Grecia Fuentes
Poeta recién llegado
Tras una enorme montaña
que nadie habitó antes,
enterré un pequeño cofre,
portador de verdad latente.
que nadie habitó antes,
enterré un pequeño cofre,
portador de verdad latente.
Recité unas palabras puntales,
repasé los puntos cardinales
y emprendí mi viaje sin retorno,
abandonando aquel monte.
repasé los puntos cardinales
y emprendí mi viaje sin retorno,
abandonando aquel monte.
Estaba irrebatible a lo decidido,
pero mi alma escrupulosa,
me decía que retornase,
yo le silenciaba apretando los puños.
pero mi alma escrupulosa,
me decía que retornase,
yo le silenciaba apretando los puños.
Llegue a casa ingenua,
pues vaya viaje en vano,
mi alma petulante resonaba,
la verdad tras aquella montaña.
No tengo ahora más reparo,
pues vaya viaje en vano,
mi alma petulante resonaba,
la verdad tras aquella montaña.
No tengo ahora más reparo,
que aceptar su insistencia,
pues no se puede enterrar cosa alguna,
si en el alma aún mora.
pues no se puede enterrar cosa alguna,
si en el alma aún mora.
Última edición: