Malena Marquez
Poeta veterana en el Portal
La nada sin mis ojos no es.
Necesita de lo que yo siento,
para que perciba los despojos
de un momento que se derrumba.
Los escombros, el polvo del tiempo
que se cae por la pendiente del reloj.
La nada se erige a veces como una montaña
y atormenta mis oídos con sus silencios.
Se presenta con huecos en las manos
cuando el miedo deja secos los cuencos
en los que antes hubo amor.
Aunque esta sed de colmar
mi boca de toda el agua
que hay en las palabras la aleja,
cuando estoy dormida la nada
se muestra tal cómo es
y me deja un souvenir en los sueños.
Me alcanza siempre con sus pequeñas muertes
y sé que va a venir pero no le temo
por que siempre me queda
esta suerte de respirar
de pies a cabeza sumergida,
en lo más transparente de su mar.