Troto
Pablo Romero Parada
No me apetece una mierda
ponerme a escribir este poema.
Pero no os apresuréis lectores,
que no me apetezca una mierda
no significa que el resultado vaya a ser una gran cagada.
Tampoco os pongáis con eso de que: ¿si no te apetece, para qué lo haces?
¿Para que coño iban a importaros mis motivos?
Lo que sí voy a deciros es que si hoy hubiera
una puta veinteañera rubia
de tetas pequeñas y piel blanca
dispuesta a dejarse agujerear,
seguramente no estaríais leyendo esta mierda.
De todas formas, ya no follo como antes.
Con suerte consigo apenas erecciones semidecentes en presencia de otra persona.
Me acompleja este puto cuerpo.
Y aunque volviese Nereíta,
ya solo puedo correrme
Masturbándome.
Tal vez debería contárselo a mi psicólogo.
Así que con suerte acabaría
agarrado a la cosa esa semirrígida
mientras que la tipa en cuestión espera por ese cada vez menos habitual pequeño chorro.
Y probablemente, me ponga luego a dormir como un hijo de puta.
No recuerdo por qué me gustaba tanto follar.
Supongo que algo debía de verle.
Y hoy no quiero escuchar al puto pink Floyd,
ni masturbarme,
ni escribir puta poesía.
Mucho menos escribir una prosa.
Ya solo querría follar
por ver si al menos me decepciona
y me pongo con la composición poética de nuevo.
Aunque hace tiempo que no leo un poema
como esos que leía antes.
Hasta aquellos parecen secos.
ponerme a escribir este poema.
Pero no os apresuréis lectores,
que no me apetezca una mierda
no significa que el resultado vaya a ser una gran cagada.
Tampoco os pongáis con eso de que: ¿si no te apetece, para qué lo haces?
¿Para que coño iban a importaros mis motivos?
Lo que sí voy a deciros es que si hoy hubiera
una puta veinteañera rubia
de tetas pequeñas y piel blanca
dispuesta a dejarse agujerear,
seguramente no estaríais leyendo esta mierda.
De todas formas, ya no follo como antes.
Con suerte consigo apenas erecciones semidecentes en presencia de otra persona.
Me acompleja este puto cuerpo.
Y aunque volviese Nereíta,
ya solo puedo correrme
Masturbándome.
Tal vez debería contárselo a mi psicólogo.
Así que con suerte acabaría
agarrado a la cosa esa semirrígida
mientras que la tipa en cuestión espera por ese cada vez menos habitual pequeño chorro.
Y probablemente, me ponga luego a dormir como un hijo de puta.
No recuerdo por qué me gustaba tanto follar.
Supongo que algo debía de verle.
Y hoy no quiero escuchar al puto pink Floyd,
ni masturbarme,
ni escribir puta poesía.
Mucho menos escribir una prosa.
Ya solo querría follar
por ver si al menos me decepciona
y me pongo con la composición poética de nuevo.
Aunque hace tiempo que no leo un poema
como esos que leía antes.
Hasta aquellos parecen secos.
Última edición: