Una mañana soleada
aparece en la ventana.
Un pajarillo no cesa de cantar,
y mi pereza
se pasea lentamente
por la casa callada.
En la acera se ve aun
la helada de la noche;
la calle está solitaria.
Me gustaría no salir de casa,
pero a veces, tira de mi la obligación,
o alguien me coge de la mano.
Cuando salgo a la calle
la luz se agolpa en mis ojos,
y poco a poco,
la pereza se pierde entre los adoquines
aparece en la ventana.
Un pajarillo no cesa de cantar,
y mi pereza
se pasea lentamente
por la casa callada.
En la acera se ve aun
la helada de la noche;
la calle está solitaria.
Me gustaría no salir de casa,
pero a veces, tira de mi la obligación,
o alguien me coge de la mano.
Cuando salgo a la calle
la luz se agolpa en mis ojos,
y poco a poco,
la pereza se pierde entre los adoquines