taurus675
Poeta asiduo al portal
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Había una vez una hermosa mujer que vivía en esplendor y belleza, Pachamama era su nombre. Ella tenia muchos vecinos, unos estaban cerca y otros muy lejos, pero ella había crecido y se mantenía de cerca con una joven muchacha a la que le llamaban Venus; la quería como a su hija y hasta se rumoraba que había nacido de su piel y sus entrañas. Cosas extrañas de la naturaleza, eran una pareja atraída mutuamente, eran inseparables.
En una de las tantas veces en que se encontraban frente a frente le dijo Pachamama a Venus:
-Venus, te quiero, y tú lo sabes.
-¿Porqué me dices eso? – le preguntó Venus
-Es porque tengo que darte una noticia – le respondió
- Tú me dirás – replicó Venus
Pachamama quedó unos instantes en silencio, como buscando palabras mágicas que hicieran milagros.
-Tengo parásitos viviendo en mi – le dijo susurrando
- ¡Que Horror! – exclamó Venus
- ¡Mátalos! – gritando, le sugirió
-¡No! – respondió de inmediato Pachamama
- Sería injusto, tienen derecho a la vida – agregó
- Te arrepentirás luego – aseveró Venus
-No lo creo, se ven buenos y no lo haré – finalizó diciendo Pachamama
Pasó el tiempo, otra vez en que conversaban se oyó que Venus le decía a Pachamama:
- Han venido a mí tus huéspedes pero se han largado.
- ¿Y qué hicieron? Le preguntó Pachamama
- Vinieron en una navecita – dijo Venus
- Saltando, saltando, me robaron un poquito de piel y me dejaron mucha basura – agregó
- Por suerte se han marchado, espero no regresen jamás - finalizó diciendo.
Con el paso del tiempo, Pachamama, muy enferma y al borde de la muerte, conversaba dificultosamente con Venus.
- Venus, te hubiera hecho caso – le dijo
- No te aflijas, te pondrás bien – le respondió Venus
- Si vieras cuanto daño me han hecho, no lo dirías – le dijo
- Me han quemado, dejaron mi piel reseca, contaminaron mi aire – continuó diciendo Pachamama
- Rompieron mi cubierta protectora, arrasaron con mi cuerpo, perforaron mis entrañas – agregó
- Me están matando lentamente – dijo entre sollozos.
Venus no podía pronunciar palabras porque las lágrimas anudaban su garganta, como estrangulándola, no soportaba el dolor.
- Te dije que los mataras – logró decir Venus también sollozando
- Sí, pero me había alegrado tanto con ellos… - balbució Pachamama
- Pensaba que me cuidarían – volvió a balbucir
Venus, en silencio, le escuchaba.
- Lo que más me duele – dijo agonizante
- Es que ellos morirán conmigo… Pues no tienen donde ir… - sentenció mientras exhalaba su último suspiro.
En ese mismo instante, en otro lado del universo, a muchos años luz de distancia un duendecillo que observaba las estrellas se percató que una de las más lindas se había apagado.
Eddy David Navarrete.
San Pedro del Norte, Paiwas, RAAS, Febrero 24 de 2012.
Había una vez una hermosa mujer que vivía en esplendor y belleza, Pachamama era su nombre. Ella tenia muchos vecinos, unos estaban cerca y otros muy lejos, pero ella había crecido y se mantenía de cerca con una joven muchacha a la que le llamaban Venus; la quería como a su hija y hasta se rumoraba que había nacido de su piel y sus entrañas. Cosas extrañas de la naturaleza, eran una pareja atraída mutuamente, eran inseparables.
En una de las tantas veces en que se encontraban frente a frente le dijo Pachamama a Venus:
-Venus, te quiero, y tú lo sabes.
-¿Porqué me dices eso? – le preguntó Venus
-Es porque tengo que darte una noticia – le respondió
- Tú me dirás – replicó Venus
Pachamama quedó unos instantes en silencio, como buscando palabras mágicas que hicieran milagros.
-Tengo parásitos viviendo en mi – le dijo susurrando
- ¡Que Horror! – exclamó Venus
- ¡Mátalos! – gritando, le sugirió
-¡No! – respondió de inmediato Pachamama
- Sería injusto, tienen derecho a la vida – agregó
- Te arrepentirás luego – aseveró Venus
-No lo creo, se ven buenos y no lo haré – finalizó diciendo Pachamama
Pasó el tiempo, otra vez en que conversaban se oyó que Venus le decía a Pachamama:
- Han venido a mí tus huéspedes pero se han largado.
- ¿Y qué hicieron? Le preguntó Pachamama
- Vinieron en una navecita – dijo Venus
- Saltando, saltando, me robaron un poquito de piel y me dejaron mucha basura – agregó
- Por suerte se han marchado, espero no regresen jamás - finalizó diciendo.
Con el paso del tiempo, Pachamama, muy enferma y al borde de la muerte, conversaba dificultosamente con Venus.
- Venus, te hubiera hecho caso – le dijo
- No te aflijas, te pondrás bien – le respondió Venus
- Si vieras cuanto daño me han hecho, no lo dirías – le dijo
- Me han quemado, dejaron mi piel reseca, contaminaron mi aire – continuó diciendo Pachamama
- Rompieron mi cubierta protectora, arrasaron con mi cuerpo, perforaron mis entrañas – agregó
- Me están matando lentamente – dijo entre sollozos.
Venus no podía pronunciar palabras porque las lágrimas anudaban su garganta, como estrangulándola, no soportaba el dolor.
- Te dije que los mataras – logró decir Venus también sollozando
- Sí, pero me había alegrado tanto con ellos… - balbució Pachamama
- Pensaba que me cuidarían – volvió a balbucir
Venus, en silencio, le escuchaba.
- Lo que más me duele – dijo agonizante
- Es que ellos morirán conmigo… Pues no tienen donde ir… - sentenció mientras exhalaba su último suspiro.
En ese mismo instante, en otro lado del universo, a muchos años luz de distancia un duendecillo que observaba las estrellas se percató que una de las más lindas se había apagado.
Eddy David Navarrete.
San Pedro del Norte, Paiwas, RAAS, Febrero 24 de 2012.
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