ropittella
Poeta veterana en el Portal
¿Cuál es la meta? ¿la felicidad? Ah, sí, indudablemente. Pero se duda sobre qué sea la felicidad, como se duda de todo aquello que no es adquirido a través de la conciencia material, es decir, de todo lo que habita en el campo de la potencialidad pura, es como preguntarse ¿cuál será el próximo pensamiento que llegará a mi mente? La duda nos pone en estado de alerta, un átimo de espera, lo que no es tan malo después de todo, si partimos de la hipótesis de que la duda, luego del breve espacio vacío y silencioso que genera -nulo de acciones concretas- es el motor que nos impulsa hacia la búsqueda. Pero mientras nos sentimos felices no nos preguntamos qué cosa sea la felicidad (cosa, ese es otro tema para preguntar, la palabra cosa como símbolo de todo, como una lista interminable de... "cosas"), por eso solemos decir, con sentimiento de absoluta certeza de que los peces son felices: ¡Me siento tan feliz como un pez en el agua! ¿qué será lo que nos indica esa certeza? ¿será acaso que un pez fuera del agua no puede vivir? ¿Entonces por qué no nos sentimos felices todo el tiempo en el que respiramos? Los peces no sienten nuestra felicidad, no sienten nuestra tristeza, los peces libres son de semejantes diferencias, simplemente nacen, se alimentan, son alimento, se multiplican, desarrollan y mueren adaptándose al medio que les ha tocado habitar, sobre todo sin juzgarlo, sin aburrirse, sin quejarse, sin preguntarse, sin dudar, sin conciencia de principio ni final... Si la felicidad no fuera la meta sino el medio en el que nos desarrolláramos ¿cuál sería la meta?
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