra luna es buena idea, sobre todo las de final de verso: en general no es recomendable rimar con la misma palabra, pero aquí además esa palabra aparece al principio del verso por el encadenamiento.”
Yo ahí no estoy rimando con la misma palabra, Pablo; quizás hice mal en juntar las estrofas pero como lo explico al pie pensé que no habría confusión al respecto: este poema lo hice en cuatro cuartetos independientes siendo el nexo de unión entre ellos el hecho de que en cada final de estrofa debía insertar un verso de Borges y el encadenado de una estrofa con otra repitiendo la última palabra de una estrofa al comienzo de la siguiente ; yo ya he hecho glosas con este sistema más de una vez. ¿ Y qué sucede entonces en este?, pues que entre la segunda y la tercera estrofa, se me juntan las rimas en
–una de Borges de tal manera que tengo que poner cuatro versos que acaben en
–una en dos estrofas seguidas, pero bueno, eso también sucede en los sonetos ¿no?; lo que te quiero decir es que como esto no es un soneto sino cuartetos independientes no me preocupé de que se repitiera una palabra rima en dos cuartetos, porque , insisto, esto no es un soneto sino cuartetos separados; mi error fue unirlos, evidentemente. Para evitar confusiones acabo de separar las estofas en la edición, pues creo que hice mal en unirlas.
Pero en cualquier caso, en relación a la repetición de palabras – rima, mira estos dos cuartetos del soneto de Blas de Otero “Lástima”:
Me haces daño, Señor. Quita tu mano
de encima. Déjame con mi vacío,
déjame. Para abismo, con el mío
tengo bastante. ¡Oh Dios!, si eres humano,
compadécete ya, quita esa mano
de encima. No me sirve. Me da frío
y miedo. Si eres Dios, yo soy tan mío
como tú. Y a soberbio, yo te gano.
Me parece ver que repite dos palabras aquí ¿no?
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Veamos otros aspectos:
Sobre repetición de palabra al comienzo y final del verso
Gerardo Diego en Razía, verso 11º:
“
Tuya es la gracia, la delicia
tuya”
Sobre asonancias internas:
8º verso de este mismo soneto (Razía):
“La túnica en tus vu
eltas se te inj
erta”
y en Ultreya
¡Oh Compo
stela,
estela de Santiago!
por no hablarte de 14º verso de Razía:
el aire, el aire, el aire, el aire, el aire!
sí ya sé que esto es una figura retórica, la repetición, pero en ella confluyen la repetición insistente de palabras y , naturalmente las asonancias (mejor consonancias) internas ¿no? , ¿molestan en unos casos y en otros no estas cosas? o es que si son autores consagrados se les perdona pero si lo hacemos los que somos simples aprendices nos fusilan?
Asonancias internas en Blas de Otero:
“Cuerpo tuyo” , 7º verso:
-abrazando, cercando su corriente
(esto no es una asonancia, es más bien una consonancia)
en “Entonces y además”:
-desesperadamente despertando”
Por último te pondré, como ejemplos de asonancias internas, un par de versos cuyo autor creo que conoces bien:
-¿vienes a molestarnos, desdichado?
-donde se dijo “dice” dices “digo”
-y alcanzarnos relámpagos astrales
y conste que para mí estos tres son hermosísimos versos, como ya te lo dije en una ocasión respecto al soneto completo.
La verdad, Pablo, es que a mí eso de las asonancias internas me parece una nimiedad que me pasa desapercibida, y que incluso en el caso de hacerse notar en ocasiones más que malsonancia me produce una biensonancia del verso, algo que me resulta agradable al oído y que para nada me molesta. Por otra parte la poesía magistral del siglo de oro está plagada de ejemplos de su uso.
En fin, y para terminar y por resumir, te digo que de las asonancias internas paso olímpicamente cuando compongo.
Un cordial saludo.