La muerte crónica de un vivo a medias

Arkeidos

Poeta que considera el portal su segunda casa
Estoy boca abajo
en la superficie caliente de un desierto de arena pálida.

Delirante creo ver el mar,
encausando todo su espíritu en una bella serenidad azul.
Me atrapa tu luz húmeda y me hace soñar.

¡Oh gigante dormido!
despierta y llévame entre tus olas suaves,
déjame sentir tu abrazo protector,
entiérrame dentro de tus entrañas de admirable y misteriosa profundidad,
déjame en la boca de algún monstruo marino,
donde sea mi sepulcro por lo que resta a esta humanidad,
porque vendrá el juicio, lo sé,
vendrá el día en que todo sea juzgado:
Tu ira, tu mentira,
mi tristeza, mi cobardía, nuestro caos.

Mi dios es este sol temible
que me arranca la piel con sus rayos dorados.
No escucha mi plegaria, al igual que mi dios falso
hecho de las sombras de mi melancolía.

Estoy aquí, tirado con la espalda rota,
porque he cargado con el peso del mundo y ya no pude soportar más.

Estoy solo en medio de la nada,
escuchando el hablar incesante de los muertos
que charlan mucho más que los vivos.
Me hablan acerca de mis garabatos, de mis depresiones,
de mis versos sin paz,
anhelantes de sentirla, dibujarla,
escribirla, disfrutarla, vivirla.
No anhelo el amor, ni algúna otra cosa, solo anhelo tener paz…

Si muero aplastado por el sobrepeso de mis angustias,
devorado por el implacable fuego del cielo,
que venga mi alma de ojos hundidos
y en libertad construya un trono de mis huesos
para que se siente mi sombra y sea rey de los muertos vivientes,
aquellos que son como yo:
melancólicos, autistas, raros,
dueños de la luz mas extraordinaria he incomprendida.

No hay fuego, no hay canción, no hay sonido,
solo un espeluznante relámpago negro
que atraviesa mi corazón transformándolo en piedra.
No es otra cosa más que mi sombra impaciente y callada.

Hace unos días, por un instante de lucidez,
pude recordar lo que se siente enamorarse,
lo sentí al ver a una niña de mirada dulce,
cuya sonrisa angelical me pareció tan pura e inocente,
sonreí, lo disfrute,
pero lo olvide, lo olvide al sumergirme en mi mar de pensamientos desordenados,
no pude guardar el momento especial en mi memoria,
olvide tan bella sensación,
lo olvide como lo haría una roca fría bajo el agua,
lo olvide, lo olvide…

Solo podía pensar en la muerte que me acecha cual corona de pájaros sombríos,
la muerte crónica de un vivo a medias.
Pero recordé al verdadero Dios,
el que es dueño de las almas,
aquel que vendrá a reclamar lo que es suyo, porque es el creador,
es el señor de todo, también de esta alma rota y triste.
Recordé quien es él, y jamás lo volveré a olvidar.



 
Última edición:
Estoy boca abajo
en la superficie caliente de un desierto de arena pálida.

Delirante creo ver el mar,
encausando todo su espíritu en una bella serenidad azul.
Me atrapa tu luz húmeda y me hace soñar.

¡Oh gigante dormido!
despierta y llévame entre tus olas suaves,
déjame sentir tu abrazo protector,
entiérrame dentro de tus entrañas de admirable y misteriosa profundidad,
déjame en la boca de algún monstruo marino,
donde sea mi sepulcro por lo que resta a esta humanidad,
porque vendrá el juicio, lo sé,
vendrá el día en que todo sea juzgado:
Tu ira, tu mentira,
mi tristeza, mi cobardía, nuestro caos.

Mi dios es este sol temible
que me arranca la piel con sus rayos dorados.
No escucha mi plegaria, al igual que mi dios falso
hecho de las sombras de mi melancolía.

Estoy aquí tirado con la espalda rota,
porque he cargado con el peso del mundo y ya no pude soportar más.

Estoy solo en medio de la nada,
escuchando el hablar incesante de los muertos
que charlan mucho más que los vivos.
Me hablan acerca de mis garabatos, de mis depresiones,
de mis versos sin paz,
anhelantes de sentirla, dibujarla,
escribirla, disfrutarla, vivirla.
No anhelo el amor, ni algúna otra cosa, solo anhelo tener paz…

Si muero aplastado por el sobrepeso de mis angustias,
devorado por el implacable fuego del cielo,
que venga mi alma de ojos hundidos
y en libertad construya un trono de mis huesos
para que se siente mi sombra y sea rey de los muertos vivientes,
aquellos que son como yo:
melancólicos, autistas, raros,
dueños de la luz mas extraordinaria he incomprendida.

No hay fuego, no hay canción, no hay sonido,
solo un espeluznante relámpago negro
que atraviesa mi corazón transformándolo en piedra.
No es otra cosa más que mi sombra impaciente y callada.

Hace unos días, por un instante de lucidez,
pude recordar lo que se siente enamorarse,
lo sentí al ver a una niña de mirada dulce,
cuya sonrisa angelical me pareció tan pura e inocente,
sonreí, lo disfrute,
pero lo olvide, lo olvide al sumergirme en mi mar de pensamientos desordenados,
no pude guardar el momento especial en mi memoria,
olvide tan bella sensación,
lo olvide como lo haría una roca fría bajo el agua,
lo olvide, lo olvide…

Solo podía pensar en la muerte que me acecha cual corona de pájaros sombríos,
la muerte crónica de un vivo a medias.
Pero recordé al verdadero Dios,
el que es dueño de las almas,
aquel que vendrá a reclamar lo que es suyo, porque es el creador,
es el señor de todo, también de esta alma rota y triste,
Recordé quien es él, y jamás lo volveré a olvidar.






Este es mi caballero de la luz y las sombras, el poeta que admiro tanto porque sabe navegar con su alma inquieta siempre en busca de de una respuesta, pidiendo un deseo en otro plano, el arriesgado corazón que no le teme a las misteriosas aventuras el que se las juega entre el amor y la divina locura.

Un abrazo
Daniel, sí, un abrazote con mucho amor del bueno, me encanta leerte porque tus versos son más que eso, son un dialogo interior que enseña algunas posturas del ser que muchas veces no sabemos interpretar y tú te das con franqueza, moviendo las piezas del ajedrez entre espacios en blanco y negro ¡ME ENCANTA!... ¡ME EN*CAN*TA! Esos recuerdos del amor o cuando se está enamorado ¡Uf! que toque tan maravilloso y el cierre es un broche diamantino.

Vine a M.P solo instante y me encontré contigo, inevitable leerte, disfrutarte y comentarte.

Te dejo esta canción que no se porque me vino a la mente mientras te leía. Otro abrazo.


 
Que linda eres al comentarme de esa manera, siento que no lo merezco. Te agradezco Mireya...
Tus comentarios me enseñan a comprender mis propios versos...verlos y entenderlos desde otra perspectiva.
Gracias por la canción, tiene ese toque espiritual que me inspira...BENDICIONES AMIGA.
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Última edición:
Estoy boca abajo
en la superficie caliente de un desierto de arena pálida.

Delirante creo ver el mar,
encausando todo su espíritu en una bella serenidad azul.
Me atrapa tu luz húmeda y me hace soñar.

¡Oh gigante dormido!
despierta y llévame entre tus olas suaves,
déjame sentir tu abrazo protector,
entiérrame dentro de tus entrañas de admirable y misteriosa profundidad,
déjame en la boca de algún monstruo marino,
donde sea mi sepulcro por lo que resta a esta humanidad,
porque vendrá el juicio, lo sé,
vendrá el día en que todo sea juzgado:
Tu ira, tu mentira,
mi tristeza, mi cobardía, nuestro caos.

Mi dios es este sol temible
que me arranca la piel con sus rayos dorados.
No escucha mi plegaria, al igual que mi dios falso
hecho de las sombras de mi melancolía.

Estoy aquí, tirado con la espalda rota,
porque he cargado con el peso del mundo y ya no pude soportar más.

Estoy solo en medio de la nada,
escuchando el hablar incesante de los muertos
que charlan mucho más que los vivos.
Me hablan acerca de mis garabatos, de mis depresiones,
de mis versos sin paz,
anhelantes de sentirla, dibujarla,
escribirla, disfrutarla, vivirla.
No anhelo el amor, ni algúna otra cosa, solo anhelo tener paz…

Si muero aplastado por el sobrepeso de mis angustias,
devorado por el implacable fuego del cielo,
que venga mi alma de ojos hundidos
y en libertad construya un trono de mis huesos
para que se siente mi sombra y sea rey de los muertos vivientes,
aquellos que son como yo:
melancólicos, autistas, raros,
dueños de la luz mas extraordinaria he incomprendida.

No hay fuego, no hay canción, no hay sonido,
solo un espeluznante relámpago negro
que atraviesa mi corazón transformándolo en piedra.
No es otra cosa más que mi sombra impaciente y callada.

Hace unos días, por un instante de lucidez,
pude recordar lo que se siente enamorarse,
lo sentí al ver a una niña de mirada dulce,
cuya sonrisa angelical me pareció tan pura e inocente,
sonreí, lo disfrute,
pero lo olvide, lo olvide al sumergirme en mi mar de pensamientos desordenados,
no pude guardar el momento especial en mi memoria,
olvide tan bella sensación,
lo olvide como lo haría una roca fría bajo el agua,
lo olvide, lo olvide…

Solo podía pensar en la muerte que me acecha cual corona de pájaros sombríos,
la muerte crónica de un vivo a medias.
Pero recordé al verdadero Dios,
el que es dueño de las almas,
aquel que vendrá a reclamar lo que es suyo, porque es el creador,
es el señor de todo, también de esta alma rota y triste.
Recordé quien es él, y jamás lo volveré a olvidar.



Ayyy Arqueidos qué angustia existencial recorre estos profundos y metafísicos versos, invitan a la reflexión cada una de sus estrofas y cada uno de sus versos, el amor en estado latente y otorgándole nuevas oportunidades a la vida, vida que a veces es tan insípida, otras tan amarga y otras que parece desvanecerse en una lágrima... muertos que viven sin sentir el hálito vital y vivos que sin sentir no quieren vivir... En fín que me ha encantado reflexionar a la orilla de tus bellos versos, un placer. Besos con admiración y cariño...muááááckssss...
 
Estoy boca abajo
en la superficie caliente de un desierto de arena pálida.

Delirante creo ver el mar,
encausando todo su espíritu en una bella serenidad azul.
Me atrapa tu luz húmeda y me hace soñar.

¡Oh gigante dormido!
despierta y llévame entre tus olas suaves,
déjame sentir tu abrazo protector,
entiérrame dentro de tus entrañas de admirable y misteriosa profundidad,
déjame en la boca de algún monstruo marino,
donde sea mi sepulcro por lo que resta a esta humanidad,
porque vendrá el juicio, lo sé,
vendrá el día en que todo sea juzgado:
Tu ira, tu mentira,
mi tristeza, mi cobardía, nuestro caos.

Mi dios es este sol temible
que me arranca la piel con sus rayos dorados.
No escucha mi plegaria, al igual que mi dios falso
hecho de las sombras de mi melancolía.

Estoy aquí, tirado con la espalda rota,
porque he cargado con el peso del mundo y ya no pude soportar más.

Estoy solo en medio de la nada,
escuchando el hablar incesante de los muertos
que charlan mucho más que los vivos.
Me hablan acerca de mis garabatos, de mis depresiones,
de mis versos sin paz,
anhelantes de sentirla, dibujarla,
escribirla, disfrutarla, vivirla.
No anhelo el amor, ni algúna otra cosa, solo anhelo tener paz…

Si muero aplastado por el sobrepeso de mis angustias,
devorado por el implacable fuego del cielo,
que venga mi alma de ojos hundidos
y en libertad construya un trono de mis huesos
para que se siente mi sombra y sea rey de los muertos vivientes,
aquellos que son como yo:
melancólicos, autistas, raros,
dueños de la luz mas extraordinaria he incomprendida.

No hay fuego, no hay canción, no hay sonido,
solo un espeluznante relámpago negro
que atraviesa mi corazón transformándolo en piedra.
No es otra cosa más que mi sombra impaciente y callada.

Hace unos días, por un instante de lucidez,
pude recordar lo que se siente enamorarse,
lo sentí al ver a una niña de mirada dulce,
cuya sonrisa angelical me pareció tan pura e inocente,
sonreí, lo disfrute,
pero lo olvide, lo olvide al sumergirme en mi mar de pensamientos desordenados,
no pude guardar el momento especial en mi memoria,
olvide tan bella sensación,
lo olvide como lo haría una roca fría bajo el agua,
lo olvide, lo olvide…

Solo podía pensar en la muerte que me acecha cual corona de pájaros sombríos,
la muerte crónica de un vivo a medias.
Pero recordé al verdadero Dios,
el que es dueño de las almas,
aquel que vendrá a reclamar lo que es suyo, porque es el creador,
es el señor de todo, también de esta alma rota y triste.
Recordé quien es él, y jamás lo volveré a olvidar.




Ha veces pienso que tu alma no te cabe en el cuerpo. No dejes de escribir hermano, no todos los poetas estando vivos, se presentan sin su cuerpo. te dejo mi saludo sincero Arkeidos.
 
A veces, la inspiración hace magia. Tu poesía es la magia, el arte refinado del buen decir, que toca los sentimientos.
No cito, porque todo el poema es citable, y fue un placer haberlo encontrado y dejarte mi huella.
Saludos :)
 
Estoy boca abajo
en la superficie caliente de un desierto de arena pálida.

Delirante creo ver el mar,
encausando todo su espíritu en una bella serenidad azul.
Me atrapa tu luz húmeda y me hace soñar.

¡Oh gigante dormido!
despierta y llévame entre tus olas suaves,
déjame sentir tu abrazo protector,
entiérrame dentro de tus entrañas de admirable y misteriosa profundidad,
déjame en la boca de algún monstruo marino,
donde sea mi sepulcro por lo que resta a esta humanidad,
porque vendrá el juicio, lo sé,
vendrá el día en que todo sea juzgado:
Tu ira, tu mentira,
mi tristeza, mi cobardía, nuestro caos.

Mi dios es este sol temible
que me arranca la piel con sus rayos dorados.
No escucha mi plegaria, al igual que mi dios falso
hecho de las sombras de mi melancolía.

Estoy aquí, tirado con la espalda rota,
porque he cargado con el peso del mundo y ya no pude soportar más.

Estoy solo en medio de la nada,
escuchando el hablar incesante de los muertos
que charlan mucho más que los vivos.
Me hablan acerca de mis garabatos, de mis depresiones,
de mis versos sin paz,
anhelantes de sentirla, dibujarla,
escribirla, disfrutarla, vivirla.
No anhelo el amor, ni algúna otra cosa, solo anhelo tener paz…

Si muero aplastado por el sobrepeso de mis angustias,
devorado por el implacable fuego del cielo,
que venga mi alma de ojos hundidos
y en libertad construya un trono de mis huesos
para que se siente mi sombra y sea rey de los muertos vivientes,
aquellos que son como yo:
melancólicos, autistas, raros,
dueños de la luz mas extraordinaria he incomprendida.

No hay fuego, no hay canción, no hay sonido,
solo un espeluznante relámpago negro
que atraviesa mi corazón transformándolo en piedra.
No es otra cosa más que mi sombra impaciente y callada.

Hace unos días, por un instante de lucidez,
pude recordar lo que se siente enamorarse,
lo sentí al ver a una niña de mirada dulce,
cuya sonrisa angelical me pareció tan pura e inocente,
sonreí, lo disfrute,
pero lo olvide, lo olvide al sumergirme en mi mar de pensamientos desordenados,
no pude guardar el momento especial en mi memoria,
olvide tan bella sensación,
lo olvide como lo haría una roca fría bajo el agua,
lo olvide, lo olvide…

Solo podía pensar en la muerte que me acecha cual corona de pájaros sombríos,
la muerte crónica de un vivo a medias.
Pero recordé al verdadero Dios,
el que es dueño de las almas,
aquel que vendrá a reclamar lo que es suyo, porque es el creador,
es el señor de todo, también de esta alma rota y triste.
Recordé quien es él, y jamás lo volveré a olvidar.



Siempre he dicho que soy un cero ala izquierda, contundente poema, grato leerte
 

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