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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

La medalla

Rafael Llamas Jimenez

Poeta veterano en el portal
cemetery-395953_960_720.jpg

La medalla


Llegó una noche la parca
hasta el umbral de la puerta,
traía un vestido negro
con blanca cara de muerta.

Quería darme mortaja
al alba, con luna llena,
con alfileres clavados
en pétalos de azucena.

Traía los ojos llenos
de sus paladas de tierra,
el tañer de las campanas
que a golondrinas aterra.

Silenciosa la cobarde
con la garganta asfixiada,
queriendo helar con escarcha
el calor de la almohada.

Me desperté con el gallo,
el de la cresta temprana,
y vi sollozar arrecio
el cristal de la ventana.

Resbalaba por mi pecho
la angustia de haber librado,
que vino a verme la parca
y que la tuve a mi lado.

Besé presto la medalla
que me regaló mi madre,
con eslabones maternos
no existe perro que ladre.


Rafael Llamas Jiménez
 

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La medalla


Llegó una noche la parca
hasta el umbral de la puerta,
traía un vestido negro
con blanca cara de muerta.

Quería darme mortaja
al alba, con luna llena,
con alfileres clavados
en pétalos de azucena.

Traía los ojos llenos
de sus paladas de tierra,
el tañer de las campanas
que a golondrinas aterra.

Silenciosa la cobarde
con la garganta asfixiada,
queriendo helar con escarcha
el calor de la almohada.

Me desperté con el gallo,
el de la cresta temprana,
y vi sollozar arrecio
el cristal de la ventana.

Resbalaba por mi pecho
la angustia de haber librado,
que vino a verme la parca
y que la tuve a mi lado.

Besé presto la medalla
que me regaló mi madre,
con eslabones maternos
no existe perro que ladre.


Rafael Llamas Jiménez
Excelentes estas coplas arromanzadas, estimado Rafael,
en que nos cuentas el poder de la madre, desde ultratumba, como si fuera un hada protectora,
que pone en jaque a las amenazas de la muerte;
un gusto pasar,
un saludo cordial,
Eduardo
 
Excelentes estas coplas arromanzadas, estimado Rafael,
en que nos cuentas el poder de la madre, desde ultratumba, como si fuera un hada protectora,
que pone en jaque a las amenazas de la muerte;
un gusto pasar,
un saludo cordial,
Eduardo
Muchas gracias, Eduardo, por su lectura y por sus palabras. No sabe usted cuanto me alegra que le haya gustado. Muy agradecido por todo.

Saludos cordiales
 
Me han gustado mucho estas estrofas que, en principio, pensé que era un romance con rimas en -ea , aunque compruebo que despues de la tercera estrofa cambias a otro tipo de rimas; pienso que más bien se podría clasificar de coplas; sean lo que sean, su contenido lírico es extraordinario, muy bello.

Te felicito de veras.

Un abrazo.

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La medalla


Llegó una noche la parca
hasta el umbral de la puerta,
traía un vestido negro
con blanca cara de muerta.

Quería darme mortaja
al alba, con luna llena,
con alfileres clavados
en pétalos de azucena.

Traía los ojos llenos
de sus paladas de tierra,
el tañer de las campanas
que a golondrinas aterra.

Silenciosa la cobarde
con la garganta asfixiada,
queriendo helar con escarcha
el calor de la almohada.

Me desperté con el gallo,
el de la cresta temprana,
y vi sollozar arrecio
el cristal de la ventana.

Resbalaba por mi pecho
la angustia de haber librado,
que vino a verme la parca
y que la tuve a mi lado.

Besé presto la medalla
que me regaló mi madre,
con eslabones maternos
no existe perro que ladre.


Rafael Llamas Jiménez
 
es preciosa ,has conseguido hablar de la muerte y evadirla, con tanto arte que me sublima el romance, como todo lo que expresas en tus poesías, admirable, marga
sin olvidar tu perfecta técnica y estilo.
 
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La medalla


Llegó una noche la parca
hasta el umbral de la puerta,
traía un vestido negro
con blanca cara de muerta.

Quería darme mortaja
al alba, con luna llena,
con alfileres clavados
en pétalos de azucena.

Traía los ojos llenos
de sus paladas de tierra,
el tañer de las campanas
que a golondrinas aterra.

Silenciosa la cobarde
con la garganta asfixiada,
queriendo helar con escarcha
el calor de la almohada.

Me desperté con el gallo,
el de la cresta temprana,
y vi sollozar arrecio
el cristal de la ventana.

Resbalaba por mi pecho
la angustia de haber librado,
que vino a verme la parca
y que la tuve a mi lado.

Besé presto la medalla
que me regaló mi madre,
con eslabones maternos
no existe perro que ladre.


Rafael Llamas Jiménez
Una vez más aplaudo con entusiasmo tu buen hacer poético Rafael. Yo he tenido muy cerca a la Parca con una peritonitis gangrenada y así lo hice constar en un poema editado días atrás.
He visto que has pasado por mi poema "El Parnaso de Epimeteo" y como dice bien Jmacgar dejé una puerta abierta por si alguno se me había olvidado como así ha sido y lo hacen constar Musador y Elhi Delsue.
Buen tirón de orejas y bien merecido, pero que sepas que va a salir un continuación donde estás incluido como no podía ser menos. Quizá la peritonitis ha menguado en algo mis meninges.
Lo dicho Rafael; otro gran poema nos brindas.
Un abrazo
 
Me han gustado mucho estas estrofas que, en principio, pensé que era un romance con rimas en -ea , aunque compruebo que despues de la tercera estrofa cambias a otro tipo de rimas; pienso que más bien se podría clasificar de coplas; sean lo que sean, su contenido lírico es extraordinario, muy bello.

Te felicito de veras.

Un abrazo.
Muchas gracias, Juan, por tu lectura. La mayoría de la veces al escribir no suelo fijarme en como van quedando las rimas, es al final cuando advierto lo que tu me señalas que cambio de repente las rimas de una estrofa a otra. Creo que esto es debido a mi pasión por el verso libre, aunque te confieso que ahora me cuesta mucho trabajo escribir un poema si no es poesía clásica. ¡Qué cosas tiene la escritura!

Muy agradecido siempre por todo.

Un abrazo
 
Una vez más aplaudo con entusiasmo tu buen hacer poético Rafael. Yo he tenido muy cerca a la Parca con una peritonitis gangrenada y así lo hice constar en un poema editado días atrás.
He visto que has pasado por mi poema "El Parnaso de Epimeteo" y como dice bien Jmacgar dejé una puerta abierta por si alguno se me había olvidado como así ha sido y lo hacen constar Musador y Elhi Delsue.
Buen tirón de orejas y bien merecido, pero que sepas que va a salir un continuación donde estás incluido como no podía ser menos. Quizá la peritonitis ha menguado en algo mis meninges.
Lo dicho Rafael; otro gran poema nos brindas.
Un abrazo
Muchas gracias, Epimeteo, por su lectura y por sus generosas palabras. Acabo de leer y comentar "El parnaso de epimeteo" (Segunda parte ), y tal y como le he comentado me parece usted un gran poeta con mucho talento. Yo creo que no sería capaz de escribir tan magnificas.

En cuanto a la parca, es cierto, vino una mañana temprano de muy mala gana, con un "ictus" que afortunadamente pasó de largo y no me dejó secuelas.

Un abrazo, amigo
 

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