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La mancha

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Después y siempre atrás de lo que fluye
solo queda una mancha en el tamiz.
Fantasma atorado en el muro por no usar la puerta.
Un eco sin lobo.
Todos los verdes con los que nombramos el pasto.
Cucharadas de alfileres para matar al helminto
que roe el hambre sin digerir el hueco.
Un cráter del intento de salto sin paracaídas,
aleteo a cuatro muslos lepidópteros,
cenit no localizado entre las esquirlas archivadas.
Algo que de brillar sería una tajada de luna sin hueso
y no toneladas rotas de aire a pie.
Esqueletos sin colgar, perchas nudistas en la playa.
Pestañas que criban la arena de los ojos,
ráfagas de orillas apiladas.
La armonía de los túmulos que inventan la paz.
El sol tiende su alfombra
cuando el horizonte clausura su entrada.
Tira el remo, los brazos, la estrella de sheriff.
La sal enrosca su cascabel antes de morder al río.
También muerdo mi lengua siseante.
No sabe al veneno que sabemos.
No sabe a desidia. No sabe a lo que el óxido reúne.
No sabe.
Debí dispararle, pero no. Dulce y embustera.
Devolveré las cosas que atravesaron mi cendal
sin arrancarme un hijo, una confesión.
En prenda de la mancha dejo el perfume
de la sombra viva que me prestó la noche
cuando la insoportable luz me filtró al mundo.

30 de marzo de 2025
 
Última edición:
Después y siempre atrás de lo que fluye
solo queda una mancha en el tamiz.
Fantasma atorado en el muro por no usar la puerta.
Un eco sin lobo.
Todos los verdes con los que nombramos el pasto.
Cucharadas de alfileres para matar al helminto
que roe el hambre sin digerir el hueco.
Un cráter del intento de salto sin paracaídas,
aleteo a cuatro muslos lepidópteros,
cenit no localizado entre las esquirlas archivadas.
Algo que de brillar sería una tajada de luna sin hueso
y no toneladas rotas de aire a pie.
Esqueletos sin colgar, perchas nudistas en la playa.
Pestañas que criban la arena de los ojos,
ráfagas de orillas apiladas.
La armonía de los túmulos que inventan la paz.
El sol tiende su alfombra
cuando el horizonte clausura su entrada.
Tira el remo, los brazos, la estrella de sheriff.
La sal enrosca su cascabel antes de morder al río.
También muerdo mi lengua siseante.
No sabe al veneno que sabemos.
No sabe a desidia. No sabe a lo que el óxido reúne.
No sabe.
Debí dispararle, pero no. Dulce y embustera.
Devolveré las cosas que atravesaron mi cendal
sin arrancarme un hijo, una confesión.
En prenda de la mancha dejo el perfume
de la sombra viva que me prestó la noche
cuando la insoportable luz me filtró al mundo.

30 de marzo de 2025
Hay poemas que surgen bajo los efectos de algún veneno, la sombra de cierta tristeza, la hiperventilación o el deterioro articular post semana laboral;
pero no creo que sea el caso.
Aquí el poeta se propone observar( y padecer) no la estrella, sino su estela;
no el martillo, la mano que lo empuña.
Gran saludo Pedro.

Pd. Pienso como goodlooking que está para "surrealistas"
 
Pinchelirista, no parece un texto achicopalado. Lo veo en surrealista.
Un abrazo, Pedro.
Amigo Sergio, muchas gracias por tu lectura y puntual comentario. Siempre sumas.
Sí, es verdad: no se salva de las resacas surrealistas que me criaron, pero es un texto más guiado por la pretendida racionalización de un estado de ánimo de alcantarilla que la automatización planteada por los edípicos y chapuceros adictos a Breton.
Un abrazo hasta el abril otoñal que envidio.
 
Hay poemas que surgen bajo los efectos de algún veneno, la sombra de cierta tristeza, la hiperventilación o el deterioro articular post semana laboral;
pero no creo que sea el caso.
Aquí el poeta se propone observar( y padecer) no la estrella, sino su estela;
no el martillo, la mano que lo empuña.
Gran saludo Pedro.

Pd. Pienso como goodlooking que está para "surrealistas"
Le diste al clavo, compañero Riolita: una gripe de perro, una madrugada con tos y mi natural propensión a lo hiperbólico dan como resultado este despropósito. Es la madera del barco, qué le vamos a hacer sino sacar el agua.
Agradezco mucho tu gentil presencia con un cordial abrazo.
 
Sé de esquirlas y manchas
De líquidos en la memoria de la sal
Que resultan como fantasmas dulces
Que no se quisieron ir
Y vuelven como una extraña ensoñación
Como si la experiencia de haber estado tan vivos fuera un trance subjetivo
Una alucinación que dice sórdidamente "es pasado"
Y el sueño no es sueño sino un sobresalto de amaneceres rotos agrandando el vacío
Sin embargo, no sé por qué seguimos aquí
Abriendo los ojos en un pasaje estático
Desde un flanco en el que observamos como si nos hubiésemos vuelto sabios
En el fondo sabemos que no somos nada
Que todo a la nada vuelve
Y el caos trae un orden predestinado para el que quiere besarlo
Del otro lado estamos esos efímeros insectos con ínfulas de eternidad
 
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