Anibal Rodriguez
Poeta adicto al portal
De vanidad se murió
al infierno llegaría
al diablo asustaría
con todo lo que pidió.
Le preguntó a Lucifer
cual era su habitación,
la quería de algodón
o bien que fuera de plumas,
también quería de espumas
un sedoso almohadón.
Le dijo: Soy mujer bella
cuido mucho mi belleza,
tengo labios de cereza
y mirada como estrella.
Quiero aire acondicionado
pues no soporto el calor,
a mi piel le da escozor,
es mi cutis delicado,
lo conservo bien cuidado
porque eso me da esplendor.
Mi desayuno es liviano:
Tostadas con miel de abeja
pues mi figura se queja
y en conservarla me afano.
No como nada grasiento,
almuerzo con vino tinto,
no quiero nada distinto
si me engordo hay celulitis,
la grasa me da gastritis
y no podré usar el plinto.
Se quedo el diablo asustado
con tanto requerimiento.
haciéndole un movimiento
llamó al diablo del mandado.
Le ordenó en forma sonriente:
Vete a buscar la señora
que fue artista encantadora,
la del cuerpo de guitarra,
la que hoy es una chatarra
que parece una espora.
Se fue el diablito al mandado,
volvió con la Eva Gabor,
a la otra le dio estupor
como había terminado.
Entonces Luzbel le dijo:
Ya termina con tu cuento,
aquí seras esperpento
que te volverás ceniza,
aúnque tu piel se eriza
serás un polvo mugriento.!
Autor: Aníbal Rodríguez