R0ME0
Poeta recién llegado
Tu me enseñaste que la muerte
no es el final
que aunque el corazón se pare
mis labios guardan tu eterno sabor.
Tus pechos me hiceron feliz,
como a un lactante,
y si fui feliz contigo enredado entre tus piernas
hoy no debo temer la muerte.
Cuando la pena me embargue
al mirar atrás en el camino,
cuando el adios parezca eterno
buscaré de nuevo la fe que perdí bajo tu falda.
Ya sólo confió en la certeza
de que la energía de tu melena al cuello
encrespada como una tormenta
me devuelva a la vida y me acerquen a tu luz.
Igual que nuestro señor Jesucristo
resucito entre los muertos,
amarrado a tu blanco y eterno trasero
volveré también yo a la vida.
Cuando camine a tu lado
ya nunca me ha de faltar el amor
porque aprendí que la muerte no es final,
es tan solo el transitar a una vida mejor.
no es el final
que aunque el corazón se pare
mis labios guardan tu eterno sabor.
Tus pechos me hiceron feliz,
como a un lactante,
y si fui feliz contigo enredado entre tus piernas
hoy no debo temer la muerte.
Cuando la pena me embargue
al mirar atrás en el camino,
cuando el adios parezca eterno
buscaré de nuevo la fe que perdí bajo tu falda.
Ya sólo confió en la certeza
de que la energía de tu melena al cuello
encrespada como una tormenta
me devuelva a la vida y me acerquen a tu luz.
Igual que nuestro señor Jesucristo
resucito entre los muertos,
amarrado a tu blanco y eterno trasero
volveré también yo a la vida.
Cuando camine a tu lado
ya nunca me ha de faltar el amor
porque aprendí que la muerte no es final,
es tan solo el transitar a una vida mejor.
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