Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
La medalla
Llegó una noche la parca
hasta el umbral de la puerta,
traía un vestido negro
con blanca cara de muerta.
Quería darme mortaja
al alba, con luna llena,
con alfileres clavados
en pétalos de azucena.
Traía los ojos llenos
de sus paladas de tierra,
el tañer de las campanas
que a golondrinas aterra.
Silenciosa la cobarde
con la garganta asfixiada,
queriendo helar con escarcha
el calor de la almohada.
Me desperté con el gallo,
el de la cresta temprana,
y vi sollozar arrecio
el cristal de la ventana.
Resbalaba por mi pecho
la angustia de haber librado,
que vino a verme la parca
y que la tuve a mi lado.
Besé presto la medalla
que me regaló mi madre,
con eslabones maternos
no existe perro que ladre.
Rafael Llamas Jiménez
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